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¡Fuera bichos!

District 9 / Neill Blomkamp / 2009 / Nueva Zelanda, Sudáfrica

district

Hubo un tiempo en que la Ciencia Ficción en el cine no se usaba como mera excusa para mostrar los nuevos adelantos tecnológicos en materia de computadoras y con la idea de proporcionar un espectáculo pirotécnico como único propósito. Remontándose a la década del 50, films como El día que paralizaron la tierra y La invasión de los usurpadores de cuerpos (me refiero a las versiones originales y no a las insulsas remakes actuales) tomaban elementos propios del género, como invasiones alienígenas y enfrentamientos con seres de otros mundos, para tocar temas políticos de fondo, que iban desde la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial a la creciente paranoia fruto del Macarthismo.

Lamentablemente, en la actualidad cuando hablamos de Ciencia Ficción nos referimos a películas con robots gigantes que se transforman en vehículos y pelean contra los malos, sin dar lugar a ningún tipo de lectura interesante sobre la sociedad actual. Por eso hay que celebrar la aparición de una película como Sector 9, que pese a los defectos que pueda tener a nivel formal, al menos intenta plantear problemáticas sobre el mundo en que vivimos sin necesidad de descuidar la acción ni el entretenimiento.

Existen claramente dos películas en Sector 9, cada una en lucha con la otra. Durante la primera mitad vemos cómo, mediante la estética de un falso documental al mejor estilo Cloverfield, se nos plantea el principal conflicto del film. La llegada de una nave espacial a Johannesburgo con una enorme población de alienígenas de origen obrero obliga al gobierno de la zona a crear una especie de villa miseria para relocalizarlos hasta que puedan volver a su hogar (esto es precisamente el Sector 9 del título). Cuando a Wikus Van der Merwe, un burócrata gubernamental, se le asigna la misión de desalojar a estos llamados “langostinos” hacia un nuevo sector, un accidente provoca cambios en su cuerpo que lo obligan a pasarse de bando, y convertirse de perseguidor en perseguido. Es en este segmento donde se luce el director Neill Blomkamp, gracias a una cámara en mano nerviosa que muestra al detalle la vida cotidiana de los insectos, sus intentos de convivir con la gente de las villas locales y los reiterados actos de discriminación que tienen que soportar por parte de la sociedad y del gobierno. No es difícil establecer un paralelo con situaciones que vivimos actualmente en nuestro país, y si bien es el Apartheid lo que primero se habrá cruzado por la cabeza del director dado su origen Sudafricano, nosotros podemos relacionarlo con ciertos planes de nuestro propio gobierno para erradicar a las villas miserias. La hipocresía y la falsa legalidad se ponen de manifiesto cuando Wikus, rodeado de policías, le alcanza a un alienígena una planilla para que firme la orden de desalojo (sólo con la firma de los bichos la expulsión puede hacerse en un marco legal) y éste le pregunta “¿Qué es desalojo?”.

En la segunda parte del relato, cuando somos testigos de la cruzada de Wikus (convertido en todo un personaje cronenberguiano) junto a un extraterrestre llamado Christopher y su hijo para lograr la libertad, las escenas de acción empiezan a reemplazar la mirada crítica sobre la humanidad y el relato empieza a caer narrativamente. Es aquí también donde los efectos creados por computadora, que venían siendo totalmente funcionales al relato (el diseño de los bichos es superlativo a nivel conceptual y emotivo)  pasan a ponerse por delante de la trama, lo que termina de alguna manera por debilitar el planteo principal del film. Aun así, hay demasiados méritos como para caerle muy duro a Blomkamp, que con sólo 28 años y una opera prima se ha convertido en un director a tener en cuenta en el futuro. Si es que en ese futuro no somos invadidos por más “langostinos”…

Posteado en Ciencia Ficción, Estrenos.

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2 comentarios

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  1. Marina dice

    Muy buen debut en este blog Santiago, felicitaciones.

    Mucho para decir no tengo porque ya lo hablamos, me gustó la película y aunque no soy tan experta en el género concuerdo con tu lectura. Sí quiero decir que me dio pena la abuela que la fue a ver con su nietito y que se fue corriendo por la mitad, vaya a saber qué habrán pensado que era la película!

    Habría que seguir pensando, sí, en ese héroe tan raro que era Wikus, capaz de las actitudes más despreciables cuando desalojaban a los bichos y solamente comprensivo recién cuando por un error empieza a convertirse en eso OTRO tan temido, casi que en ese pasarse de bando no hay una elección moral o intelectual sino un gesto de pura supervivencia individual, en una de esas más realista.

  2. Juan Pablo Mangieri dice

    Santi, muy buena crítica!!!! La peli es totalmente como la describiste… aunque muy criticable el tema de pasar del falso documental a la filmación, de la filmación al falso documental.
    Respondiendo a lo que dijo Marina, nunca vi en ningún momento un héroe Wikus sino esa cosa puramente de “supervivencia individual” como recalcabas al final.
    El film de Blomkamp deja mucho que pensar sobre los barrios de emergencia en cada país, sobre todo los nuestros, los denominados erroneamente “subdesarrollados”. Observar esa imagenes me llevó al mundial 78′ y también un tiempito más atrás donde escuchamos por primera vez “ERRADICAR LAS VILLAS” y el hecho que Videla pasará por encima las casillas para que las personas que vivían en ellas salieran de una vez por todas de la capital.
    Pienso que no deberíamos llegar al punto de que tenga que pasarnos algo para caer en la realidad que vivimos, sino que con solo abrir un poco los ojos y dejar que las imágenes lleguen a nuestro cabeza, dejar prejuicios erroneos y sociales y empezar a mirar el mundo a través de uno las cosas podrían estar mejor o por lo menos uno lo intentará para ese futuro que es la ciencia ficción y que no necesariamente tiene que terminar en la completa destrucción del hombre y el mundo por culpa de esta especie racional (RACIONAL), como finalizan mayoritaríamente las películas de ciencia ficción de este estilo.



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