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	<title>¡Esto es un bingo!&#187; Animación</title>
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		<title>¡Que no panda el cúnico!</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 21:14:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Kung Fu Panda 2 / Jennifer Yuh / 2011 / EE.UU.</strong><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/Kung-Fu-Panda-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5359" title="Kung Fu Panda 2" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/Kung-Fu-Panda-2.jpg" alt="" width="509" height="308" /></a>Hablemos de Po: algunos inventos funcionan y otros no tanto, y entonces puede ser que a uno no le interese ver autos que hablan como los de <em>Cars</em> o heroicos búhos guerreros, pero el osote panda y regordete que se “hace” guerrero dragón o por lo menos encuentra el kung fu que había en él (a pesar de que en la uno le decía a su maestro Shifu “Sí, ya sé que ahora te vas a poner todo kungfui y eso”, y le hacía ruido la panza mientras trataban de enseñarle algo) se las trae. Po es, en un paisaje chino, lo anti-chino, por eso la primera <em>Kung Fu Panda</em> empezaba con una animación oriental donde el oso luchaba contra enemigos y salvaba al pueblo pero que terminaba por ser sólo un sueño –que se cumple en la segunda entrega, ya lo sé, pero no exactamente de esa manera. Lo que pasa es que Po es Jack Black disfrazado de oso, vago, pancho, enemigo del esfuerzo y de la gravedad (o mejor dicho, de la seriedad, porque su peso específico lo manda siempre de vuelta y a los tumbos a la tierra) y amigo de la diversión rápida que desarma la “sabiduría” de sus maestros y demuestra que convertirse en un guerrero importante no quiere decir del todo “convertirse”. Por eso al final de la uno, cumplida la misión, Po y el maestro se echaban al piso panza arriba para a descansar un ratito –no puede haber final menos heroico, ni en este lado del mundo ni en el otro.<span id="more-5357"></span></p>
<p>Ahora, objeción más común y concedida: más vale que <em>Kung Fu Panda</em> era más linda que la dos en su simpleza. En un espacio más concentrado se presentaba a Po, panda hijo de ganso que prepara sopa de fideos, se lo hacía caer casi por casualidad en el palacio donde sería entrenado en kung fu, y finalmente aparecía el enemigo que había que derrotar y se lo derrotaba. En el medio había una escena de acción perfecta donde Po y su maestro se enfrentaban a propósito de un dumpling, con elegancia y con palitos: sorprendente. Ahora ya sabemos cosas de Po: que le cuesta subir escaleras, que siempre tiene hambre, que es tontolón, etc., y a los gags basados en la repetición de esos problemitas –que hicieron matar de la risa a todos los más chiquitos en la sala, y no vamos a dar nombres- se suma una gesta más o menos épica en una ciudad lejana y abigarrada, y un villano igualmente abigarrado con forma de pavo real (hablando de abigarrado, ved la foto, ¡un oso lleno de conejitos!). También un planteo abi&#8230;bueno, eso que ya dije, por el cual Po comienza a recordar gradualmente episodios de su infancia y a sus padres perdidos, lo que lo lleva a la pregunta insidiosa que nunca deberíamos contestar “¿Quién soy?”. ¡Alerta de aburrimiento! Es cierto, la gravedad es la gravedad, y a medida que el planteo psico-filosófico se agranda y se pone solemne la película amenaza con caernos encima como un panda con alas de ganso, pero qué bien se lo pasa en el mundo chino de Dreamworks. Sobre todo porque las animaciones <em>old school</em> de los flash backs de Po son tan brillantes que nos dan la chance de mirar dibujos hermosísimos en lugar de preocuparnos por la historia del infante perdido, lo mismo que la secuencia que al principio cuenta la leyenda del villano. Y eso sí que es una promesa (ya que hay cuatro entregas más de esta saga previstas): que <em>Kung Fu Panda</em> se vuelva cada vez más collage y más texturas, gigante y caprichosa como enciclopedia china.</p>
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		<title>Muestrario de semana cinéfila</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 18:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Cine argentino]]></category>
