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La fiesta del reencuentro

Excursiones / Ezequiel Acuña / 2009 / Argentina

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La tercera película de Ezequiel Acuña es la primera en la que sus protagonistas son adultos. Como ya se dijo muchas veces, sus personajes (¿alter egos de él mismo?) en Nadar solo o en Como un avión estrellado eran adolescentes que estaban en busca de su identidad. Tanto el personaje de Nicolás Mateo como el de Ignacio Rogers eran chicos que luchaban contra la torpeza de su propio cuerpo, contra la timidez y la imposibilidad de comunicarse que no los dejaba ser.

En Excursiones (una continuación de su primer corto, Rocío) Acuña creció y sus personajes también. Atrás quedaron las excusas para encontrarse con la chica de la que se está enamorado, o el miedo a que los padres descubran que te expulsaron del colegio. A los treinta los problemas son otros, pero esa incapacidad para acercarse a quien realmente importa es la misma.

Marcos y Martín son dos amigos que se reencuentran después de diez años sin verse y todo lo que no se dijeron en aquel entonces sigue abriendo un abismo entre los dos. En una escena Marcos (Matías Castelli), mientras están ensayando la obra de teatro que quieren presentar, le cuenta a un amigo de Martín (Alberto Rojas Apel) que si bien hace diez años que no se encontraban es como si se hubiesen visto ayer. Martín no es tan optimista, se sorprende y le dice que no, que el reencuentro fue un poco raro. Sabe que diez años es mucho tiempo, pero a pesar de haber crecido, la adolescencia sigue siendo para Acuña el momento clave de la vida, aquel que es la base de sus anteriores películas y que en Excusiones los personajes evocan en un intento de recuperar aquellos buenos viejos tiempos.

Para demostrarles que eso no es nada fácil está un amigo de Martín (uno que apareció en su vida durante la década en que se suspendió su relación con Marcos) que va a imponer la incomodidad entre los dos. Mientras él comparte nuevos códigos de amistad con Martín, Marcos se va a quedar afuera. De esta incomodidad resultan las situaciones más cómicas de la película (a la cabeza va la escena en la que vuelan el modelo de aeroplano mientras Marcos llama la atención como un nene) y es ahí donde gana, porque es casi imposible pasarla mal mientras se la está viendo.

Pero por otro lado esa comicidad no está exenta de cierta angustia y nostalgia que la sobrevuelan, y que se hace explícita al final cuando la película abandona el blanco y negro para mostrarnos un pasado en colores en el que los amigos se abrazan y se divierten vestidos con sus uniformes del secundario. Porque esta especie de historia de amor y de reencuentro entre dos amigos ya no reflexiona sobre lo que está por venir, como sí lo hacían las películas anteriores de Acuña, sino sobre lo que se perdió (ya sea amistad, sueños o remeras de Morrissey), pero al mismo tiempo y también en contraste con Nadar solo y Como un avión estrellado, es una película optimista. La desolación, el nudo en la garganta y lo que no se dijo pueden ahora dar paso a partidos de ping pong en la terraza y a quién sabe cuántas excursiones más.

(Excursiones se exhibe los viernes y sábados a las 22 hs. en el Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415, Ciudad Autónoma de Buenos Aires)

Posteado en Cine argentino, Comedia, Estrenos.

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8 comentarios

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  1. david dice

    Qué linda nota, Casandra! Volví a ver la película anoche y empieza a afianzarse en mi recuerdo como la mejor de Acuña, superando a Como un avión estrellado (que era mi preferida hasta hace poco). Prácticamente cada secuencia de Excursiones parece diseñada como un sketch cómico y sin embargo no se puede evitar sentir la melancolía subterránea que la atraviesa de punta a punta. Es que en definitiva las buenas comedias siempre se encargaron de comentar lo que en el mundo hay de inadecuado y desajustado.

  2. Martín Stefanelli dice

    ¿Estaremos ante la presencia de Apatow vernáculo? Logra lo que Funny people no puede!

  3. david dice

    Espero que no, Dios nos libre de semejante cosa. Pero me parece que no hay peligro a la vista. Acuña demostró que es un cineasta.

  4. casandra dice

    Gracias David, por las dos cosas, por el comment y por bancarme en que Funny people no es una buena película ni mucho menos (aunque se o creo que no la viste no?).

    Ahh aclaro que si por esas cosas alguien leyó que decía que la remera era de Lou Reed, yo no fui, , limpio mi nombre aunque no delato al autor/a del fallido.

  5. david dice

    No vi Funny People. Hablaba de Apatow en general.
    Saludos.

  6. Paola dice

    Hola! varias cosas: la primera, asumo la total responsabilidad de la confusión Reed/Morrissey. Es que fui a ver la peli sin anteojos y ese fue el precio.
    Segundo, x esas cosas de los sábados a la noche, el viento me llevó de nuevo al malba y volví a ver Excursiones, esta vez con los nobles adminículos oftalmologícos.
    Comparto con David la impresión de que esta es la mejor película de Acuña, la comedia le sienta bien y no por eso deja de hacerte sentir la sensación de incomodidad hacía al mundo y hacia los que nos rodean que eran patente de su obra anterior.
    Pero por el lado amargo: que se deje de joder un poco con los videoclips! las canciones de La Foca son muy lindas, pero una peli de hora y pico no se banca tantas escenas en que se interrumpe la narrativa para ilustrar con imágenes una canción. Apatow lo hace más medido y mejor. Por lo menos así lo veo yo….

  7. Martín Stefanelli dice

    Te reconocemos que en la imagen de la remera se veían un poco parecidos.

  8. albertro rojas apel dice

    funny people está buenísima. gracias por comparar Excursiones con esa peli. Pero creo que nos falta un poquito todavía. Ya vamos a llegar. Téngannos paciencia. abrazo



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