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El último rebelde sin causa

dennis-hoppe

“What are they gonna say about him? What are they gonna say? That he was a kind man? That he was a wise man? That he had plans, man? That he had wisdom? Bullshit, man!”

Se dice a veces de los grandes actores que su personalidad y su magnetismo suelen traspasar la pantalla cinematográfica, y que sus actuaciones delante de una cámara representan simplemente una extensión de lo que ellos verdaderamente son en la vida real. Estos rasgos y muchos más son los que tuvo Dennis Hopper durante toda su carrera. En sus comienzos Hopper representó todo un símbolo de esa rebeldía americana que empezaba a asomarse a fines de los años 50, desde que tuvo su primer papel en el cine como actor junto a James Dean en Rebelde sin causa, hasta que explotó en una revolución cultural a fines de los 60 con su primera película como director, ese ícono de la contracultura y la generación beat llamado Busco mi destino.

A partir del éxito crítico y comercial de aquel film, Hopper se convirtió en un auténtico “enfant terrible” de la industria de Hollywood, un verdadero hippie infiltrado en las más altas esferas del poder cinematográfico. Luego de un período bastante oscuro a mediados de los 70 en el que los constantes abusos de alcohol y drogas amenazaban con destruir para siempre su carrera, Hopper volvió al ruedo en 1986 con un papel secundario en la película deportiva Hossiers, que le valió la nominación al Oscar como mejor actor de reparto. Desde ese momento Hollywood volvió a interesarse en el actor, y así fue como su carrera alternó entre películas independientes con directores prestigiosos como La ley de la calle de Francis Ford Coppola, y roles de villano en proyectos de gran presupuesto como Máxima velocidad y Waterworld.

Hopper siempre fue de esos actores que no tenían miedo ni vergüenza de irse al carajo a la hora de interpretar un personaje. La sobreactuación y la intensidad eran armas que generalmente lograba usar a su favor, como en el papel memorable que hizo en Apocalipsis now. Pero hay un rol y una escena que definitivamente lo pusieron en un pedestal dentro del mundo cinéfilo. Por un lado está su increíble Frank Booth, el pervertido psicópata de Terciopelo azul de David Lynch. Las escenas en las que se puede ver a Hopper inhalando vaya a saber qué sustancia de un respirador, gritándole desaforadamente a la vagina de Isabella Rossellini o exclamando la frase “¿Heineken? Fuck that shit!” son una delicia que el cine pocas veces puede llegar a lograr. Por otro lado se encuentra la pequeña participación que hizo en la película Escape salvaje de Tony Scott. Su papel es menor y no tiene demasiada importancia dentro de la película, pero hay un momento en particular, un duelo verbal de su personaje con el mafioso interpretado por Christopher Walken, que para mí se encuentra dentro de las mejores escenas entre dos actores que se puedan encontrar en una película. Escuchar a Hopper decir su monólogo (escrito por Quentin Tarantino) acerca de cómo los sicilianos son descendientes de los negros es el séptimo arte en su máxima expresión, si me permiten exagerar un poco. Abajo les dejo un video con esta escena para que disfruten del talento de un grande al que los cinéfilos vamos a extrañar. Hasta siempre, rebelde sin causa.

Posteado en Actores.

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7 comentarios

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  1. david dice

    Hay una película extranísima que Hopper dirigió a principios de los ochentas, calculo (los interesados en los datos precisos, dirigirse a imdb), que se llama Out of the blue, igual que la canción de Neil Young del mismo nombre incluida en la banda de sonido. Ahí me parece que hay una condensación del espíritu del cine de Hopper, así como de su personaje público, en el que lo hippie y lo punk podían convivir en la misma persona.
    Igual, la mejor composición de Hopper, para mí, es la que hizo en Rumble Fish, como el padre alcóholico de Dillon y Rourke.
    Saludos.

  2. Santiago dice

    Hopper como director nunca supo capitalizar el exito que habia tenido con Easy Rider, es cierto. No se David si viste The last movie, que debe ser una de las peores peliculas de la historia sin lugar a dudas.

    Pero asi era Dennis, alternaba peliculas increibles con peliculas como Super Mario brothers, y por eso es que lo queriamos tanto.

  3. david dice

    Pero mirá que Out of The Blue es buena. Por otro lado, creo que no vi The Last Movie, pero sí alguna que otra de él bastante mala. Como una de una chica que unos marines llevan detenida de un lugar a otro, con persecusiones, corridas y mucha música country.

  4. Hernán Schell dice

    La película de los marines es Chasers. Con la hermosa ex chica Baywatch Erika Eleniak (también conocida como la Elly May de Los Beverly Ricos). Este film debe tener una de las escenas de sexo más innecesarias de la historia. Un momento totalmente gratuito hecho meramente para mostrar los pechos de Eleniak y satisfacer así los viles placeres onanistas de sus espectadores. A pesar de esto la película es malísima.
    Y si, es verdad, su mejor película es Out of the Blue. Lo más cercano a una obra maestra que hizo Hopper. Colors, con Robert Duvall y Sean Penn, tampoco está mal.

  5. Diego dice

    Chasers es con Tom Berenger, no? Todavía me acuerdo de la escena que decís, Hernán. Eleniak era un camión con acoplado. Jamás hubiera pensado que eso lo dirigió Hopper.

  6. david dice

    Y con música de Dwaight Yaokam, lo mejor de la película.

  7. Santiago dice

    Voy a tener que buscar esa pelicula Chasers si es que está Erika Eleniak. Por ella es que vi Alerta Maxima como 5 veces ya (tambien ayudaba verlo a Tommy Lee Jones en clave Keith Richards).



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