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		<description><![CDATA[Donde Marina cuenta cómo las películas y las personas cambian con el tiempo y cómo fue la primera vez que vio una película desde el banco, en su flamante devenir proyectorista. Todos los jueves, los bingos vamos al Hoyts a ver estrenos gratis desde que Papá Noel tomó la forma de una sala multinacional que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Donde Marina cuenta cómo las películas y las personas cambian con el tiempo y cómo fue la primera vez que vio una película desde el banco, en su flamante devenir proyectorista. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/fase-7-450x230.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4471" title="fase-7-450x230" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/fase-7-450x230.jpg" alt="" width="450" height="230" /></a></em>Todos los jueves, los bingos vamos al Hoyts a ver estrenos gratis desde que Papá Noel tomó la forma de una sala multinacional que da pases de prensa. Elegimos el Abasto porque está más o menos en el medio de todas nuestras casas, y ahí nos pasamos la tarde de una sala a la otra –los que podemos, los demás suelen caer más tarde- viendo películas malas en su mayoría (gran escuela, la película mala), discutiendo lo que vimos y comiendo barato en Chabuca Granda. Entre las cosas que pueden pasar en un día como ése, mi preferida fue cuando fuimos con Casandra a ver <em>Papá por accidente</em> y en un momento un fuego invadió la pantalla desde el centro, se extendió en un segundo hacia los bordes y se devoró completamente la película. La sensación de euforia que me dio ese fuego (y eso que <em>Papá por accidente </em>me estaba gustando, era la segunda vez que la veía después de verla bajada en lo de Martín y odiarla) es algo que todavía no me explico, pero se ve que a veces queremos ver arder cosas hermosas. También, claro, fue la ocurrencia de algo extraordinario que vino con regalo extra: un empleado entró a la sala para anunciar que en unos minutos se iba a solucionar el problema y repartió entradas gratis para cualquier día de la semana entre los que estábamos ahí: más regalos (soy particularmente fan de lo gratuito, que me pone eufórica, tanto como de la destrucción).</p>
<p>El jueves pasado no hubo nada de eso, pero sí fui a ver una película que ya había visto antes como me pasó con <em>Papá por accidente</em>, y la encontré cambiada. La película es <em>Fase 7</em> y la vi por primera vez en el Festival de Mar del Plata del año pasado, un martes a la medianoche (esa noche cuando volví del cine escribí <a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2010/11/fase/">esto</a>). No sé si fue el aire de la playa, el horario –los festivales implican días de dormir mal y terminar alucinado- o qué cosa, pero <em>Fase 7</em> me gustó bastante. <span id="more-4468"></span>Y no solamente a mí: también les gustó a <a href="http://hacerselacritica.blogspot.com/">Marcos</a> Vieytes y a otros redactores de El amante que estaban ahí (después, claro, tuve que googlear a ese tal Yayo, porque todos hablaban de él y yo que no tengo tele no sabía quién era). Esa noche me entusiasmó la música carpenteriana y la aparición de cosas poco vistas en el cine argentino: la ciencia ficción, el gore, los chistes políticamente incorrectos con chinos y empleadas domésticas (“somos dieciséis personas y una empleada doméstica” creo que dice Luppi en un momento), la barbita de Hendler (gran comediante de acá a la china, pero la próxima vez que quiera verlo en comedia volveré a ver <em>Los paranoicos</em>). Son razones muy tontas para que a alguien le guste una película, pero es verdad que a veces lo más o menos novedoso entusiasma, como lo sabe cualquiera que haya comprado un Danette Cindor o Marroc y no encuentre diferencias con el ya suficientemente bueno Danette Chocolate (eso de decir frente a la góndola del super, “¡Uuuuuh, hay un Danette nuevo, Marroc, qué buena idea!”).</p>
