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Supercool

El hombre de al lado / Mariano Cohn y Gastón Duprat / 2009 / Argentina

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Un hombre que ronda los cuarenta, de anteojos godardianos –de esos que se ven tanto entre estudiantes de cine de escuelas privadas y artistas plásticos cancheros-, que se viste de negro mayormente, sweater de hilo negro con camisa blanca, pantalón de vestir, formal pero pretendidamente descontracturado, que diseña sillas hipermodernas, que vive en una casa totalmente blanca diseñada por Le Corbusier y decorada con pinturas de artistas contemporáneos (Tulio de Sagastizábal es el único nombre que recuerdo de los créditos, valga como ejemplo), que escucha música moderna y trabaja con su laptop y habla por el celular fluidamente, en inglés y en alemán. Que tiene una mujer profesora de yoga, tilinga. Que tiene una hija adolescente cuya habitación está ostentosamente decorada por un cuadro warholiano en rosa fuerte del Che.

La vida de este hombre, Leonardo, que parece ir sobre rieles entre su trabajo como diseñador, alguna entrevista para la televisión y algún negocio con inversores extranjeros, se ve de pronto invadida una mañana por martillazos molestos que provienen de la casa de al lado. El vecino de al lado, el que da nombre a la película, es Víctor, y no hay otra manera de describirlo que con una palabra: es un grasa. El conflicto comienza cuando este grasa, dudosamente civilizado según los parámetros de Leonardo, empieza a abrir un boquete espantoso en la medianera que da a la casa de Leonardo para construir una ventana –“necesito un rayito de sol, un poco de la luz que vos no usás”, le dice como toda, sencillísima excusa. Leonardo explica que la obra es ilegal, que significa una invasión para la intimidad de su familia, que no da, pero el animal, parado desde un mundo en el que re da, no sólo hacer la ventana sino encima ponerle un marco de pino berreta, no entiende razones. Y ahí empieza un asedio, divertido para nosotros pero desesperante para Leonardo, que va abriendo de a poco toda la serie de conflictos personales y familiares que traman por lo bajo esa vida tan cool.

La nueva película de Cohn y Duprat se parece, en varios sentidos, a la anterior, porque pone el foco sobre el mundito reducido de los modernos: escritores, artistas, diseñadores. Pero si El artista, con lo graciosa que podía resultar, era olvidable por quedarse en una burla más o menos cómoda del ambiente del arte moderno más top –las inauguraciones en galerías de Palermo, los mitos pavos sobre la creación, la recepción de arte como pose-, El hombre de al lado levanta muchísimo la apuesta y es más osada, en la medida en que abre el foco y se tira de cabeza en la cuestión de la clase. Se trata de las diferencias, sociales, culturales, entre dos cosas que podrían condensarse con esas palabras, que nadie quiere decir ni teorizar pero todos usamos y que estructuran nuestra percepción, que son lo grasa y lo cool. Dos mundos antagónicos, representados acá por Leonardo y Víctor, que se meten en una verdadera guerra a propósito de una ventana. Verse o no verse, abrir una ventana o tapiar una pared para seguir ignorándose felizmente: esa es la cuestión.

Por eso, como representación microscópica del mundo divertido pero salvaje –en la mirada de Leonardo- en que vive el vecino, ese “animal”, como se lo nombra, hay un teatro hecho con una caja de cartón y decorado con fetas de fiambre, bananas medio podridas y galletitas apiladas con mayonesa, en el que Víctor monta una obra de títeres –dedos con botas texanas, ¿las mismas que llevaba la muñeca Barbie de la hija cool de la pareja cool, si no me acuerdo mal?- que divierte a la hija de Leonardo, y a nosotros también, pero que profana la ropita de la muñeca fashion embadurnándola con mayonesa. Sí sí, la grasa encuentra su figura más obvia en las botitas que resbalan sobre la mayonesa, en el piso de ese teatro de cartón. Esos fragmentos valen más como video que como parte de la narración, porque en tanto obra artística aberrante, profanan desde lo sensorial -vista y tacto, algo escandalizados, cuando metidos por la cámara adentro de esa caja, ¡de cartón!- la pureza de ese mundo blanco que para existir como tal necesita, al parecer, mantener cierta asepsia. Y lo importante, después de todo, es que acá Víctor es el único que se divierte, el único que coge, el único que baila en una fiesta en la que todos miran espantados.

