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El apocalipsis en un comic

Un hombre serio / Joel y Ethan Coen / 2009 / EEUU

a serious man

La impresión en la mente, después de haber visto la última película de los Coen, es la de haber pasado las hojas de un álbum de fotos. Pero no, habría que precisar: un álbum de caricaturas, donde lo más importante es el tipo físico y el gesto. Eso, gestos. Es algo raro ese cine hecho de fotos, increíblemente estático, y además retro. Lo que se cuenta en este largo comic –ahí está, imagínense un comic- es el sentimiento catastrófico de la vida que supuestamente tiene la cultura judía convertido en un chiste.

Un hombre serio toma a Larry Gopnik en el momento preciso en que todo empieza a desmoronarse a su alrededor. No es que Larry fuera un tipo particularmente feliz o exitoso: él simplemente se dedicaba a estar ahí, a cumplir con sus pequeños roles como profesor y padre de familia, con la tranquilidad de quien vive en un orden. Ese orden es precisamente el que empieza a quebrarse desde el momento en que su esposa le dice que quiere dejarlo para casarse con otro. Como Larry no es un tipo de reacciones fuertes, el resto de los personajes –y también los directores- lo tratan como quien reacomoda una ficha en un tablero, y se dedican a pasarlo por encima. A partir de ese resquebrajamiento inicial se desencadena la sucesión de desgracias: los hijos que se pelean, el hermano perdedor que es buscado por la policía, el ascenso en el trabajo que se ve amenazado por las sospechas sobre la moralidad de Larry, desgracias que el único cambio que provocan en el personaje es que su gesto de cara fruncida cada vez sea más fruncido.

Todos los personajes están construidos a partir de un rasgo único, expresado en un gesto visible. Como dije antes, esto puede tener que ver con la estética de la tira cómica, donde este modo de construir a los personajes para hacer sátira con ese solo rasgo funciona a la perfección. Pero el problema con Un hombre serio (porque no se trata de ninguna manera de que el comic sea inferior al cine) es que ese recurso sostenido a rajatabla termina haciendo de esta película algo pobre, en parte porque la pretensión de extender durante dos horas lo que podría caber en unas pocas viñetas da como resultado, después del entusiasmo inicial, una película repetitiva y boba. El precio que se paga por hacer esta historieta divertida es que cualquier tipo de complejidad está decididamente ausente. La lógica de la película es la pura acumulación, en un crescendo de desgracias que en un momento ya empieza a aburrir, y cuyo tipo de humor tiende a lo burdo (si quieren ver un par de chistes de judíos más sofisticados vean la serie Curb your enthusiasm, pero no busquen por acá, porque esto está más cerca de los chistes de Norman Erlich). Las entrevistas con los rabinos son el ejemplo perfecto de esto. En cada una la cara del rabino es más bizarra que en la anterior, y los primeros planos sobre esas caras son casi lo único que da risa, salvo que a uno le parezca ingenioso que el rabino le diga a Larry como solución a todos sus problemas algo así como “Tenés que mirar la vida desde otra perspectiva, por ejemplo, si mirás por esta ventana, ¿qué ves? El estacionamiento”.

A mí personalmente no me interesa este cine que es tan poco cine, cuya historia se recuesta casi por completo en el chiste de que alguien espere la catástrofe y la catástrofe finalmente llegue, y en cuyos planos hay poco para ver, salvo una serie de caras caricaturescas y un par de sillones floreados muy sixties. Hace poco alguien me dijo que los Coen están sobrevalorados, y con esta película empecé a pensar que en una de esas esa persona tenía razón. Acá, la estética retro y minimalista –impecable- se explica tal vez porque los Coen necesitaban extremar el grado de artificialidad de la película como para que sus chistes quedaran como los chistes que realmente son y no se convirtieran en una reflexión sobre la condición humana, sobre la religión judía ni sobre nada. Ojo, Un hombre serio es graciosa en muchos momentos y se disfruta pero no deja de ser una película fácil, que se ríe de un hombre serio porque propone sin vueltas que lo único que importa es eso: la risa. A cualquier precio y para nada.

Posteado en Comedia, Estrenos.

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16 comentarios

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  1. david dice

    Justamente, lo peor de las películas de los Coen es su increíble vacío. Que además es un vacío que no mueve a ninguna reflexión, que no se asume jamás como tal (con las consecuencias que eso implicaría). Rodrigo Tarruella dijo una vez que los Coen no hacían cine porque en sus películas estaba ausente el dolor. Es decir, sus personajes sufren, pero es algo que les pasa solo a ellos. Mientras, la película se dedica a registrar sus peripecias con el mayor grado de desapego posible, como si se nos mostrara una fila de hormigas caminando por una pared, con su risible empeño y su ignorancia acerca de las fuerzas que se mueven a su alrededor.
    Unos verdaderos farsantes.

