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Mentiroso mentiroso

Ich Bin Enric Marco / Santiago Fillol y Lucas Vermal / 2008 / España

ich_bin_enric_marcoHay un personaje en España llamado Enric Marco. Enric dejó su carácter de persona para ser protagonista de la Historia. Se hizo conocido en ese país por divulgar las atrocidades de los campos de concentración nazis que le habían tocado sufrir, hasta que en 2005 se descubrió que casi nada de esto había sido como lo contaba. En realidad, estuvo en Alemania durante la II Guerra Mundial, no en un campo sino en una cárcel, según él por cuestiones políticas, pero cómo creerle siquiera eso. Antes de que se supiera de su impostura, Marco había sido la palabra autorizada en la materia. Como si conociera, y a la vez negara, el archicitado texto de Walter Benjamín en el que cuenta que los soldados de la I Guerra volvían de las trincheras en silencio por la imposibilidad de trasladar a palabras tanto horror, Enric Marco retoma sin vergüenza la posta de los mudos y narra frente a cámaras de televisión, frente al Parlamento o a quien se le ocurra consultarle, todo lo que ha sufrido. La revelación de que poco y nada de esto haya sido vivido por él, además de transformarlo para muchos en un ser despreciable, pone en crisis nuestro culto a la experiencia. Nada autoriza más que la experiencia y eso Enric lo sabe bien. El documental lo sigue de regreso a los lugares de Alemania donde comenzó su historia, una personal, más íntima y menos interesante para la Historia con mayúscula. Ahí vemos al narrador trabajar con su materia prima, con las semillas del relato que lo haría célebre y respetado, como para dejar en claro que no todo se lo ha inventado. Enric trata de documentar su paso por ese país en el testimonio de amigos que ya están muertos o en archivos de la cárcel que lo mantuvo encerrado en un intento por mantenerse cercano a las vivencias de los campos de concentración y poder justificar, aunque sea un poco, su impostura. La cámara viaja con él y se impone no juzgarlo, aunque al final surge la pregunta mientras camina por el campo de Flossenbürg donde dijo haber estado. Enric Marco responde seguro de que su intervención no le ha hecho daño a nadie y de que, por el contrario, ha logrado rememorar a los españoles olvidados que pasaron por ahí. A su alrededor circulan turistas con cámaras fotográficas y atuendos de excursión, espectadores de otro relato más silencioso, seguramente más respetuoso, pero que, como las mentiras del protagonista, no puede acercarse al horror.

Posteado en Festivales, Independiente.

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