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Masculino, femenino

almodovar

Hay que ver todas las películas de Almodóvar juntas, una detrás de otra, después cerrar los ojos y dejar que vuelvan a aparecer en la memoria esos gestos, siempre dramáticos, amorosos, que empiezan a girar en una danza en torno a dos o tres preguntas: ¿Qué somos? ¿Cómo queremos? ¿Cómo nos acercamos a los otros? Algunas de las escenas más memorables de Almodóvar, siempre de amor y sexo, contienen de manera latente estas preguntas. Pienso en Rebeca (Victoria Abril) y Letal (Miguel Bosé) semidisfrazado de mujer y cogiéndola como un macho en Tacones lejanos (sepan que es una imagen que a las chicas nos vuelve locas) después de que él cantara las canciones de la madre de Rebeca vestido de mujer. La imagen es tan atractiva y perturbadora como la de María Cardenal (Assumpta Serna) y Diego Montes (Nacho Martínez) muriéndose de amor y calentura al saber cada uno que el otro es un asesino en Matador. Los últimos son personajes que comparten la misma sed de matar y llevan el costado destructivo del erotismo a un nivel de literalidad que los obliga a morir juntos. “En todo criminal hay algo de femenino”, dice ella, y él le contesta “Y en toda asesina, algo de masculino”, en la escena en que se confiesan su amor, el uno por el otro y de cada uno por el crimen.

María Cardenal ya se había asumido como hombre más explícitamente en otra escena en que Diego Montes la persigue hasta el baño de un cine. Entonces tiene lugar este diálogo, a través de un espejo en el que ella lo mira a él mientras se pinta los labios:

María: ¿Por qué me sigues?
Diego: Es el lavabo de hombres, ¿no has visto el letrero?
María: No te fíes de las apariencias.

Todo el diálogo revierte de alguna manera sobre la Rebeca de Tacones lejanos, que ya de nena había matado a su padrastro y que mata a su marido; un crimen que la madre de ella, por otra parte, se atribuye para salvar a la hija, y que jamás se juzga desde el punto de vista moral. Rebeca es sucesivamente una mujer y un muchachito en la película, especialmente cuando está en la cárcel con unos vaqueros y un corte de pelo varonil. 

Volver es también la vuelta de estos temas pero llevados a un extremo, es directamente una película sin hombres; el marido de Raimunda (Penélope Cruz) es un personaje despreciable que muere al comienzo de la película, y el otro hombre de la historia es el igualmente despreciable padre de Raimunda, que la había violado y al que la madre (Carmen Maura) mató en un acto de justicia. Volver es la película de las mujeres que se cuidan entre ellas, se mueven, van de un lado para el otro, se deshacen de los cadáveres de los hombres, actúan. Y tiene a ese personaje lésbico y adorable, Agustina (Blanca Portillo), que la madre de Raimunda y Sole decide cuidar hasta que muera como había cuidado a la tía Paula (Chus Lampreave), porque la madre no es solamente madre de sus propios hijos sino madre de todos.

La gran película de Almodóvar sobre los hombres es Hable con ella, esa historia insólita que pone a Marco (Darío Grandinetti) y Benigno (Javier Cámara) juntos en un hospital mientras cuidan a sus respectivas “novias” que están en coma. Se trata de dos tipos de hombres bien diferentes que empiezan muy lejos. Marco no puede hablar con su novia inconciente, no la reconoce, mientras que Benigno se dedica a Alicia con devoción, le habla, la quiere físicamente, como una madre; por otra parte, el personaje es amanerado y es visto como homosexual por todos los demás porque encaja con el estereotipo, si no vean con qué rapidez lo etiqueta el psiquiatra. Y sin embargo estos dos hombres tan distintos van a encontrarse después en un punto: se quieren. La segunda mitad de la película es la historia de amor entre Marco y Benigno, en la que Marco se transforma; el momento más conmovedor es cuando va a visitar a Benigno a la cárcel y se tocan las manos a través de un vidrio. Benigno le dice a Marco que le gustaría abrazarlo pero que no se anima a solicitar una entrevista cara a cara a las autoridades de la cárcel porque tendría que justificarse diciendo que son novios, y Marco, con lágrimas en los ojos, le dice que no le importa. La cara de Darío Grandinetti es difícil, le cuesta hablar en español, es duro físicamente, pero eso sí: en el repertorio acotadísimo de gestos y expresiones del actor, de la primera a la segunda mitad de la película se pasa de la dureza a la ternura, y en una de esas no se necesitaba mucho más.