<p>Bueno, el jueves <em>Fase 7</em> me aburrió bastante, y sobre todo sentí que a duras penas había una película ahí, o por lo menos una película filmada de alguna manera que valga la pena ver y no tan recostada sobre los diálogos (que se recuestan a su vez sobre lo divertido de escuchar a un cordobés decir “pelotudo, pelotudo!, unas cuantas veces) y sobre los personajes. Pienso que algo de esta sensación tiene que ver con la manera muy básica de filmar el edificio: se sigue a los actores, pero no se da ningún tipo de densidad a ese espacio. Todo el tiempo se tiene la impresión de estar viéndolos a ellos <em>actuando </em>sobre un fondo que se resiste a ser película, por eso creo que <em>Fase 7</em> se vale tanto de la música para ser cine –es la música la que da algún tipo de espesor a las escenas-, y eso es algo engañoso. Hay una buena película potencial adentro de <em>Fase 7</em>, pero se arruina cuando, por ejemplo, Hendler y Luppi acaban de matar a una mujer en un departamento, la hija de esa mujer entra al departamento, ve a la madre muerta y tarda como treinta segundos (hubiera estado bueno contarlos) en decir “¡Mamáaaaa!”. Y no parece que se trate de que la fuerza traumática del acontecimiento la deja momentáneamente muda, sino de que la actriz está dando tiempo a que Hendler y Luppi terminen de hacer sus cosas. Raro (sobre todo porque no se trata de una película que apueste a ser berreta).</p>
<p>Después vino <em>Rango</em> en una sala llena de nenes con conitos de pochoclos y un niño cinéfilo al lado mío más que entusiasmado (Santi, ¿si no quién más?). <em>Rango </em>empieza lisérgica y feliz, una road movie con lagartija histriónica de camisa hawaiana que busca el papel de su vida. Cuando lo consiga será sheriff, y la película un western, y la simpleza del principio –estamos en el desierto, después de todo- un despelote que acumula citas y citas y citas como si la vida –la de <em>Rango</em>- dependiera de ello. Pero yo pienso lo contrario y sentí que la acumulación de citas y complejidad mataba todo lo bueno que había (y hasta lo mejor, el coro de lechuzas mariachis mala onda que anuncia enseguida “Pero la lagartija…va a morir”). Rango se convierte en héroe entre retazos animados de <em>Apocalipsis now</em>, Indiana Jones, Leone y <em>La guerra de las galaxias</em> (como dijo Santi en su <a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/03/rang/">crítica</a>). Pero es raro lo que pasa cuando la cita no tiene mucho sentido más que el de citar: el duelo entre Rango y la villana víbora gigante, filmado como copia de los duelos de Leone, pierde todo sentido porque la víbora es claramente superior –es, repito, gigante- y es obvio que sólo una ocurrencia del azar o del delirio puede ayudar a Rango, entonces no hay contrincantes de verdad, por lo tanto no hay duelo. Cuando la película hace su villana a esa víbora desaforada, se convierte en buena medida en eso mismo y deja de impresionar (y no me refiero a la impresión ligera del “Uauuu” frente a ese Danette nuevo). Lo mismo con la espantosa aparición de ese pseudo-Clint Eastwood que es el personaje de <em>Por un puñado de dólares</em> y siguientes leonidades que adoro: acá, Rango se lo encuentra en el desierto y el cowboy le enseña el heroísmo, entonces este no es Clint Eastwood porque tiene otra cara (y a pesar del poncho) pero también porque no tiene nada de aquel no-héroe callado que mascaba su cigarro y cagaba a todo el que pudiera. ¿Entonces para qué la cita? Carteles, carteles por todas partes que dicen “Western”, pero nada que se le parezca.</p>
<p>Uh, me está quedando muy largo todo esto: cambio de planes (tanto como de opinión, como se ve), corto y sigo mañana en otro post. Quiero contarles de mi nuevo trabajito en un cineclub amigo (aparte dije &#8220;semana cinéfila&#8221; y sólo conté un pedacito de un día, después vienen <em>Infierno al volante</em>, <em>Un conte de Noel</em>, <em>Chocolate</em>, las últimas de Perrone y Romero, y <em>Mammuth</em>, con Gerard Depardieu).</p>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/03/muestrario-de-semana-cinefila-ii/">2da parte</a></p>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/03/muestrario-de-semana-cinefila-iii/">3era parte</a></p>
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		<title>Busco mi destino</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 20:04:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>Rango / Gore Verbinski / 2011 / EE.UU.</strong></pre>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Rango1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4460" title="Rango" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Rango1.jpg" alt="" width="509" height="308" /></a></p>