  2. Paola dice

    No estoy de acuerdo señores!! no veo vacío alguno, La pelicúla me dijo muchas cosas, y lo mejor de todo es que las ideas que sostiene son coherentes con el aparato cinematográfico (bah, en castellano: las imágenes, las tomas, cómo se cuenta la historia desde los diálogos, la presentación de los personajes y otras hierbas- ¿o yerbas?-)

    Los Coen son pesimistas elementales. Creen que el mal es una aplanadora. En Sin lugar para los débiles lo encarnaba Bardem con un soplete y en esta película no se van con chiquitas y culpan directamente a Dios, el dios de los judios y de la Biblia que- según lo muestran- es bravo y vengativo.

    Cuando las ideas son tan dolorosas es necesario tomar distancia, sino todo lo que se cuenta se convierte en un dramón. El desapego y el sarcasmo es la defensa que tenemos los amargados para tornar la vida lo más vivible posible.

    Por último, dónde se vende Marina el cinémetro? lo necesitaría, porque por lo menos a mí me cuesta mucho tomarme el atrevimiento de juzgar qué película es más o menos cine. Sería un hallazgo encontrar un elemento de medición absoluto para un arte tan subjetivo.

  3. Marina dice

    Pao, la cosa con el cinémetro es que no se vende, se construye, lenta y laboriosamente, en un trabajo delicioso que incluye mirar muchas películas, leer, pensar, discutir, escribir, poner a prueba las propias ideas. Yo pienso que la crítica es la aventura de afirmar algo, aunque sea de forma provisoria, y por supuesto que la afirmación siempre es subjetiva, pero es que hay en principio dos clases de críticos (hay muchas más, pero para esta charla las agrupamos en dos según un criterio específico), los que cada vez que ven una película dicen qué les pareció, si los actores estaban bien, si era entretenida, y los que van elaborando a medida que escriben muchas críticas ciertas ideas más generales sobre lo que el cine es y debería ser. Claro que esas ideas son subjetivas y suponen una toma de posición sobre el cine -que se opone a otras maneras de concebirlo- y sobre todo lo demás: la vida, los relatos, el valor de las imágenes, la afectividad, todo. Si te ponés a pensar, los únicos críticos interesantes son los del segundo grupo, y yo aspiro algún día a estar ahí, mientras voy aprendiendo.

  4. emiliano dice

    david..te pregunto,por que exigis de una pelicula una reflexion-moraleja o leccion?
    y que dirias de Lynch,entonces?
    Ahora,si sus personajes sufren…no hay dolor?Siempre q algo o alguien sufre hay dolor…puede tambien haber dolor y estar presente el placer o goce.
    Nada,me parece contradictoria la afirmacion sobre la ausencia de dolor y el que los Hnos.Coen muestren las peripecias y contratiempos q deben atravesar sus actores (G.Byrne en “de paseo a la muerte”, N.cage en “educando a arizona”,J.Turturro en “barton fink” etc) a lo largo de las peliculas.
    Bueno y lo de rotularlos como “farsantes” (quien finge lo que siente o aparenta ser lo que no es) no encuentro en la obra de estos hermanos donde aplicar tal adjetivacion

  5. david dice

    En ningún momento exigí lección ni moraleja alguna sino reflexión (dejo de lado el hecho de que pongas reflexión-moraleja, como si fueran la misma cosa), algo que me parece que se le puede pedir a cualquier arte, es decir una mirada vuelta hacia sus propios materiales y formas.
    No sé qué tiene que ver Lynch en esta discusión.
    La afirmación de que en las películas de los Coen se evite el dolor no se contradice de ningún modo con que sus personajes sufran. Precisamente: sufren a la distancia. El dolor (de los personajes) pretende convertirse en el deleite del espectador (hay gente para todo).
    Las películas de los Coen aparecen muchas veces revestidas de una seriedad que en el mal cine pasa por profundidad. De allí lo de farsantes. Ya que lo mencionás, Barton Fink es un ejemplo perfecto en ese sentido.

  6. emiliano dice

    Buenas noches david,lo de “reflexion-moraleja” fue un error de tipeo porque en lugar de – quise colocar una , (gracias por la observacion).
    Si algo hacen los Cohen es reflexionar sobre el Cine…sus peliculas son una profusion de distintos planos de filmacion,utilizacion de la musica como nexo entre distintas escenas e incluso entre interior/exterior de una misma escena,el desarrollo de los personajes principales y secundarios a lo largo del filme.Los Cohen reflexionan sobre el Cine a traves del cine (de nuevo Barton Fink) .
    Si pedis reflexion como ” cambio en el sentido de una onda” tambien lo dan…la trama en sus peliculas va desarrollandose en un sentido que cambia bruscamente con un hecho puntual…te conducen por la carretera para luego doblar e ir por un camino alterno,si se me permite tan burda metafora.
    Y,por ultimo,no comprendo donde esta el revestimiento de seriedad en las peliculas de los Cohen…ni que es el “mal” cine.Ademas,decir de estos hermanos que son farsantes implica que deliberadamente quieren aparentar lo que no son,a traves de distintas artimañas.Una acusacion osada,cuanto menos.
    Gracias david por la respuesta y reflexion,mas alla de no coincidir,es enriquecedor tener una mirada diferente a la propia.

