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¿Un futuro brillante?

Todos mienten / Matias Piñeiro / 2009 / Argentina

todos mientenMatías Piñeiro y dos películas: El hombre robado y Todos Mienten. Los títulos de ambas hablan de las experiencias personales de los protagonistas, pero a poco de verlas es fácil darse cuenta de que lo importante es la forma en que estos conflictos se revuelcan en el siempre incómodo colchón de la historia argentina.

El Hombre Robado está filmada en blanco y negro. Sus imágenes, además de firmar una solicitud de admisión al club estético de la nouvelle vague, nos sumergen en una Buenos Aires anacrónica, donde hoy chicas y chicos andan dando vueltas, dejando y consiguiendo novios, pero en la que sin ninguna operación forzada podemos identificar el imaginario de los prohombres que forjaron nuestra siempre pretenciosa nación en el siglo XIX. Allí las huellas de la historia son puro presente y se resignifican. Las cartas y pensamientos de Sarmiento sirven de inspiración para intrigas amorosas, el gusto por las Bellas Artes y el apasionamiento positivista por ciencias nuevas como la Botánica ofician de fondo de cocción del ambiente de los personajes. Las escenas transcurren en el Jardín Botánico, los bosques de Palermo, la casona que hoy alberga al Museo Larreta, la Casa de la Música: todas construcciones de una Argentina que quiso ser pero no pudo, y que hoy tiene que conformarse con la intrascendencia de charlas en tiempos de descanso laboral, robos hormiga y trampas adolescentes.

En cambio, en Todos Mienten Piñeiro se pasa al color y su visión se vuelve determinista y, en consecuencia, despreocupada. Sus protagonistas no son libres, están encerrados en una casa de campo fea, descascarada y decadente de la que podrían irse, pero ni se plantean la posibilidad de hacerlo. Son los tataranietos de Sarmiento y Rosas y se creen destinados a cumplir con un mandato/maldición (según con quien se utilice) heredado de sus antepasados. Acá la Historia no es ya ese pasado ilustre al que se quisiera pertenecer, sino una carga a la que no queda otra que someterse. Por eso, todo lo que transcurre hasta el final fatal es un juego casi sin significado. La hora y pico de Todos mienten transcurre en medio de engaños sin sentido aparente, falsificaciones irrelevantes y diálogos que parecen escritos por un Rohmer abúlico y descerebrado. Las “Luces” que inspiraban a las chicas de El hombre robado ahora no son más que sentencias escritas, que solamente permiten leerse en voz alta, grabarse y rescribirse textualmente. No hay lugar para la creación mientras se espera que la profecía se cumpla. En los minutos finales, la estirpe de Sarmiento lleva a la muerte a la de Rosas. ¿Es un final feliz o trágico? ¿Esta venganza histórica augura un futuro de gloria o de ruina? Depende del espectador evaluar los costos y beneficios.

Después de esta epifanía argenta, ¿qué pasará en la próxima obra de Piñeiro? ¿Sacará la vista del espejo retrovisor para mirar puramente hacia adelante? ¿Sus nuevos personajes remojarán esta vez las patitas en la fuente e invocarán al General Perón para construir un presente nacional y popular para el siglo XXI? Habrá que esperar y ver. La respuesta en próximas emisiones.

Posteado en Cine argentino, Estrenos, Independiente.

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2 comentarios

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  1. Marina dice

    Ahora que vi la película te digo que tu comentario está muy bien. Por mi parte, hace mucho que no me aburría tanto en el cine.

  2. santrax dice

    La verdad que tu crítica le da más a la película de lo que es, quiero decir que esta muy bien hecha para lo que en mi humilde opinión ese ese desperdicio de material filmico, me parecio desabrida con un problema de sonido brutal y unas actuaciones que no quiero entrar a describir porque se me acaba el ácido que merecen otras producciones. Pao felicitaciones



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