El hombre de al lado, contada si se quiere desde adentro de ese mundo cool, por gente que podría considerarse cool (está Juan Cruz Bordeu como parodia de sí mismo, está Pángaro, etc.), y con planos que alguien que quisiera destrozar la película podría llamar cool, socava todo ese mundo desde adentro, y lo hace con la sugerencia progresiva de que hay mucha más humanidad en la grasada de Víctor que en la impasibilidad impostada de Leonardo. Por eso la resolución de la película es brutal, cuando abandona el tono de comedia que hizo reír a carcajadas a toda la sala para tirar tremendo golpe bajo. A la salida de la función se armó el debate en la vereda: unos decían que el final no daba, que ese golpe de efecto lo arruinaba todo. Otros argumentaban con pasión que no daba hacer una película cool para burlarse de lo cool. Que la película haya planteado esos problemas, para mí, que soy medio anticuada, es todo un logro. Y la potencia del planteo final, golpe bajo, sí, pero que incomoda hasta el mismísimo asco, está cifrada en una sola mirada, larga, silenciosa, de Leonardo impasible, como la contracara atroz de la vida cool, a ese vecino que por fin pudo sacarse de encima, de una manera que…bueno, vayan al cine y vean. Después me cuentan si El hombre de al lado no toma partido -sin demasiados matices, y eso sí puede ser discutible- por la bota embadurnada en mayonesa.

Posteado en Cine argentino, Estrenos.

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22 comentarios

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  1. Paola Simeoni dice

    Hay algo que me hace ruido, y es que me pareció que es una película de gueto, hecha por “Leonardos” para “Leonardos”. En vista de esta peli y las anteriores del dúo Cohn/Duprat sospecho que a ellos les aterraría salir de su casita esteticista y dejar de usar el código “de ambiente”, en tanto que por más que coja, baile y se divierta, tampoco creo que ninguno de los espectadores pueda sentirse identificado con el vecino grasa que toma mate en una pezuña de vaca. Entonces; ¿qué nos está diciendo? ¿Que está bueno ser auténtico y medio cabeza, pero para nosotros no, para los demás? ¿ Hay en EHDAL una actitud falsamente piadosa como la de Leonardo cuando manda a comprarle una docena de tacitas verdes a la mucama?

    Igual “El hombre de al lado” me gustó y me divirtió, se vé que, aunque no quiera y de acuerdo a mi argumento antes expuesto, también en mí hay una tilinga (pero con conciencia social, eh)

    Otro si digo: notable el caso de Juan Cruz Bordeau que logra la rara proeza de actuar mal hasta haciendo de sí mismo.

  2. German Lentini dice

    Excelente film!
    Soy estudiante avanzado de arquitectura, y la cantidad de referencias en relacion a la docencia de diseño, a la fotografia de la pelicula, a darle esa calidad mostrada de la casa Curutchet hace que esta pelicula este entre mis mejores.
    No dejo de lado una basica cuestion, muy bien tratada de la relacion entre vecinos tan antagonicos, y como la peli te lleva a darte vuelta entre quien es el buen tipo.
    Excelente. Gracias por una pelicula asi!

  3. Carolina Giudici dice

    Hola. Marina, me gustó mucho la reseña (¡también la de “Vincere”!).

    Es interesante lo que plantea Paola, porque creo que el mismo tono de la película nos hace dudar (como lo hacía “El artista”): hay una pátina “canchera” que nos lleva a preguntarnos si los creadores no nos están mirando desde arriba, a todos.