<p>Antes de ser conocido como el director de la saga <em>Piratas del Caribe</em>, Gore Verbinski empezó su carrera como realizador de comerciales. El más conocido es el de las tres ranas de Budweiser, esas que aparecían a cada rato cantando la marca a coro. Son propagandas cortitas, que apenas duran quince segundos, pero en ese breve lapso se podía ver a un realizador interesado por capturar la personalidad de esos anfibios y con cierta sensibilidad por lo raro. Esa locura y ese amor por el slapstick animal propio de los mejores cartoons de la Looney Tunes aparecería en su máxima expresión en su debut en la pantalla grande, con la subvalorada <em>Un ratoncito duro de cazar</em>, suerte de mezcla extraña de Tom y Jerry con el humor negro de los hermanos Coen. Luego vinieron otras películas un poco más olvidables hasta llegar a lo que fue el gran éxito de su carrera hasta ahora, con las películas protagonizadas por el gran capitán Jack Sparrow de Johnny Depp. Y si bien algo de la impronta de Verbinski puede avizorarse en el primer film de la trilogía y en algunos pasajes de la segunda, daba la sensación de que esa obsesión por lo extraño e inusual estaba restringido por los dictámenes de la corporación Disney, más preocupada por mantener una franquicia a flote cueste lo que cueste.</p>
<p>Pero como le había sucedido hace unos años a otro verdadero autor como Sam Raimi, que abandonó la saga de <em>Spider-Man</em> por la personalísima <em>Arrástrame al infierno</em>, a Verbinski le dieron rienda suelta para que haga lo que quiera, y el resultado es esta cosa tan rara y tan magnífica llamada <em>Rango</em>. Seguro vieron los avances previamente, pero les aseguro que ningún trailer puede representar el carácter bizarro y fascinante que tiene este film. Ya desde la escena inicial, con la lagartija del título recreando historias en su imaginación dentro de su pecera junto al torso de una muñeca y un pescadito de juguete, sabemos que estamos ante algo diferente, fuera de toda norma. En esa escena vemos que el bicho siempre actúa de héroe de sus propias historias inventadas, pero como él mismo dice, carece de la motivación suficiente que lo lleve a comprometerse con ese papel. <span id="more-4457"></span>La oportunidad de hacerlo le llegará cuando, luego de un accidente que lo deja varado en pleno desierto, vaya a parar al desvencijado pueblito de Dirt, acosado por la falta de agua. Una vez allí el verdoso camaleón asumirá la identidad de Rango, será declarado sheriff por el alcalde y se convertirá en la única esperanza de los habitantes del pueblo, que desconocen que están ante un farsante. Las referencias van a volver loco a más de un cinéfilo, desde los paisajes de desierto propios de los mejores westerns de John Ford hasta similitudes con <em>Chinatown</em>, escenas oníricas propias de Alejandro Jodorowsky, alusiones tanto visuales como musicales al cine de Sergio Leone, y hasta escenas de acción que parecen mezclar lo mejor de películas como <em>Star Wars</em> e <em>Indiana Jones</em>. Pero a diferencia de los dibujos de Dreamworks, que utilizan las citas para ocultar que no hay nada detrás, en <em>Rango</em> el director se adueña de ellas y las integra a la historia como si fueran propias, sin guiñar el ojo a la pantalla buscando complicidad, sino como herramientas que empujen la historia hacia adelante.</p>
<p>La atención al detalle prestada por Verbinski junto a su equipo de colaboradores de Industrial Light &amp; Magic es demasiada para el ojo humano. No estamos ante animalitos dulces y cariñosos como para poner en la cajita feliz de un McDonald´s, sino ante bichos sucios y malolientes, de esos que vemos en medio de una ruta y tratamos de no pisar con el auto. Desde una tortuga que se mueve en silla de ruedas hasta un coro de búhos mariachis que predicen la muerte del protagonista a cada rato, con <em>Rango</em> inmediatamente nos damos cuenta de que no estamos ante algo pensado por un comité de ejecutivos, sino ante el resultado de la creatividad y la astucia de un grupo de artistas que quisieron hacer algo extraño y fuera de lo establecido por el mercado cinematográfico infantil. Como le dice el villano al protagonista por la mitad del film, a veces la gente tiene que creer en algo que le dé esperanzas. Yo sí tengo esperanzas, de que existan más directores alocados como Verbinski y sobre todo de que sigan habiendo películas tan originales como <em>Rango</em>.</p>
