Enseñanza de vida / Lone Scherfig / 2009 / Inglaterra

Nuestro cerebro cinéfilo (lloren modernos y postmodernos) es maniqueo. Nos sentamos a ver una película y no nos tranquilizamos hasta saber quién es el bueno y quién es el malo. Todos necesitamos solidarizarnos con el héroe o simpatizar oscuramente con el villano, y para eso queremos establecer qué personaje se para del lado oscuro y cuál del lado luminoso en una película.
Enseñanza de vida (traducción al castellano medio pelo del más sobrio An education, tal como se la tituló en inglés) juega con estas necesidades conservadoras y nos hace burla, porque nos pasamos palpitando una vil traición que, cuando aparece, no resulta tan condenable porque ni la víctima es tan inocente ni el victimario tan crápula.
La historia es simple: en la Inglaterra pre-hippie de los 60, Jenny (Carey Mulligan) pinta para cerebrito. Se prepara para hacer los exámenes de admisión a la Universidad de Oxford, toca el chelo, estudia latín, entiende los clásicos de la literatura británica, en fin, es el orgullo de padres y docentes. Hasta que un buen día se le cruza un señor 20 años mayor y la deja deslumbrada. El señor es encantador y promete mostrarle lo que es la buena vida que, al parecer, no se condice con el futuro brillante que le auguraban a la joven.
Suspicaces, entonces, identificamos al malhechor de la historia, el personaje que encarna Peter Sarsgaard es simpático, caballeroso y elegante, pero tiene algo de siniestro. Sin duda, decimos, es el lobo disfrazado de cordero esperando el momento indicado para hincarle los dientes a caperucita. Pero ese momento tarda en llegar, cuando creemos que por fin va a mostrar la hilacha resulta que no, que el hombre se porta bien. En An Education sobrevuela el espíritu de Suspicion de Hitchcock donde Cary Grant interpretaba a un Don Juan al cual adoramos y de quien desconfiamos en proporciones idénticas. La idea es similar, el seductor de esta película no sube las escaleras con un brillante vaso de leche presumiblemente envenenado, pero hace regalos en lindas cajitas y lleva a la dama de paseo romántico a París, todos posibles anzuelos hacia la perdición.
El guión escrito por el formidable Nick Hornby es juguetón pero riguroso. De a poco, vamos viendo que la chica no es tan inocente y el galán no es tan maduro y manipulador. Cuando esperamos que la menor sea seducida y abandonada, de pronto descubrimos que es ella quien impone las condiciones de su debut sexual y el señor las respeta, incluso él se muestra más infantil y nervioso ante la prueba. Jenny crece de golpe, se comporta como una mujer que sabe lo que quiere y cómo lo quiere, y su novio en cierto modo se somete y la complace.
Ahora si estamos desconcertados, ¿dónde nos paramos? Solamente algo sensorial nos pone en alerta. Los actores están tomados en persistentes primeros planos y la pantalla grande del cine nos muestra claramente las arrugas de él y la piel nueva y con algunos granitos de ella. En esas caras, ya gastada una, radiante la otra, hay algo que nos habla de la madurez y nos mantiene en guardia y sospechando. Imágenes y conductas se contradicen y no sabemos qué pensar.
No vamos a anticipar el final, basta con decir que la película, casi llegando a la meta se viene abajo, pero quizá sea demasiado pedirle que llegue a la estatura del antecedente hitchcockiano. Las cosas terminan con una enseñanza moral un poco trucha pero ya no nos importa, porque hasta este derrumbe, la trama nos mantuvo con nuestros cerebros maniqueos vacilantes, cumpliendo con su cometido. Bien podemos resignarnos a final gris cuando por bastante rato nos pasamos desesperados por encontrar dónde estaban los blancos y dónde los negros.

Todo bien Pao, pero me parece que la admiración por Hornby te llevo a sobreinterpretar algo que en el guion, de aparecer, no es más que una insinuación leve, y que me parece que está lejos de ser lo importante de la película.
La “lolita” que vos crees ver en el personaje de la chica no me parece que sea tal, lo máximo que llega a ser es una adolescente que, como tal, pretende una madures que un guion con un final tan soso y lineal, nos hace ver que no es tal. El personaje de ella jamás lleva las riendas de la relación, como debería suceder si fuera como vos planteas. El tipo, quizás víctima de su propio juego, tal vez simulando, parece hacer alguna que otra boludes. Pero no me parece, ni creo que la película intente dar a entender eso, que la chica ocupe el rol de “victimario” en ningún momento.
Si se hubieran ahorrado 15 minutos de película, hubiera sido un buen drama sobre la sociedad y sus hipocresías. Así como esta, se parece más a una suerte de publicidad del ministerio de educación para disminuir la deserción escolar.
Todo bien mr ombligo, coincidimos en que el final es decepcionante y adoctrinador y embarra la película.
Pero quiero hacer una aclaración: en ningún momento dije que durante la trama se invierten los roles de víctima y victimario, sino, en todo caso, que la supuesta vícitima no lo es tal.