    Sin embargo, luego de haber visto más de una vez “El hombre de al lado”, confío en su mirada crítica sobre las relaciones de clase. No es necesario que nos identifiquemos con Víctor, no es esa la idea. Alcanza con que nos demos cuenta de que él, aunque pueda resultar un poco pesado, realmente nunca demuestra malas intenciones, ni hace nada malo. Es el prejuicio de Leonardo -con su culpa de clase, su confusión y su alma nimia- quien lo torna siniestro. Y el final del relato es claro respecto de quién es el único miserable. Lo genial es que ambos personajes están llenos de matices, y eso es lo que imprime en la película su incómodo acercamiento a lo real.

    Un abrazo.

  4. Marina Yuszczuk dice

    Yo la verdad que no tengo ni idea de cómo son Cohn y Duprat Pao, si usan anteojos negros o hablan como Aráoz. Sospecho que ni una cosa ni la otra, pero cuando yo dije “hecha desde adentro de lo cool”, o algo así, me referí estrictamente a lo que aparece en la película: gente que tiene amigos artistas. Eso no me parece censurable, para nada. ¿Si el espectador puede sentirse identificado con el vecino grasa? No sé, identificación es una palabra complicada porque no sirve para el 80% de las películas, pero sí decidiamente, yo, y toda la gente con la que hablé, nos pusimos del lado del vecino de al lado.

    Película de ghetto también es complicado, yo no me metería por ahí, porque lo mismo podría decirse de tantas películas…y aparte la cinefilia tal como la presenciamos y practicamos ES un ghetto, nos guste o no, y eso no es culpa de “las películas” sino de diferencias culturales que llevaría mucho tiempo discutir. En ese sentido no veo diferencias entre El hombre de al lado y cualquier película que no se estrene, digamos, en Jotis.

    Carolina, sabés que justamente una cosa que discutíamos con unos amigos, es que todo el problema en realidad en un gran fantasma de Leonardo, parte de su paranoia, porque fijate que él se carga al vecino como alguien que le va a arruinar la vida, y sin embargo Víctor es el que cede, por eso sí, estoy de acuerdo, es el prejuicio de él, es él mirado desde la ventana de Leonardo, tal como aparece buena parte del tiempo. Lo que nos muestra El hombre de al lado es que hay otra cosa.

  5. Valeria dice

    Recién llego del cine, revolucionada por lo que vi! hasta con ganas de inaugurarme en esto de postear e interactuar con gente que no conozco ni conoceré nunca…
    Me pareció perturbadora, un espejo donde mirarnos , para encontrarnos con la corta y pobre mirada que usamos para con los otros, nuestros propios vecinos..de barrio, de la ciudad o del mundo.
    Ese vecino con aspecto de cavernícola, le está pidiendo a un ARQUITECTO que vive en la única obra del padre de la arquitectura moderna en argentina “un poco de sol”…
    Vive en una casa, que todos los días vienen a fotografiar distintos admiradores…pero el siente que su intimidad sería invadida…
    No existen las cortinas, ni las plantas como propone Víctor, o esbozar una solución arquitectónica para darle luz, aquí el dato de Le Corbusier no es menor…. basta con conocer su capilla Ronchamp (un muro aparentemente impenetrable por fuera, y un interior bañado en luz) para entender la ironía que hay en toda esta trama.
    Llena de homenajes (al menos para mí) a grandes artistas como Malevich o Fontana, una película que es cierto, su mensaje es encriptado, como lo fueron muchas obras importantes de la historia… pero que proponen y cuestionan las cosas más básicas e importantes para el hombre: el diálogo, el respeto, el entenderse como parte de algo más…gracias a todos los que hiceron esta película!!! Saludos

  6. Fernando dice

    Yo no creo que la película reivindique al personaje de Víctor, desde el momento en que adopta siempre (desde el comienzo hasta el final) el punto de vista de Leonardo. Busca, en definitiva, más Leonardos que Victors para espectadores.
    Por otra parte, marcar una diferencia entre lo grasa y lo cool es ignorar otras diferencias (sociales, culturales) más profundas, que van más allá de la apariencia y los modales, y ése es un problema de la película y también de tu crítica, que, desde ya, leí con mucho interés.
    Saludos y gracias por el espacio.

