La isla siniestra / Martín Scorsese / 2009 / Estados Unidos

Dos agentes federales, en 1954, investigan la desaparición de una paciente del manicomio de Shutter Island. Esto desencadena acontecimientos que deslumbrarán a los distintos personajes hasta el final. Scorsese nos muestra cada detalle de la mente de Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) usando los distintos géneros clásicos “mixados” de la mejor manera.
Nuestro protagonista llega a una isla habitada por psicóticos criminales, psiquíatras sin escrúpulos, guardias de seguridad y viejos recuerdos. Teddy vivirá en carne propia esos recuerdos, algunos de su presencia en la segunda Guerra Mundial, otros sobre la muerte de su esposa y, sin más, algunas alucinaciones de posibles asesinos que recorren el film. Los recuerdos o alucinaciones (no sabemos) del policía son el click que nos sumergen en la materia gris de Daniels. Las apariciones fantasmales de su esposa fallecida (Michelle Williams) atraviesan la película de polo a polo y son la clave a seguir si queremos descubrir qué es lo que pasa en esta isla siniestra.
A veces nos sentimos como si viviéramos en mundos paralelos, en un aquí y ahora, y en un allí y ahora. Es decir, la cabeza nos juega malas pasadas. Ella hace que nos posicionemos en distintos ángulos para llevar acabo nuestros planes. Estos planes son los del agente Daniels. El personaje de Scorsese será nuestro enigma, nuestro karma, su karma. Toda la expedición en Shutter Island dependerá o penderá de qué manera la mente quiera jugar con nosotros (y con él), dentro y fuera de la película.
Martín Scorsese afirmó que mientras leía el guión de Laeta Kalogridis le recordaba a El gabinete del Dr. Caligari. Esta cómo otras películas (El umbral, Memento, y demás films freudianos, psicológicos) o largometrajes sobre cómo llevar a cabo nuestros objetivos o hacia el objetivo último, el final de nuestras vidas, son retomadas en Shutter Island. Puede ocurrir que un espectador despierto descubra en los primeros quince minutos el final de esta historia, sin embargo, la película nos obliga a cambiar nuestro punto de vista minuto a minuto, segundo a segundo. Es más, hasta el último diálogo no sabremos el por qué de cada acontecimiento o cuento (según cómo queramos entender lo que está pasando en la isla) que se narraron en las más de dos horas de Shutter Island. Y con esto remarco diálogo, porque es ahí donde se centrará Scorsese. Hasta hoy, y luego de Bastardos sin gloria, no había visto mejores diálogos, incoherentes y sin sentido, pero que sin los mismos jamás podríamos resolver el caso o la historia: ¿Quién es Teddy Daniels? o ¿Por qué es Teddy Daniels?
Es decir, y concluyendo, Scorsese nos trae hoy un film poseedor de tres puntos imprescindibles: un personaje –el cual hay que descubrir y sabe cómo hay que relatar, de una manera engañosa, lo que pasa a su alrededor-, una historia o mente que contar –porque de eso se trata-, y una película finalizada –es decir, veremos un cine en el cine, sobre el cine, un film que habla sobre si mismo, sobre su director y sobre el cine que lo antecede. Tres cosas que no pueden faltar en una buena realización y, aunque sea un tema ya trasmitido, ya contado desde los comienzos de la cinematografía, el encontrar una nueva forma o un nuevo lugar le da puntos extras al director y su objeto. Por otro lado, es increíble la manipulación que este tiene con sus actores, la imagen, el sonido y el guión, quiero decir, que remarcar el concepto de autoría. Las dos horas y cuarto de duración son pura y exclusivamente de suspenso y terror “a la vieja usanza”. No sabremos qué, quién, cuándo, dónde, por qué y cómo hasta el último minuto de esta materia gris, de este sonámbulo creado por el mismísmo Dr. Caligari. Realmente es ver al doctor haciendo lo que mejor le sale, engañar, y con el engaño, vislumbrar, mostrar de manera tenue los indicios de algo que ya existe, de ese hospital creado por alemanes en la década de los ‘20.










Teniendo en cuenta que personalmente considero a Scorsese como el mejor director de cine vivo que hay en la actualidad, tengo que admitir que sali algo decepcionado de Shutter Island. Se nota que estilo siempre vertiginoso y apabullante que caracterizan a las peliculas de Marty aca esta demasiado encerrado por las vueltas de tuerca del guion. Si la idea era crear los mismos climas que en Shock Corridor de Samuel Fuller (pelicula a la que esta obviamente trata de emular) Scorsese tendria que haber entendido como funciona el concepto de la locura en aquel film.