  7. david dice

    Es que las películas de los Coen parecen todo el tiempo querer decir algo sobre el mundo. Por eso digo “revestimiento de seriedad”. Basta leer las críticas. Se habla de humor metafísico, de la soledad del hombre en el universo. Y así siguiendo. Evidentemente hay algo en el cine de los Hermanos que habilita esa clase de lectura, que a mí me parece errónea y eso es lo que estoy diciendo. Barton Fink, ya que estamos, y como parece ser la cifra ineludible de los defensores de los Coen, me parece una película absolutamente hueca que mediante el uso de algunas referencias concretas de lo más vulgares (un escritor en crisis creativa, la aparición de otro escritor que “malversa” su trabajo escribiendo guiones y que físicamente se parece a Faulkner pero funciona como un estereotipo) justamente aparenta -pero solo aparenta, o así me parece -estar diciendo algo sobre la creación artística.
    Saludos.

  8. nachoizaguirre dice

    Soy nuevito en este bingo, así que ante todo buenos días =)

    Al terminar de ver esta peli tuve la sensación de haber visto una película vacía, por más que me haya entretenido y por momentos absorbido. La estética es buenísima, y eso es una de las cosas que rescato. Tiene momentos cómicos, pero me dió la sensación de que no dijo nada, es más, en algunos momentos me pareció una copia económica de “Belleza americana”.

    Con respecto a si los Cohen son “farsantes”, me parece que no está tan mal definido, no quiere decir que ellos quieran aparentar lo que no son, sino que lo que realizan es una “farsa” (me tomé el trabajao de buscar la definición de la palabra; “Del francés farce (y este, a su vez, del latín farcire), una farsa es una pieza cómica, por lo general bastante breve, cuyo único objetivo es hacer reír a los espectadores. En la antigüedad, se utilizaba el término para referirse a todo tipo de comedia.”. Pero, en la actualidad, se conoce como “farsa” a la compañía de “farsantes” (es decir, las compañías teatrales dedicadas al género) y, en forma despectiva, a la obra dramática que resulta grotesca y desarreglada.

    Lo “grotesco” es el mundo distanciado, donde las cosas o eventos conocidos y familiares se revelan como extraños. La brusquedad y la sorpresa que se provoca en el receptor son partes esenciales de lo grotesco y su resultado puede ser cómico y/ o terrorífico (esto, relacionado con lo que se dijo al respecto de la carencia de dolor, particularmente en esta peli lo noté más humanamente en la relación entre los hermanos, esto me dió un poco de esperanza pensando que la película daría un giro y tratara más profundamente la temática de el actual estilo de vida de los judíos, reflexionara al respecto, pero esta esperanza se fué desvaneciendo con el suceder de las escenas).

    Sigo: por lo que leí, el grotesco implica una destrucción de la realidad, la invención de cosas poco probables, la yuxtaposición de elementos incompatibles y el extrañamiento del mundo, por lo tanto, se podría clasificar a esta peli como una farsa, y a los Cohen como farsantes, exclusivamente criticando el “producto final”, y sin acusar a los Cohen de caretas, como Emiliano supo entender de lo dicho por David.

    Pao: según lo que quisiste decir, se escribe generalmente “yerbas”.

    Marina: por mi parte, me interesa vuestro cinémetro, me hizo repensar la peli, y lo seguiré de cerca de ahora en adelante, para seguir aprendiendo.

    Saludos !!

  9. SEKU EZU dice

    ¿Coen no se escribe sin “h” entre la o y la e?

  10. Martín dice

    Sí, estos son de mejor familia.

  11. SEKU EZU dice

    Claro, ya me parecía…
    Me estaban mareando.

  12. david dice

    Nachoizaguirre, en lo que me toca te agradezco por la exaustiva ilustración, pero me temo que usé el término “farsantes” para referirme a los Coen en su acepción más corriente (como supongo que quedó claro para todo el mundo sin necesidad de aclaración alguna).
    Saludos.

  13. Santiago dice

    Yo pense que estaban hablando del cine de Rob Cohen, director de joyas como XXX y Rapido y Furioso, jaja.

    Marina, no sabia que te gustaba Curb your Enthusiasm. Esa serie es increible.

  14. Marina dice

    Sí, estoy que no puedo curb my enthusiasm con Larry David, pero yo siempre fui fanática de Seinfeld, así que era de esperarse.

    :)

  15. nachoizaguirre dice

    Ah , bueno, David, entonces no estamos de acuerdo, je.

    La crítica de Armas también es interesante me parece, le busca la vuelta por otro lado, más de acuerdo a la frase con que inicia la película:

    “Recibe con simplicidad cada cosa que te suceda”

    Saludos !

  16. el señor b. dice

    para mi los coen, cuando eran chicos, le explicaron lo que era un chiste, lo mal interpretaron y a partir de eso construyeron su humor y ademas hicieron un monton de peliculas



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