  7. Marina dice

    Lo que pasa, Fernando, es que no estoy de acuerdo con tu manera de pensar la relación entre fondo y superficie, me parece un poco superficial. Es claro que eso que vos llamás “apariencias” funciona como signo de esas otras diferencias más profundas a las que aludís.

    Por otra parte, creo que algo que esto dije arriba, pero plantear que una película “busca” determinados espectadores me parece complicado, ¿se podría separar entre películas para gente cool, películas para pobres, películas para el público masivo o para la clase media o como quiera plantearse? Estamos muertos, en ese caso.

    Pero igual, igual, en este caso, usar el punto de vista de Leonardo me parece un acierto. Si vos querés, se trata de una manipulación: nosotros tenemos que estar ahí, ser Leonardo, que nos rompa las pelotas la ventana, para después poder pensar algo sobre lo que pasa después.

  8. Marina Yuszczuk dice

    Lo que nos está matando acá, en esto como en todo, es la corrección política.

  9. mauro dice

    lo que note yo en la pelicula que leonardo convierte a victor en su enemigo y en la pelicula el que esta siempre mirando o intenta chusmear la intimidad del otro es el, leonardo vive preocupado por la intimidad de victor, en cambio victor no en la de leonardo, hay muchas escenas en la que leonardo esta mirando hacia la ventana de victor, y escuchando lo que hace y hasta le observa a escondidas con su mujer a la noche, el hace lo que el dice que no quiere que victor haga con el, observar su vida a traves de una ventana. Al principio la justificacion de leonardo con respecto a la ventana uno lo hace pensar de que lado ponerse, porque tiene razon, no esta bueno tener a alguien mirandote por una ventana, pero mientras pasa la pelicula se lo que el hace con victor

  10. Martin dice

    Para mi es una basura, les puede gustar a los estudiantes de arquitectura por que muestra un casita echa por un ignoto, y un par de sillas de mierda.
    Pero es la peor pelicula que vi en años.

  11. Napcho dice

    “Para mi es una basura, les puede gustar a los estudiantes de arquitectura por que muestra un casita echa por un ignoto, y un par de sillas de mierda.
    Pero es la peor pelicula que vi en años.”

    Veo que tenes una cultura general muy amplia y sobretodo un vocabulario por lo menos enciclopedico para expresar tu opinion muy acotada por cierto, pero valida..

    La peli me parecio muy bien filmada y la fotografia es excelente. Me sorprendio la buena actuacion de Daniel Araoz. La direccion de arte tambien me parecio de lo mejor en pos del clima que genera. Mientras transcurria me preguntaba como se cerraria la historia..
    Nunca me espere ese final.. Es drastico.. de esos que a uno le dan vuelta la cabeza y lo dejan pensando, mas alla de no saber a ciencia cierta quien es el “bueno” o quien es el “malo”; sino por los valores que nos transmiten (o no) y que todos nosotros en algun momento olvidamos. Estos son los que nos hacen mejores personas..

    Saludos

  12. Richard Monetti dice

    Me leí todos los comentarios y por más que difieran en opinión, todos me resultan muy coherentes! En hora buena por ellos!

    A mi me ha surgido una duda, que me gustaría que alguien me la salvara…
    Qué interpretación hacen de la escena del teatro que Victor realiza, casi en el final, a la hija de Leonardo? Unas piernas con las botitas de la Barbie de la puber, y un vestidito muy por encima de lo que viene a ser el pubis, abriendose sobre una banana.. qué onda Victor?