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		<title>Un destino luminoso</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Jan 2011 05:22:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Atención: contiene un spoiler sobre el corte de pelo de Rapunzel. Enredados / Nathan Greno, Byron Howard / 2010 / EE.UU. Enredados es una de las mejores noticias del verano porque inventa un mundo de princesas a partir de ideas visuales que son literalmente luminosas: la flor dorada de la que se alimenta la reina [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Atención: contiene un spoiler sobre el corte de pelo de Rapunzel.</em></p>
<pre><strong>Enredados / Nathan Greno, Byron Howard / 2010 / EE.UU.</strong></pre>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4254" title="Enredados 1" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/01/Enredados-1.jpg" alt="" width="509" height="287" /><em>Enredados</em> es una de las mejores noticias del verano porque inventa un mundo de princesas a partir de ideas visuales que son literalmente luminosas: la flor dorada de la que se alimenta la reina y que nutre tanto el pelo como la magia de Rapunzel es una maravilla que se abre en la noche y que promete una película distinta. La luz en el pelo de Rapunzel, sus cualidades mágicas que vienen de una luz más interior que propia de la belleza externa, las lámparas que los padres y los habitantes del castillo envían el cielo cada año para llamar a la princesa perdida, todo es de un lirismo que conmueve (sólo para darme el gusto quiero agregar que ese amor entre la chica y el ladrón condensado en dos lámparas que se elevan juntas entre tantas otras me pareció un detalle de esos que me hacen decir “Aaaahhhh”, extasiada en la oscuridad del cine, aunque la nenita que estaba sentada al lado mío me miró varias veces un poco sobradora).</p>
<p>Pero como nos hemos puesto modernos, <em>Enredados </em>combina toda esa poesía con mucho de comedia, y la combina bien. La secuencia de comedia física en que Rapunzel intenta esconder al ladrón en el ropero hizo reír a carcajadas a todos los chicos (y eran mayoría) que habíamos en la sala, y me hizo sentir también que en esas lámparas de las que hablé se elevaba también una esperanza: la de que los chicos del futuro no tengan tan mal gusto, porque sinceramente, en la función de la pésima <em>Los viajes de Gulliver</em> a la que asistí el jueves pasado no se rió prácticamente nadie. Más delirante y sofisticada todavía es toda la escena en la taberna que se llama –esto me hizo agua la boca- algo así como El patito mimoso, llena de tipos rudos que puestos a confesar sus sueños en una canción se descubren como amantes del crochet, la pastelería y el amor (todo bien gay), y hasta hay uno que quiere ser mimo (y sin embargo no, no dan ganas de matarlo), por no hablar del viejito que hace de cupido revoloteando un poquito borracho alrededor de la taberna.<span id="more-4250"></span></p>
<p>Lo divertido y lo moderno, claro, vienen de la mano de una princesa rebelde que debe aprender a no hacerle tanto caso a su madre –genial la alternancia entre culpa y euforia cuando por fin se baja de la torre y no sabe si gozar del mundo o sentirse mal por haber desobedecido a la mamá- y que arremete la aventura empuñando una sartén, al punto que hace decir al ladrón que la acompaña “después de todo no estabas tan indefensa”. A pesar de todo, no me parece que <em>Enredados</em> sea una película perfecta, o tal vez sí, pero la perfección no es algo que me interese demasiado. Lo que se extraña un poco en ella es justamente la extrañeza, lo siniestro del cuento de hadas que asoma en la madre que dice todo el tiempo amar a la hija y sin embargo no la deja ver el mundo, y sobre todo en la muerte de esa madre. Y no me digan que es porque se trata de Disney: ahí tienen la pesadilla de Blancanieves cuando se pierde en el bosque para mostrar que Disney supo ser más zarpado, incluso visualmente, y eso por no hablar de la lisergia a montones que hay en <em>Fantasía</em>. Hay cierta sensación de que <em>Enredados</em> es una película muy buena pero mansa, en la que el peligro y el dolor nunca llegan a ser verdaderos (y eso resta emoción cuando todo termina y vuelve a ser luminoso), por más que la princesa termine con el pelo marrón y cortado a cuchillo.</p>