Tenemos a este hombre, entonces, que llora en el teatro mientras ve ballet y que se había enamorado de una torera. El personaje que interpreta Rosario Flores (Lydia) hace juego con el Diego Montes de Matador, por supuesto. Almodóvar resalta el carácter masculino-femenino del torero cuando se nos muestra cómo Lydia se viste para salir a matar; la cámara se detiene en las medias rosadas sostenidas con ligas, y enseguida nos muestra cómo el ayudante sacude a la chica para que le calce bien el saco, sin ninguna contemplación, como a un tipo. Hable con ella es una película donde todo está mezclado: Lydia es torera y tiene aspecto masculino, se enfrenta con los toros pero le tiene miedo a los bichos y así la conoce Marco, en el papel de dama en apuros; Benigno es enfermero y parece gay pero está diciendo todo el tiempo, como María Cardenal en Matador, “No te fíes de las apariencias”.

Esto es lo que nos está diciendo también el cine de Almodóvar, en un trabajo simultáneo con las superficies, lo que se ve, lo que usamos inevitablemente para situarnos y situar a los otros, y con lo que está por debajo, lo que guía nuestras acciones y nos define hasta cuando no nos damos cuenta: esa mezcla a veces perturbadora entre lo masculino y lo femenino que algunos quisieran ignorar y que estas películas ponen en escena todo el tiempo desde una idea central: las pasiones y los afectos están, nos dominan y, por suerte, no tienen sexo.

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7 comentarios

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  1. Juan Pablo Mangieri dice

    Y la pregunta latente es: ¿los hombres pueden entender las películas de Almodovar?

    Que estupidez!!!!!! (lo que uno tiene que escuchar a veces)

    Muy buen post Marina…

  2. Hernán dice

    Muy sabias tus palabras, excelente el post. No conocía el blog (llegué por casualidad, como suele ocurrir en la web) pero ya me lo anoto.

    Saludos.

  3. Ana dice

    excitante y perturbador, miguel bosé, en esa escena que decís (es lo único que recuerdo de esa pelicula, pero… ¿cómo olvidarlo?

  4. Mink dice

    “En todo criminal hay algo de femenino”,
    Pregunto: ¿qué es eso de femenino que hay en todo criminal?
    la respuesta es un ejemplo de los pre-juicios de Almodóvar acerca de lo que es femenino y de lo que es masculino. Por mi parte, tengo el mismo pre-juicio. ¿Ustedes no?

  5. Marina dice

    No. Hacer una lectura tan literal de un texto poético y que tiene su función dentro de una película, que es una cosa visual y que además es arte, es un error. Estoy marcando con las citas que los personajes se atraen, entre otras cosas, por lo que encuentran de sí mismos en el otro.
    Ni siquiera voy a discutir la posibilidad o no de hacer una lectura machista de esa frase porque eso sería desentender por completo cómo funciona el arte.
    Saludos y gracias por el comentario,

    Marina

  6. hernan dice

    me gusta nucho como escribís, quiero comunicarme con vos. hago musica y me interesan tus letras, tan de cine

  7. Mink dice

    A veces los personajes de una película reflejan el pensamiento íntimo de un autor, o director. Para mí la idea es buena: “hay algo femenino en todo criminal”. Podría ser una frase de Oscar Wilde.
    De todos modos supongo que que si le preguntamos a Almodóvar, él podría apelar al mismo recurso habitual este últmo siglo: es arte.



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