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El cine y sus circunstancias

Entrevista a Juan Sasiaín y Federico Godfrid, directores de La Tigra,
Chaco

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Padres primerizos, Federico Godfrid y Juan Sasiaín hablan con cariño y entusiasmo de su criatura. La Tigra, Chaco todavía no cumplió dos meses desde que vio formalmente la luz en la sala del Malba, pero sus directores ya admiten que a esta altura contaron tantas veces la alternativas de su concepción y rodaje que ya no distinguen entre lo que pasó en realidad y los mitos que fueron creando a fuerza de explicar su obra.

El Génesis: Había un primer guión armado en Buenos Aires en el que ya existía un padre y un hijo por reencontrarse, una vuelta al pago y una historia de amor. “Sabíamos que el protagonista no podía vivir en el pueblo porque queríamos que compartiera nuestros ojos extrañados de porteños y sabíamos que la chica de la cual estaba enamorado no debía tener ninguna gana de irse de ahí. También teníamos pensadas un montón de razones por las cuales Esteban debía encontrarse con su padre, pero todo eso fue revisado cuando nos fuimos a escribir a La Tigra”, explica Sasiaín. El equipo se trasladó a vivir una temporada a la ciudad chaqueña con la idea de que el contacto con el lugar impregnara el guión de la película. Con oídos atentos, usaron algunas de las historias verdaderas de los vecinos para que se colaran en los perfiles de los protagonistas. Godfrid recuerda: “Mariángeles, la chica que nos traía la comida todos los días, trabajaba con su mamá repartiendo viandas y al mismo tiempo estudiaba medicina. Y nos pareció que tranquilamente esa podría ser la actividad cotidiana de Vero, la protagonista de nuestra historia, por eso la incluimos en el argumento.”

Sin embargo, esta permeabilidad a las influencias locales estuvo limitada por la mirada de los directores que, afirman, no querían hacer un documental sobre La Tigra, sino que estaban dispuestos a modificar todo lo que sea necesario para conservar su mirada romántica sobre el escenario de su película. Por ejemplo, dicen que si se hubieran ceñido a la realidad, la fiesta local que precede el desenlace del romance en conflicto, tendría que haber estado plagado de teléfonos celulares y el reggaeton a todo volumen, sin embargo, se filmó en medio de mesas llenas de vino y guitarreadas folklóricas.  

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Los actores: El triángulo amoroso que protagoniza La Tigra, Chaco lo sostienen profesionales (Ezequiel Tronconi, Guadalupe Docampo y Roger Grancic), pero el resto son actores vocacionales que se suman con asombrosa naturalidad al registro de sus compañeros. Para lograr esa homogeneidad, Sasiaín y Godfrid dan cuenta de un cuidadoso trabajo previo y de una serie de trucos utilizados al momento de filmar. “Tanto Ezequiel como Guadalupe se integraron a la rutina del pueblo y de sus compañeros de elenco. Ezequiel cenaba todas las noches con Ana (N.R. Ana Allende, la tía Candelaria, en la ficción) y salía a andar en bici y a jugar unos picaditos con Fede (N.R. Federico Ibáñez), el nene que hace de su hermano. De esta manera, al momento de filmar, estas escenas no les eran ajenas, se había generado una relación de familiaridad frente a la cámara que ya se había cultivado en la vida real”.

Se filmaron muchas tomas larguísimas en las que los profesionales tenían marcados los temas que sí o sí se debían tocar para impulsar la acción, pero el resto quedaba sujeto a la improvisación. “Aprovechamos que Ana es muy charlatana y la dejamos hablar, hay muchas líneas que consisten en dichos que ella siempre repite o historias que nos contó. Pero también los actores tenían instrucciones de meter temas que la descolocaran, para agregar un elemento extraño y espontáneo en la escena, por ejemplo, en medio de una cena preguntarle si en el pueblo había ovnis.”

Por el contrario, Federico Ibáñez, reclamaba que se lo tratara como un actor y se le dieran líneas para recitar, pero “cada tanto, a propósito metíamos frases que no estaban en el guión, cuando se dio cuenta, le hacía lo mismo a Ezequiel y el juego se transformó en un duelo de actores. Ese truco dramático quedó muy bueno porque se reflejó en el mundo de la película como una competencia típica del vinculo entre hermanos.”

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Cuando menos es más: Semejante cantidad de material, las reescrituras de guión e improvisaciones requirieron una minuciosa tarea al momento del montaje.”Seguimos el criterio del maestro Peter Brook que decía que en una primera etapa se debe llenar, conseguir mucha abundancia para luego empezar a sacar y quedarse solamente con lo esencial.”

Hay mucha información que no se suministra en La Tigra, Chaco y que obliga a los espectadores a llenar esos vacíos. “Había una intención firme al momento del montaje de, en el principio y fin de las escenas, generar vaciamientos o extrañamientos de lugar o ausencias. Hay escenas en que sorprendemos a los personajes en el medio de una conversación o los abandonamos antes de que el conflicto estalle. Esa es una decisión estética deliberada.”