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		<title>Larga vida al rock</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Dec 2010 23:38:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estrenos]]></category>
		<category><![CDATA[el ilusionista]]></category>
		<category><![CDATA[jacques tati]]></category>
		<category><![CDATA[L´Illusionniste]]></category>
		<category><![CDATA[Sylvain Chomet]]></category>

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		<description><![CDATA[No paramos de polemizar, ni en Navidad. Marina vio El ilusionista y piensa que lo mejor de la función fue el aire acondicionado de la sala. El ilusionista / Sylvain Chomet / 2010 / Francia, UK. Las trillizas de Belleville tenía una cosa triste con las caras estiradas, los cuerpos semiderretidos, los personajes oscuros, esas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>No paramos de polemizar, ni en Navidad. Marina vio El ilusionista y piensa que lo mejor de la función fue el aire acondicionado de la sala. </em></p>
<pre><strong>El ilusionista / Sylvain Chomet / 2010 / Francia, UK.</strong></pre>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/12/El-ilusionista.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4059" title="El ilusionista" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/12/El-ilusionista.jpg" alt="" width="509" height="275" /></a><em>Las trillizas de Belleville</em> tenía una cosa triste con las caras estiradas, los cuerpos semiderretidos, los personajes oscuros, esas viejitas un poco cirujas que juntaban sapos. Pero también tenía un poquito de jazz, tenía un aire de nuevo-viejo algo extraño, en fin, tenía algo. A muchos les gustó; a mí me gustó mucho hasta que un tiempo después me gustó mucho menos, aunque nunca diría que es otra cosa que una película inofensiva. Ahora bien, <em>El ilusionista </em>se mete con Tati (está bien, Tati se había metido primero con <em>El ilusionista</em>, porque el guión le pertenece). Y como esas cajitas musicales de plástico que escupen una Para Elisa tocada con chapitas cuando se abre la tapa, la película, protagonizada por un Tati de animación que imita los gestos, formas de moverse y balbucear del original, resulta ser una maquinita de dar lástima.</p>
<p>Primero: el Tati de Tati era un distraído que iba por el mundo un poco como Bob Esponja, resguardado en su despite y su imbecilidad incluso, con buena suerte de dibujo animado que se desliza por las situaciones disparatándolo todo para seguir viaje después, como si nada (La pantera rosa es experta en estas cosas). Hay algo alegre, algo de impunidad feliz en ese modo de moverse, de no estar nunca realmente en peligro. Bueno, pongamos que <em>El ilusionista</em> no quiere recuperar a ese Tati, no importa. Tiene derecho. Lo que nos ofrece en cambio es un Tati en el que todos los gestos y señales externas del primero cobran otro sentido: la cabeza baja, la espalda un poco inclinada, el balbuceo, todo filtrado y expandido por los marrones y grises de la película, no hacen más que mostrar un hombre derrotado, triste, torpe, que nos interpela a golpes de piedad a medida que realiza, una tras otra, sus buenas acciones desprendidas, como un santo. Más solemne imposible.<span id="more-4056"></span></p>
<p>Segundo: el pianito. Detestable. Es uno de los peores usos de la música que me acuerdo de este año. Porque todo el tiempo (y cuando digo todo es literal, es TODO el tiempo) suena una música melancólica con notas de pianito triste que sumadas a los marrones y grises de los que ya hablé, a la melancolía de un mundo que termina, a la cabeza baja y la espalda agachada del Tatischeff protagonista, a la dulzura extrema de la niña inocente que el protagonista adopta, protege y adorna con sucesivos vestidos y zapatitos, termina por dar la sensación de estar subidos a una calesita de merengue con dulce de leche y una cereza artificial arriba. Demasiado.</p>