    Eso. Gracias!

  13. H dice

    Soy el único que consideró la opción de que Leonardo haya creído que Victor ingresó a su casa con otros motivos que no son los verdaderos? Debería volver a verla, pero en un primer momento me dio la sensación como que Leonardo estaba “decepcionado” con encontrarse a su vecino en su casa…

  14. Marina dice

    Sí, tienen razón, hay algo para pensar ahí. Yo no tengo una opinión cerrada, pero por lo visto es una película que dejó a varios perplejos. :)

  15. juliana dice

    aún no la pude ver ….me muero por verla
    Gastón ya era un genio en el colegio nacional de bahia blanca……creativo como nadie hablo de el y toods sus amigos ,,,, fueron djs …de las mejores fiestas de los 80 etc tenían hasta un grupo de músivçca y tocaban en el colegio ….filmaban cortos año 88 89 etcc…… genios por haber llegado a donde llegaron

  16. Javier dice

    Me llama la atención que nadie mencione una película de Peter Weir que plantea el mismo tema “El plomero” con la que tiene muchos puntos en común, incluso su final. La película está muy bien y Daniel Araóz en el papel de su vida. Algunas cositas forzadas, lindando el lugar común como lo obtusa y tilinga de la mujer del diseñador o el conflicto comunicacional de la hija con su padre o la coloquialidad de algunos textos que hacen ruido cuando se ha ganado un inquietante ambiente o la escena fuera del estatuto del personaje de Spregelburd cuando se burla con sus amigos del grasa de Víctor. Salvo esto, la peli está muy lograda. Luego, está claro que la peli no es para los grasas sino para los que la van de cools que no creen serlo.

  17. daniel dice

    Muy buena.
    Saludos desde Montevideo.
    Daniel

  18. Gerardo Goyenche dice

    Para sacarnos la duda de que propone la película lo ideal sería la versión ¨El Hombre de al lado¨ desde la casa de Víctor no? Y vemos que nos pasaría desde ese lado…
    Hablando de lado los invito a conocer mi Blog El Lado GG. http://www.elladogg.blogspot.com.

  19. EMMA dice

    Vi la película ahora, cuando hace tiempo que se estrenó. Me pareció muy buena. Me gustó mucho la actuación de Daniel Aráoz, que me recordó a la de Ben Kingsley en Sexy Beast, de Jonathan Glazer. Como dicen los chicos, para mí, Kingsley es “lo más”. Ese personaje arranca lo peor, el diablo desde la basura. Me gustó la dirección de Cohn y Duprat, y el homaje a la casa Curutchet. Extrañé más planos largos, más ambientes. Es una película que puede verse en todo el mundo. Está bien que sea de “leonardos, por leonardos”, mucho mejor que sea de “leonardos haciéndose los monchos”….bah…eso no tiene ninguna importancia, en definitiva….Está buena. Quiero otra…¿Hubo otra? Estoy de visita…buscaré

  20. Daniel (2) dice

    En realidad, si bien me pareció una película excelente, ya que me divirtió y mantuvo atento, como raramente lo hace una película argentina (salvo honrosas excepciones), lo que más me llamó la atención es que tratándose de actores absolutamente desconocidos para mi (excepto Victor, por el cual nunca había dado nada a través de la TV), todos trabajaron espectacularment bien, naturales. Pero Victor se lleva las palmas, para mi fue una revelación total. Excelente los actores, el guión, el casting! y el director. Todos. Al revés de Martín, no sólo me recontra gustó, si no que me sorprendió.

  21. Juan dice

    pelicula de y para snobs

  22. pablo dice

    Por lo menos en la crítica de esta página se menciona el tema de los planos. Para mi son totalmente distrayentes e insoportables esas caras fuera de cuadro durante un diálogo. Para los cinéfilos: ¿Es cool filmar así ahora? Es la nueva onda??



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