The Invention of Lying / Ricky Gervais / 2009 / Estados Unidos

En el mundo de The Invention of Lying, como deja saber su título en inglés, no existe la mentira. Tampoco la diplomacia, la falsedad, ni la ficción. Las películas que se filman en este universo son relatos de la Historia a partir de los acontecimientos más importantes de cada siglo, y ni siquiera son actuadas, porque nadie puede hacer algo que no es.
Dadas estas condiciones, si sos un gordito sin mucho talento ni plata, como Mark Bellison (el personaje de Ricky Gervais), estás casi condenado a una vida de humillación constante. Esto lo deja en claro la voz en off del comienzo que se encarga de presentarlo. Luego de una seguidilla de escenas en las que nuestro futuro héroe es informado reiteradas veces acerca de lo desagradable de su cuerpo y de su falta de talento para escribir guiones sobre la Peste Negra del siglo XIV, ya lo tenemos más que asumido y seguimos a la espera de que esa larga introducción llegue a su fin para dar paso a la acción.
Afortunadamente el momento llega y el gordito de nariz chata (como lo llama la chica de la que el pobre infeliz está enamorado) tiene una revelación: se puede decir lo que no es, mentir, bah, lo cual en un mundo en el que todos se creen todo lo que se les dice puede resultar bastante provechoso. Acá es cuando el relato se vuelve sino interesante, bastante divertido. Lo que sigue es una sucesión de situaciones que están al borde del delirio, que van desde que la cajera del banco le entregue plata a un mendigo sólo porque Mark le dice que tiene un depósito ahí, hasta que él mismo, por darle una muerte tranquila a su madre, invente la religión. Ver a Ricky Gervais improvisar en unas cajas de pizza una especie de Biblia para responder a la multitud que reclama saber sobre “El hombre del cielo” podría hacer valer el hecho de ver la película completa.
El problema surge cuando, no se sabe bien a cuento de qué, el delirio le cede el paso a la convención, y el romance y su amiga la moraleja son impuestos a la fuerza. Aquel mundo del principio en el que solo existía la verdad en su forma más brutal le dio paso a uno en el que sus habitantes no pueden razonar por sí mismos. Este es el caso del personaje de Jennifer Garner (la amiga que no quiere a Mark por feo) que de ser una chica que recibe a su cita informándole que se estaba masturbando mientras lo esperaba, pasa a ser una mojigata que solo piensa en la carga genética de sus futuros hijos y se la pasa repitiéndolo como si fuera una especie de mantra durante la mitad de la película.
The Invention of Lying no se anima a ser una comedia salvaje y elije quedarse a mitad de camino y cumplir con todos los lugares comunes que una historia romántica puede tener. Así vemos a Mark (en una escena muy poco feliz) entrar con cara de cordero degollado a una iglesia para impedir que la chica, que no lo registró como hombre en toda la película, se case con otro. Ya a esta altura la lluvia de clichés inundó la película y así como las situaciones cómicas nos hicieron olvidar del tono monótono con el que la película se presenta, el desenlace remanido y pobre nos hace olvidar de los buenos momentos. Lamentablemente todo lo que se había logrado no alcanza para que uno no termine pidiéndole a Gervais que por favor siga haciendo las series que tan bien le salen.

The Invention en la primera parte nos promete algo que no puede cumplir, que es inventarse un mundo con reglas totalmente distintas a las nuestras. Inclusive, justo antes de precipitarse al cliché. se juega a lo politicamente incorrecto de enrolar a la religión en el club de las mentiras.
Despues tenés razón Cas, recula y nos deja pagando y terminamos viendo una escena al mejor estilo Banda del Golden Rocket y la repetición de muletillas que ya no causan gracia.
Ahora pienso, será que la peli es mala o que le estamos pidiendo demasiado a un director cuyo único antecedente es haber hecho una serie de tele más o menos exitosa?. A veces me parece que está medio de moda sobrevalorar las comedias pasatistas, q al fin y al cabo sirven para pasar el rato sin hacer laburar la cabeza y no mucho más, . Creo que esta postura snob de darle a esta clase de cine un estatuto que no tiene nos deja en la posición un poco ridícula de pedirle peras al olmo.
Sí, en parte yo también me lo planteo, como sabés soy la primera defensora de las películas tontas
. Pero lo que me molesta no es que no deje nada (nunca se me ocurriría) sino que aburra.
Besos!
“The Invention of Lying no se anima a ser una comedia salvaje y elije quedarse a mitad de camino y cumplir con todos los lugares comunes que una historia romántica puede tener”.
Cas, así descripta parece tu película ideal! Algo debe fallar definitivamente en ella, entonces. Eso te pasa por confiar demasiado en las series.
Beso.
David, no me hagas mala fama! Yo puedo disfrutar de las dos cosas, de una comédia salvaje y de una romántica llena de clichés. El problema es cuando no es ni chicha ni limonada. Si se hubiese jugado a ser más anárquica hubiese sido una gran película.
La próxima voy a tratar de escribir de algo bien serio para que no me encasilles más jeje.
Beso!
Una pena que con la adorable naríz chata de Gervais no alcance. Rescato la mirada de la película sobre la religión.
Cuántos padres nuestros por confiar en las series?
Siete padrenuestros, que es un número bíbllico.