<p>Tercero: la latita de conserva. <em>El ilusionista</em> dibuja el mundo de los magos de sacar conejos de un sombrero y desaparecer pañuelos adentro de una mano. Desde el comienzo de la película, para indicar que este mundo se extingue frente a nuevos fenómenos culturales, se hace que Tati observe desde un costado del escenario, mientras espera su turno para actuar, a una bandita de rock´n roll en la que el cantante, ridículo y gritón, se revuelca por el piso con un jopo y un traje blanco. Mientras tanto se muestra a Tati, cara de pobretón y derrotado, que poco después sube por fin al escenario y debe hacer su gracia delante de una vieja y su nietito porque el resto del público vació el teatro. ¡A llorar a los caños! Y larga vida al rock, que si Tati levantara la cabeza y viera la desprotección con que se pinta al mundo de la magia, pienso que se reiría. Fellini lo entendió mejor y en <em>Los payasos</em> supo ver cómo ese mundo que cambiaba se iba volcando al cine (es decir, vio transformación donde la película de Chomet ve algo que se destruye, salvo por esa pequeña lucecita obvia que sale volando en el final).</p>
<p>Latita de conserva, dije. Porque si frente al pasado, frente a lo que cambia, no hay otra cosa que los colores ocres (y acres) de la nostalgia, eso se empieza a parecer un poquito a la muerte. La única excepción, las imágenes lindas de <em>El ilusionista</em>, son las de un barco cruzando el mar con montañas de fondo, de un tren que pasa sobre el mar, serenos préstamos de Miyazaki. Pero Miyazaki no le tiene miedo al cambio, sabe hacer anacronismos más caleidoscópicos que este marrón de postal vieja, donde el pasado y el futuro se mezclan para cruzar una guerra mundial con naves futuristas, por eso sus películas, incluso cuando trabajen con la tradición, siempre están vivas. En cambio no pude dejar de sentir todo el tiempo que <em>El ilusionista</em> está protagonizada por un difunto, que la película logró matar a ese Tati que el cine (ya saben, <em>Trafic</em>, <em>Parade</em>, <em>Playtime</em>, películas de colores, siempre encendidas) había mantenido vivo. Y divertido.</p>
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		<title>Si Disney estuviera vivo</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Nov 2010 00:18:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Cortesi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[L’illusionniste / Sylvain Chomet / 2010 / Reino Unido, Francia Vi L’illusionniste en el Festival de Mar del Plata, un mediodía a sala llena, con un grupo de personas de las más diversas edades, lugares de origen, intereses y gustos. Absolutamente todos salimos del cine emocionados y felices. Media hora más tarde estábamos discutiendo a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>L’illusionniste / Sylvain Chomet / 2010 / Reino Unido, Francia </strong></pre>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/el-ilusionista-lillusionniste.jpg"><img src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/el-ilusionista-lillusionniste.jpg" alt="" title="el ilusionista lillusionniste" width="509" height="310" class="aligncenter size-full wp-image-3849" /></a></p>
<p>Vi <em><a href="http://www.imdb.com/title/tt0775489/">L’illusionniste</a></em> en el Festival de Mar del Plata, un mediodía a sala llena, con un grupo de personas de las más diversas edades, lugares de origen, intereses y gustos. Absolutamente todos salimos del cine emocionados y felices. Media hora más tarde estábamos discutiendo a gritos por cuestiones laborales que no vienen al caso, pero hubo un momento mágico (si se me permite la obviedad hablando de una película que gira en torno a un mago) que será imborrable en nuestro recuerdo del  festival. En ese mismo momento, una señora mayor todavía con lágrimas en los ojos exclamó “¡Ay, si Disney estuviera vivo!”. No se equivocaba en la referencia; <em>L’illusionniste </em>tiene una capacidad de emoción universal y de apelar a todos los espectadores en distintos niveles, un humor tierno e inocente, y una fluidez narrativa que recuerdan a las mejores películas de aquél.</p>