Igual, una pelicula menor de Scorsese sigue siendo mejor que la media del cine americano actual, sino miren las escenas oniricas que tienen mejores climas y son mas angustiantes que cualquier pelicula de terror estrenada en los ultimos tiempos. Gran laburo del genial Robert Richardson en ese aspecto.
Santi, no creo que la película trate expresamente de emular a Shock Corridor, cuyo tema e intenciones son muy diferentes. Es evidente de que Scorsese tiene en mente esa película (así como empezar Shutter Island en medio de una acción violenta remite a Fuller en general) pero también a buena parte del cine producido por Lewton para RKO (pienso por ejemplo en The Ghost Ship). Al margen de los golpes de guión que mencionás, me parece que la película es muy disfrutable en términos estrictos de puesta en escena, con los fuegos de artificio que le conocemos a Scorsese y que tan bien le salen.
Saludos.
Es cierto que Scorsese va mas allá que la película de Fuller, y no solo homenajea el cine de Val Newton o Jacques Torneau, sino que varias referencias a Hitchcock (la ducha de Psicosis, la escalera caracol de Vertigo). Pero menciono mas a Shock Corridor porque en esa película Fuller siempre dejaba paso a la ambigüedad en lo que refería al enfrentamiento entre el loco y la institución que lo contiene. En Shutter Island, si bien al principio hay un juego formal de Scorsese de querer hacer dudar al espectador si el protagonista esta realmente loco o si es la isla quien lo lleva a ese estado, al final no quiere dejar dudas al respecto, con una resolución mas parecida a los guiones explicativos del indio Shyamalan, completo con pizarra y todo para que nos tenga que cerrar perfecto. Scorsese nunca fue un director tan dependiente del guion como en este caso, sus mejores personajes iban mas allá de los formalismos de la narración, por eso siento esa decepción.
Yo, como no aprecio tanto su cine, esperaba poco y nada y la película me pareció bastante interesante.
Es cierto lo que decís del guión. Pero igual me parece que el cine de Scorsese tiene una materialidad particular que al final se impone. Quiero decir: en un momento dejó de importarme por completo el enigma planteado y me sumergí en el clima de miedo y paranoia que la película que la película propone.
Coincido con Santi en que el final explicativo apaga un poco la chispa de la pelicula. Un poco más de ambiguedad le hubiera venido perfecto al guion. Digo, (y acá deje de leer quien no la vio aún), si argumentalmente quería hacer terminar a Di Caprio aún en su locura… ¿porqué no nos ahorró la explicación explícita? ¿No seria mejor mantener vigente la triple posibilidad de locura, conspiración, y realidad con la que coquetea durante toda la pelicula? Si la idea era sumergirnos en la locura del personaje, ¿sacarnos de ella por 10 minutos para explicarnos el film, no atenta contra todo lo logrado en los otros 120 minutos?
Si comparamos finales entre este film y “La cinta blanca” de Haneke, creo que comprobamos la diferencia categórica entre el cine comercial y el cine arte. En esos minutos que invierte Scorsese para no dejar al espectador en la incertidumbre reside la remanida inmediatez de Hollywood. La persistente perturbación que entregan los films como los de Haneke es tanto más efectiva que el formidable despliegue visual de hollywood.
A propósito. ¿Dónde están los golpes de guión que hacen que nos sorprenda la insanía del personaje de Di Caprio? Hay pocas o nulas señales para hacernos creer lo contrario, por ejemplo, que el manicomio va a terminar enloqueciéndolo. Como quien olfatea desde la ventana a la calle, ya vamos intuyendo qué se cuece en la cocina desde las primeras pesadillas y flashbacks.
Gran director de todos modos. Auguri
a mi me parecio genial la pelicula, la vi hace una semana y todavia no pude dilucidar la verdad, para mi le labaron el cerebro, pero mis amigos y todas las personas con la que fui coinciden en que el estaba loco. no me cierra eso, para mi le labaron el cerebro, no tengo dudad, pero me gustaria que alguien que piense lo contrario me de sus argumentos
para mi tambien, estaba sano, pero al final cuando esta sentado con el dr le dice algo como.. sería peor vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno? para mi.. “se hizo el loco para no enfrentar la horrible realidad” saludos..
yo lo que quiero es saber si al tipo le lavaron el cerebro o de verdad el estaba locoooooo… no puedo con esa duda! para los que la entendieron si me pueden decirrrr, gracias!!!