Enamorándome de mi ex / Nancy Meyers / 2009 / Estados Unidos

Tengo que admitir que la tarde que fui a ver Enamorándome de mi ex el calor era insoportable y el solo hecho de sentarme en la sala de cine medio vacía y con aire acondicionado me predispuso muy bien a ver la película. Aclaro esto porque creo que la última película de Nancy Meyers tiene mucho de ese hedonismo (como puede ser disfrutar sola de una película un día se semana a la tarde). No sólo por el placer de ver esas casas hermosas con cocinas hermosas de los suburbios norteamericanos, o por las suculentas comidas que prepara Meryl Streep (parece que fue un año culinario para la actriz), sino porque el trío que compone con Steve Martin y Alec Baldwin tiene una vitalidad que llena cada una de las escenas que comparten.
Tanto es así que a diferencia de las películas en las que el foco está puesto en los adolescentes y se muestra a los padres como seres incapaces de entender el mundo en el que se mueven sus hijos (Adventureland por ejemplo), acá son los hijos los que parecen no estar al tanto de que los padres tienen una vida más allá de preparar comidas y prestar tarjetas de crédito, aunque hay una excepción y es el marido de la hija mayor, presente en los momentos menos oportunos y responsable de las situaciones de enredos más cómicas.
Entonces, el hecho de que los protagonistas esta vez y para variar sean personas de más de 50 años que ya vivieron mal que mal su vida y que eligen seguir probando y viendo qué es lo que quieren, no es menor. Lo lindo de la película es que vemos a tres personas enamorarse, sentir culpa, cometer infidelidades, comer y decepcionarse y no dan ganas de juzgarlos, sino más bien de seguir acompañándolos. La misma directora que años antes nos mostró un estereotipo de hombre entrado en años que no acepta la edad que tiene y se comporta como un chico de 20 (Jack Nicholson en Alguien tiene que ceder), ahora crea tres personajes queribles y capaces de disfrutar su vida y de aceptar el paso del tiempo, sobre todo Jane (Meryl Streep) que es la primera en ser consciente de que no se puede recrear lo que ya se vivió, mientras que sí se puede elegir lo que viene. Y aunque quizás el disfrute de los personajes no sea una virtud en sí misma, el hecho de que a ese disfrute lo podamos sentir sí lo es.
La escena en que Jane y Adam (Steve Martin), después de una noche de fiesta y de fumarse un porro por primera vez luego de 27 años, van a una de las franquicias de confitería de Jane y preparan croissants rellenos con chocolate, es comparable a la escena de Ponyo en que la mamá les prepara a los nenes el té con miel y podemos sentir el asombro de Ponyo al descubrir el placer de algo nuevo mientras revuelve su taza. Ahora vemos que ese disfrute no es privativo de la infancia, tenemos a dos adultos listos para redescubrir que en ese té o en eso croissants también está el placer de la vida.

El texto hace que tenga ganas de ver la película… será posible!!! Me resisto, me resisto, sin embargo.
“Pleasure, Little Treasure”: gran tema de Depeche Mode…
yo, le doy un crédito a Cas, pero limitado, voy a ver la peli pero en su versión pirata, bajo el modesto ventilador de techo de casa, por las dudas, costo 0
Mirá que no sería el primer caso en el que el texto es mejor que la película a la que alude, eh.
Muy buena critica, pero yo me mudo a Haiti antes de ver algo de Nancy Meyers.
David y Paola, no sean desconfiados! Mirenla que está buena. Gracias por lo que asumo que fue un elogio je.
Ezequiel: No sé si es un gran tema, no es de mis preferidos, pero el título venía bien
Chicos, los quiero mucho a todos, pero esta cosa de “me resisto a ver ciertas películas” ya me está empezando a irritar, me parece una pose, y algo que también habla de toda una postura con respecto al cine. ¿Qué fue de la curiosidad, de estar dispuesto a dejarse sorprender y a que una película de pronto cambie la perspectiva que tenemos sobre un director o sobre un género?
Yo este año fui al Malba a ver La tigra, Chaco, Excursiones, Garganta profunda, The rocky horror picture show y hasta Todos mienten, fui a Mon amour a ver a Johnnie To que no sabía ni quién era y me encantó, ahí también vi Melville, en las salas más grandes vi Arrástrame al infierno (nunca miraba películas de terror porque soy re miedosa) y a partir de ahí, y aunque no tenga demasiado que ver, empecé a ver Carpenter, fui a ver Los abrazos rotos diciendo que no me gustaba Almodóvar y después vi trece películas de él, una detrás de otra, y escribí un texto porque me apasionaron. También fui a ver Actividad paranormal, y la odié, pero me dejó pensando muchas cosas, y lo último que escribí fue sobre una película donde se la pasan jugando al rugby (no hay cosa que me pueda interesar menos en la vida).
Perdonen que haya dicho tanto sobre mí, pero esos gestos de “ni loco veo Avatar”, “ni loco veo una de Nancy Meyers”, me parece que son un poco frívolos, que para lo único que sirven es para posar frente a los otros haciéndose los interesantes porque se niegan a algo. Tampoco digo que haya que ver todo, no, pero me gusta tanto el cine que realmente me duele esa estrechez. Me parece que la consecuencia es que se va a buscar siempre lo mismo, siempre lo conocido, películas que se parecen a otras películas que ya vi antes y que sé que me van a gustar.