Los roles que si se invierten son los de la persona madura y la inmadura. Más allá del engaño que en definitiva no es tan importante y que habla mucho sobre la sagacidad del tramposo, la conducta de la protagonista no es inocente, se comporta adultamente y siempre decide qué quiere y qué no (elige cuando debutar, elige cuando ir al colegio y cuando salir a chotear por ahí y finalmente elige entre seguir una carrera o casarse). En cambio, el tipo es medio bobalicón, es un seductor, pero no mucho más, su conducta, la forma en que maneja su vida, en la que seduce y hasta en la que coge es casi la de un adolescente. Todas estas cosas no son insinuaciones leves, son datos claros y cruciales que definen a los personajes.
Y si, soy fan de Hornby y el guión no me parece soso, solamente creo que es desafortunado el volantazo del final y, sospecho, por el tono de los libros del autor que llevo leídos, que esa idea no corresponde a una elección propia sino a una exigencia externa o al verdadero final del libro que adaptó. Antes que abogar por la responsabilidad, Hornby es más bien enemigo de la hipocresía y proclive a que sus personajes tiren la chancleta.
Saludos, hermano!
Te dejaste engañar de la misma forma que la protagonista. La protagonista “cree” decidir las cosas como una persona adulta (al igual que los padres CREEN que es una excelente idea dejarla en manos del seductor), pero es solamente eso… una adolescente corrida por un tipo que la seduce de la forma en la que históricamente los adultos seducen a las niñas: corriéndolas con su anhelo de madurez.
En ese sentido digo que el guión es lineal y soso. Un adulto seduce a una niña, el adulto es un manipulador (lo hace laburar de estafador, porque un manipulador manipula en todos los ámbitos de su vida), los padres son estrictos (tienen que serlo, unos padres liberales no resaltarían el éxito del gran manipulador), pero caen bajo las garras del seductor. Y obviamente la chica tiene q ser la típica nena que quiere cagar más alto que el culo , y se deja cebar por el adulto chanta que le ofrece precisamente eso.
La nena pasa por un momento de éxtasis cuando ve todos sus anhelos cumplidos (ahí es donde vos CREES que es adulta), se muestra superada y agrandada con sus amigas, sus padres, la directora de la escuela… y al final se desencanta. Con el agregado de que el manipulador está casado y SIEMPRE hace lo mismo. Moraleja: Nenas no quemen etapas, padres no dejen que su hija ande por ahí con machos 20 años mayores y hombres mayores no se metan con pendejas que es para quilombo. Todo muy simple.
No hay lugar para sutilezas en ese guion, para doble lecturas. Quizás Peter Sarsgaard y su camiseta te hicieron confundir y caer en las mismas trampas que la niña.
Primero me trataste de fan y ahora de babosa. Más allá que tus afirmaciones son verdaderas y que para mí no son insultos, no es leal, ombligo, desacreditar al rival en la polémica para fundar tus argumentos.
Creo que a los dos nos desencantó tanto el final precisamente porque contradice el tono de lo que vino construyendo en toda la peli. Salvo la burla a los padres (me parece que los diálogos de las visitas del tramposo a la casita de los viejos están buenísimas y son muy cómicas), los otros dos personajes no se comportan en forma líneal, aunque el final lo desmienta.
El tipo, por más sexy en camiseta que sea, es un pelotudo y se comporta como tal, eso si, un pelotudo encantador. Y en cuanto a la chica: estarías compartiendo la visión de moralina que criticás si afirmás que la piba eligiendo pasarla bien y más luego casarse porq le cabía la movida de sexo no drogas y chansón francesa, estaba actuando como una pendeja. A ella, salvo por el detalle de que el gordo estaba casado, q en definitiva no es tan importante, nadie la obligó ni le mintió para que haga nada.
Y por último, no madrugues ombligo, que es mentira eso de que Dios te ayuda
Por favor no se metan con mi novio Peter Sasgaard ni con su camiseta.
Poco importa si yo comparto la vision moralina o no de la pelicula. Lo que importa es lo que la pelicula plantea. Y dentro de la logica de la pelicula la chica nunca dejo de actuar como el estereotipo de la niña seducida dicta.
Si el final hubiera sido distinto, tu lectura se transformaria en valida y la pelicula creceria exponencialmente en calidad.
Fantasear con un final donde la chica termina usando al tipo, o simplemente casandose y transformandose en una snob que se da la buena vida ilusiona… pero no sucedio.
En el medio queda lo que pudo haber sido, o lo que nosotros desde nuestra vison moral o amoral pensamos… pero no podemos tomar como virtud ni como caracteristica de la pelicula lo que nosotros hubieramos hecho.
En sintesis, y como ultima acotacion sobre esta pelicula que tampoco merece tanto comentario… vamos a hacer un redondeo de los que odia Marina:
Dialogos: Buenos
Actuaciones: Buenas
Narrativa: Flojisima
Tecnica de cine: Se lo dejo a los “expertos” que estudian en El Amante