El disparador del viaje de Esteban a La Tigra es el encuentro con su padre con el que tiene que tratar “unas cosas de Buenos Aires” que nunca se aclaran. Sabemos que su estadía en el pueblo (y la película) va a durar hasta que ese encuentro ocurra, pero decidir cuál era la forma correcta de mostrarlo en pantalla desveló a los directores. “Desde el principio pensamos el encuentro con el padre como un Macguffin al estilo de Hitchcock, que sea simplemente el motor de la historia, pero después, la historia de amor nos tiraba tanto que el asunto del padre se perdía y no podíamos llegar a un final que nos gustara. Primero, anclamos el final, escribimos escenas de encuentros en que el conflicto explotaba, pero nos dimos cuenta de que si al Macguffin le ponés diálogo, te queda una bosta, escribimos miles de cosas que se pueden decir un padre y un hijo cuando se encuentran, pero ninguna nos convencía. Recién tres semanas antes de presentarlo en el Festival de Mar del Plata encontramos el final que queríamos y que ahora creemos que no puede ser otro. El público no sabe porqué Esteban quería encontrar a su padre y si sucedió o no el encuentro, cada espectador puede completar ese final abierto de acuerdo a su propia experiencia.

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Las obstrucciones: La Tigra, Chaco fue filmada con aportes del INCAA, de la Universidad de Buenos Aires, y con recursos sencillos, muy alejados del cine industrial. Pero la sencillez de los recursos técnicos que se utilizaron también fue una decisión estética. Federico Godfrid recuerda al instante las cinco obstrucciones de Lars Von Trier y dice que ellos buscaron sus propias obstrucciones y otras fueron impuestas por las circunstancias y por los medios de los que disponían. “Queríamos que la cámara esté en función de los personajes y de lo que pasaba entre ellos, por eso buscamos que no invadiera el momento, que no tuviera que haber tres personas pendientes de la cámara arruinando el clima. Por eso diseñamos una puesta con una operatoria de cámara lo más simple posible”.

Además, teníamos otra limitación que era que solamente podíamos usar lentes normales o tele, porque de otro modo la imagen se pixelaba al pasar a 35mm. Además, teníamos limitadas las posibilidades de hacer travellings o acercamientos, porque la cámara enseguida cabeceaba. Entonces buscamos puestas con cámara fija, con los actores uno al lado del otro, con una cámara muy cercana para registrar primeros planos. Los encuadres fueron pensados desde nuestros gustos, pero también desde los recursos de los que disponíamos”.

Tanto Godfrid como Sasiaín reconocen que muchas circunstancias debieron conjugarse para lograr el producto final que hoy podemos ver cómodamente sentados en las butacas del Malba. “Todo, absolutamente todo, definió el tono de la película: los actores, las limitaciones técnicas, los días de calor, la comida que comimos, hasta los bichos que nos picaron, por eso es tan frágil filmar una película y haber conseguido este resultado es un milagro que nos enorgullece”.

(fotos: Sandra Rengifo)

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4 comentarios

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  1. Cecilia dice

    Muy linda la entrevista, refleja el entusiasmo que se les nota a los directores cuando presentan la peli en el Malba. Está bueno poder charlar con los tipos sin que se crean que tienen que descender de la alfombra roja para hablar con el público.

    Les dejo el link de mi reseña en mi blog por si quieren darse una vuelta
    http://defiliasyfobias.blogspot.com/2010/02/hijo-de-tigra.html

  2. gaby dice

    No ví la peli todavía, pero leyendo la crítica y el reportaje se nota la pasión que pusieron sus directores desde la concepción del proyecto hasta ahora, defendiendo su trabajo con total honestidad sin poses pretenciosas ni marketing berreta. Me dieron muchas ganas de verla. Los felicito por el blog, muy bueno.
    Saludos.

  3. emiliano dice

    Muy buena la entrevista y las fotos.Felicitaciones.Hace poco tiempo leo vuestro blog y estoy gratamente sorprendido…profundo sin solemnidad,claridad sin academicismos.
    Interesante construccion del fime la de estos directores…no se cual fue el resultado,pero el reportaje que genero las ganas de ver el filme.
    Paola y equipo,congratulations.

  4. Lore dice

    Adhiero a los comentarios….. Muy Buena la entrevista!!!Fui a ver la película por la crítica que leí en este Blog….Y fue una decisión acertada porque me gusto mucho!!! Me encanta conocer los entretelones y las motivaciones de los directores en los filmes..es como que le da un cierre a lo que uno ve en la pantalla….Y muchas veces no deja de sorprendernos….Cabe agregar, que también estan muy buenas las fotos!!!.Felicitaciones a todos los profesionales del Blog!!!Sigan Así!!!Besos



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