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Muñecos bravos

Meet the Feebles / Peter Jackson / 1989 / Nueva Zelanda

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Vuelve la sección Pirata. Esta vez, Casandra comete un delito para poder ver los muppets de Peter Jackson y les pasa el link para que los disfruten y sean sus cómplices.

Antes de crear mundos épicos de elfos y hobbits como el de El Señor de los anillos, antes incluso de los tórridos intercambios epistolares entre dos chicas con una vívida imaginación en Criaturas celestiales, antes de los Oscars y del prestigio, Peter Jackson jugaba con muñecos. En su segunda película –una de muppets totalmente desquiciados- Heidi es una diva hipopótamo que ha vivido sus años dorados encabezando el espectáculo de variedades Meet the Feebles. Ya en el final de su carrera, humillada por sus propios compañeros y traicionada por su gran amor, la vemos desde la primera escena hacerle pecho como puede a la debacle en que se ha convertido su vida. Como esa otra gran diva en decadencia, la Myrtle Gordon interpretada por Gena Rowlands en Opening Night de John Cassavetes, Heidi está al borde de la decadencia y sus vulnerabilidades y vicios la acechan sin encontrar en ella demasiada resistencia (el alcohol para Rowlands, los postres para la hipopótamo y la necesidad de ser amadas para las dos).

Si se toma a Heidi como personaje a seguir a lo largo de la historia y se tiene en cuenta la premisa de que todo va a transcurrir en las 12 horas previas al estreno del show, seguramente se podría ver a la segunda película de Peter Jackson como un musical de backstage. De hecho, de alguna manera lo es, pero también es muchas otras cosas. Es que el director tomó a estas criaturas, familiares sórdidos de Los Muppets, y creó un universo donde todos los géneros conviven tergiversados. Entonces ya no es Opening night, o sí, pero también es El francotirador de Michael Cimino, El padrino de Coppola, Freaks de Tod Browning y cualquier comedia de enredos. Para comprobarlo  están la rana yonki con un pasado marcado por la tortura en Vietnam (mostrado con un fantástico flashback que bien podría ser un corto aparte de la película), Bletch, la morsa mafiosa que trafica droga tras su fachada de productor musical, el puercoespín noble e ingenuo enamorado a primera vista de la caniche cantante del coro y la oruga testigo de los ires y venires de todo el elenco, que a falta de extremidades lucha por encender un habano.

Jackson no deja género sin parodiar y lo hace con un ritmo impecablemente veloz que como un efecto de bola de nieve va arrasando con cada uno de los lugares comunes. Si en un género sabemos qué esperar, acá no. Cada escena es más subversiva que la anterior y el caos va tomando poco a poco el poder hasta apropiarse por completo de toda la película. Las infinitas parodias son antes que nada un canto de amor al cine clásico. Es, en todo caso, como dice la vieja sentencia: “Porque te quiero te aporreo”. A eso se dedica Jackson, a sacudir al cine con el que se alimentó, a darlo vuelta. Lo hace porque lo ama y lo quiere ahí, presente en miles de citas que el ojo atento reconoce y que agregan sentido a la historia. Pero el que no está atento tampoco se queda afuera. ¿O acaso hay que ser un erudito del cine para disfrutar de la locura vengativa de una diva hipopótamo humillada y abandonada?

Posteado en Pirata.

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2 comentarios

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  1. david dice

    El único delito que cometió Casandrita con esta película es que le haya gustado tanto.
    Por otro lado, muy lindo texto, Cas.

  2. casandra dice

    Me iba gustando un poquito más mientras me la acordaba :)

    Gracias David!



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