En cambio a mí, me parece que el cine tiene que rompernos la cabeza.
Cuando una directora hizo ya 3 peliculas que no fueron de mi agrado ni un poco (salvo El Descanso, que zafa hasta ahi nomas) ¿para que quiero gastar 25 pesos en comerme un garron por cuarta vez? prefiero gastarlos en peliculas que mas lo necesiten, como algunas que mencionaste por ahi (Excursiones, La Tigra, etc.).
La cantidad de pelis que quiero que ver es infinita y mi tiempo de simple mortal (lamentablemente) es finito.
Abogo por el sano prejuicio y la libre expresión del mismo sin censura de consumidores voraces
La crítica de cine tiene mucho de pose. Por no decir que la mayoría de los críticos son unos “posers”…
Saludos!
EV
“Me parece que la consecuencia es que se va a buscar siempre lo mismo, siempre lo conocido, películas que se parecen a otras películas que ya vi antes y que sé que me van a gustar”.
Pero el caso, querida Marina, es que esas películas de “siempre lo conocido” (y encima malo, digo yo) son precisamente éstas, las de los Nancy Myers del mundo, cuyos productos perfectamente diagramados y calcados unos de otros no veo de qué manera puedan representar “lo nuevo”.
La larga mención que hacés de las películas que viste entre el año pasado y este, en donde hay mezclado de todo realmente, habla de una voracidad cinematográfica notable. Pero ojo que al final puede pasar que no le encuentres gusto a nada.
Pensá que algunos quizás ya pasamos por eso y nos volvimos más selectivos. En mi caso, no porque asimile más rápido sino porque tengo más años y empecé mucho antes.
Para los cinéfilos voraces y para los “vegetarianos” de Esto es un Bingo, les recomiendo que vayan a ver la peli de Bigelow… más allá de la notable dirección de la señora., mi recomendación se debe a que el protagonista… se parece a Juan Pablo!
Saludos.
Es claro que, como dijo Paola, el tiempo (el mio) es finito, y la cantidad de películas para ver es infinita por el hecho de que no me alcanzaría la vida para verlas a todas. Ni quisiera hacerlo si pudiera. Por eso soy un militante de la discriminación por afiche. El trailer también puede ser una buena herramienta para marginar sin que te condene Morgado. Seguro que como dice Marina también de un bodrio como Actividad paranormal se puede aprender algo, pero más que aprender prefiero disfrutar. Total ayer vi Precious como para tener un parámetro del horror.
A mis prejuicios los quiebra la recomendación de alguien confiable, por eso si Casandra lo dice le doy una oportunidad.
Yo en cambio prefiero guardar el bello texto de Casandra y olvidarme de la película.
Yo igual aclaro que fuí muy bien predispuesta a verla, pero para mi tiene momentos realmente muy logrados. Igual Martín mirá que después no quiero cargar con la responsabilidad de que la hayas visto y no te guste, no me hago cargo
David, la verdad me da un poco de verguenza que digas que es bello, gracias, aunque por lo visto no te pude convencer.
Besos!
Entro un poco tarde a la charla. En principio yo me siento un poco más cerca de lo que dice Marina, creo que un atributo fundamental de un crítico o de alguien que gusta especialmente de algo (películas, discos, comida, remeras, lo que sea) es la predisposición a la sorpresa, el tener atenta la mirada por si aparece algo valioso en donde pensábamos que no podía haber nada para rescatar. Pero también creo que los gustos y los prejuicios nos definen más profundamente que cualquier otro tipo de intereses. Por lo menos a mí me interesan mucho más las preferencias musicales, cinematográficas o sentimentales de una persona que su postura moral frente a tal o cual tema. Y en materia de gusto, la selección es clave, porque es allí donde nos ubicamos políticamente en el mundo, en la elección de ver una cosa y rechazar otra. Sin tomar partido, todo medio que pierde la gracia. Aunque de golpe y porrazo tuviéramos la capacidad para ver todas las películas que se hacen, dudo que eso fuera en verdad deseable. Obvio, eso no quita el arriesgarse de vez en cuando con alguna película que pensamos va a ser un bodrio insalvable (y miren que están hablando con la persona que probablemente más haya asisitido al Gaumont y el Tita Merello en el 2009). Capaz el chiste de todo esto de elegir qué ver está en poder equilibrar la seguridad y el riesgo. Digo yo, bah.
Y me sumo a la seguidilla de elogios: me gustó mucho tu texto, Casandra.
Diego, te parecés zarpadamente a Ben Stiller, no sé si alguna vez te lo dijeron.
Yo estoy de acuerdo con que hay que tener prejuicios (hubo todo un año en que esa fue mi muletilla), eso se disfruta, pero también que para crecer como crítico es importante ampliar el rango de lo que se ve.
Y aprovecho para decir públicamente, porque no puedo dejar pasar semejante blasfemia, que El descanso es una de las mejores comedias románticas de los últimos años, junto con Letra y música.
Es que justo salí haciendo la Magnum…
Letra y música, gran película.