Cloudy with a Chance of Meatballs / Phil Lord y Chris Millar / 2009 / Estados Unidos

Si bien el género de animación es, en algunos casos (sobre todo los que no involucran a estudios como Pixar y Aardman), considerado menor dentro de la industria, tiene una ventaja fundamental con respecto al cine de acción en vivo, y es la posibilidad ilimitada de crear mundos sin sentido alguno. Pero a ese sinsentido se le suele dar una lógica interna que permita al espectador entrar en ese mundo y creerse todo lo que está pasando ante sus ojos.
En Lluvia de hamburguesas estamos ante la historia de un científico torpe, Flint Lookwood, al que cada invento le sale peor que el anterior. Cuando en el pequeño pueblo pesquero en donde Flint reside empieza a escasear cualquier alimento que no sean las sardinas, al joven se le ocurre construir una máquina que pueda transformar el agua en comida. Si bien al principio eso trae grandes dividendos al pueblo (y eleva el autoestima de Flint), pronto los erráticos comportamientos de la máquina hacen que de la noche a la mañana la población sea atacada por albóndigas gigantes, enormes porciones de pizza y hasta una bandada de pollos rostizados. Como verán, la trama no contiene el más mínimo tipo de lógica, pero es en ese aspecto en donde los directores Phil Lord y Chris Millar (los mismos de la serie Clone high) se lucen creando un universo propio lleno de frenesí, y en donde la paleta de colores se agiganta tanto como los tallarines que caen desde el cielo, creando así la agradable sensación de que cualquier cosa puede llegar a pasar.
Al igual que otro film de animación reciente, la poco valorada Meet the Robinsons, en Lluvia de hamburguesas el personaje principal es un inventor, y como en aquel film de Disney, el protagonista debe luchar contra la ignorancia del mundo que lo rodea, y de paso, probarse ante sí mismo y ante sus propios padres. Mas aún, lo que la película propone es la noción de que utilizando el cerebro y la imaginación podemos lograr todo lo que nos propongamos en la vida. De todas formas, acá el mensaje no está por encima del relato y lo que importa es la aventura y la creatividad, que Lluvia de hamburguesas tiene de sobra, desde el escape de una avalancha de restos de comida al mejor estilo Indiana Jones hasta una secuencia de pelea que involucra a un simio con ¡ositos de goma!
Por último, es necesario comentar sobre el 3D. Si bien no me parece un factor fundamental para disfrutar la película (no hay tantos efectos de arrojar cosas a la cara de los que se suele abusar en este formato) el 3D permite una inmersión mayor dentro del relato y permite apreciar aún más el trabajo hecho por los animadores en los fondos y en pequeños detalles, como la comida que cae en segundo plano sobre el pueblo al final del film. Porque si bien la animación es un género hecho por “mucha gente” como lo expresa al comienzo Lluvia de hamburguesas, eso no quiere decir que se ignoren los detalles y las sutilezas, esas que hacen del sinsentido algo muy simple para disfrutar.







No estoy demasiado de acuerdo con que la trama no tenga ningún tipo de lógica; cada película, incluso la más disparatada, propone su propia lógica, construye un verosímil que es el de la película y que no puede contrastarse con la realidad sino con el propio relato, por eso en este caso que el chico invente una máquina que puede convertir agua en comida, la dispare al cielo por accidente y lluevan hamburguesas porque las nubes se transforman, es totalmente lógico. Eso nada más. Aparte de asqueroso, fuchi. Me muero si me cae una hamburguesa en el pelo.
En realidad no quize decir que no tenga logica, sino que la animacion trabaja con un tipo de logica interna que permite salirse aun mas de los parametros de la realidad, es por eso que la historia aca no solo funciona internamente, sino que permite volver a la pelicula aun mas desaforada.