Battlestar Galactica (remake) / D: Michael Rumor / G: Ronald D. Moore / 2003-2009 / Estados Unidos – Inglaterra
Así decimos todos, la Nueva Ciencia Ficción traída de la mano de Battlestar Galactica da qué pensar. A partir del 2003 por Sci-Fi en Estados Unidos comenzaba esta serie “re-imaginada” que no sólo rompía con su precursora sino que venía a quebrar con el género que le había dado vida. Con un capítulo piloto de tres horas, cuatro temporadas, tres películas, web-capítulos y con la supuesta aparición de una nueva serie, que su historia transcurrirá cincuenta y ocho años antes de la invasión Cylon en las doce colonias, forman este conjunto que da motivos para hablar en sus múltiples dimensiones.
Este año se estrenaron en televisión The plan y Caprica. Ambos largometrajes cierran el círculo abierto por la serie seis años atrás. El primero nos brinda la focalización del plan fallido de estas máquinas (Cylon) creadas por el hombre y rebeladas hace cuarenta años. A su vez, The plan sigue la línea de la serie que le dio vida, construye la identidad de dos personajes que quedan en suspenso y peso en Battlestar Galactica. En cambio, Caprica es un film en sí mismo pero que deslumbra al espectador haciéndole saber por qué las Cylon son lo que son y cuál es el sentido del levantamiento de hijos contra padres.
Desde el primer capítulo se nos vienen varias preguntas: ¿por qué se rebelaron estas máquinas y cómo poseen esa inteligencia superior al hombre? ¿Por qué la serie retoma religiones, la griega y la egipcia por ejemplo, y las contrapone con esta idea de un solo Dios de fuerza supernatural en la que creen los Cylon? ¿Por qué rige el concepto “amor” en toda la serie y eso lleva a la humanización de las máquinas? Estas son preguntas que encontrarán respuestas en lo profundo del guión y que hacen interesante a la serie tanto como a su visión política y a su profundización en la teoría griega sobre la República.
Battlestar Galactica no es la típica serie centrada en la rebelión de un par de máquinas creadas por el hombre y cómo estás llevan su plan acabo para destruir a la humanidad por completo sino que se centra en la construcción de personajes en los cuales el espectador sienta cierta empatía, se relacione, se identifique, se conmueva y reconstruya el mundo real que se encuentra dentro y fuera de la diégesis. A esto le suma la pelea paradigmática de lo político, lo religioso (el pase de una sociedad politeísta a una monoteísta) y lo social.
¿Entonces dónde queda la ciencia ficción parada en todo esto? Los motivos que la rompen sobrepasan la temática de la misma y nos dejan ver nuevos factores en el interior de las imágenes y los personajes. Uno de estos personajes es el Cylon One, John Cavil, interpretado por Robert Dean Stockwell. Cavil es el sustento de la imagen clicheada de una inteligencia artificial que lucha por el dominio del universo. Pero que, al final, su suicidio nos representará la muerte de un género, la muerte de la Battlestar precursora, la muerte de la regla. Es la máquina que no pretende ser humana para sobrevivir sino que ya siendo una AI puede más que un ser humano. El Cylon One es aquel en que la mixtura emocional y genérica no es la base para la supervivencia, y esto es lo que juega en la serie, lo que la convierte al fin y al cabo en una épica dramática.
Para finalizar esta serie no hay otra cosa más importante que describir el significado de “La casa de la ópera” (visión compartida) y el significado que tiene jugar con esta figura entre humanos y Cylons. Este juego entre ficción y realidad entra en la representación de “la casa de la ópera” y su secuencia final en la guerra Humana-Cylon dentro de Galactica donde se verá el triunfo de una unión, de una mixtura, y no el de las reglas de un género. La construcción de un personaje como Caprica o Cylon Six (Tricia Helfer) es la pura representación de esta lucha y esta unión. El espectador ve a través de las temporadas cómo cambia el personaje transformándose en una nueva generación, quizás la actual (la nuestra).
“Todo esto ha sucedido antes y todo volverá a suceder”

Buen articulo Juan Pablo, aunque yo hubiera profundizado un poco mas en el transfondo politico de la serie, ya que fue una de las primeras que hizo directas referencias al 11 de Septiembre y critico duramente las politicas armamentistas de Bush.
Pero muy bien igual.
Implíctamente se realiza un crítica a todo tipo de política, las repercusiones del 11/09 hicieron que uno se identificara con la serie en los EE.UU. y fue uno de los factores marketineros de los que se agarro al comienzo para luego transformarse en la épica drámatica que terminó siendo y que pudo lograr inmiscuirse en otras dimensiones.