<p>Claro que esos mismos méritos provienen del guión de Jacques Tati; la película de Sylvain Chomet toma lo mejor de ambos y el resultado tiene una potencia imbatible. Originalmente pensada para ser protagonizada por el mismo Tati y su hija, la historia no podría haber caído en mejores manos. Chomet le imprime la melancolía dulce que ya había explorado en <em><a href="http://www.imdb.com/title/tt0286244/">Les Triplettes de Belleville</a></em> y la lleva un poco más allá. Varios elementos se lo permiten:  la representación de un mundo que se acaba (el del espectáculo de variedades o music hall); la historia particular de un ilusionista casi desempleado, que recorre teatritos en la Escocia de los años 50 buscando un público que todavía preste atención a sus inocentes trucos; la relación casi paternal de éste con Alice, una chica que abandona su pueblito para acompañarlo en su gira de frustraciones; la utilización –excelente– de la técnica de animación tradicional, la casi completa ausencia de diálogos.<span id="more-3843"></span></p>
<p>Varios gags son recurrentes (el conejo que se escapa de la galera, la colocación del afiche del mago en cada teatro), pero a lo largo de la gira y a través de la inclusión de diferentes personajes (el ventrílocuo, el payaso) más derrotados aún que el ilusionista, el humor se va haciendo más amargo. O tal vez sólo se vaya develando lo que ya estaba ahí, debajo de la superficie de ternura; los magos no existen, los payasos se suicidan, los muñecos de ventrílocuo se venden como baratijas, las bandas de rock gritón tienen más éxito que cualquiera de ellos. Las luces de la ciudad se van apagando y por último se apagan las del cartel que reza “Music Hall” en la puerta de un teatro; y nos dejan ahí, lagrimeando en la oscuridad de una sala con una o dos jubiladas al lado. Afuera, Mar del Plata se esfuerza por mantener alto el honor de Ciudad Feliz, y el esplendor que su Festival supo tener; nosotros sabemos que algo se perdió, y es irrecuperable.</p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/santrax_ilux/"><img src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/conejo-ilusionista.jpg" alt="" title="Acá ta el conejo" width="85" height="131" class="aligncenter size-full wp-image-3853" /></a></p>
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		<title>Al infinito y más allá</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 22:02:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Toy Story 3 / Lee Unkrich / 2010 / Estados Unidos ¿Cuál es el secreto? ¿Qué fórmula mágica emplea la gente de Pixar para estrenar año tras año auténticas obras maestras dentro del cine de animación, y por qué no, del cine en general? ¿Cómo hacen John Lasseter y compañía para superarse constantemente y evitar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>Toy Story 3 / Lee Unkrich / 2010 / Estados Unidos</strong></pre>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-2836" title="toy-story-3" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/toy-story-3.jpg" alt="toy-story-3" width="509" height="290" /></p>
<p>¿Cuál es el secreto? ¿Qué fórmula mágica emplea la gente de Pixar para estrenar año tras año auténticas obras maestras dentro del cine de animación, y por qué no, del cine en general? ¿Cómo hacen John Lasseter y compañía para superarse constantemente y evitar caer en la mediocridad de sus colegas de Dreamworks y Fox (pregúntenle sino a <em>Shrek</em> o a los animalitos de <em>La era del hielo</em>)? Estoy sentado frente a mi PC intentando explicar qué es lo que hace de Pixar la productora con mejor promedio de excelencia que se haya visto en el cine en los últimos tiempos, y la verdad que es difícil no caer en algunos lugares comunes de la crítica.</p>
<p>Al principio tenía mis dudas con respecto a <em>Toy Story 3</em>. Las dos entregas anteriores tienen un lugar muy especial para mí, por lo que mis expectativas eran muy altas. Vi la primera en el cine cuando tenía nueve años, y me acuerdo que apenas llegué a casa me encerré en mi cuarto a jugar con mis muñecos de Playmovil y las Tortugas Ninjas. <em>Toy Story 1</em> era puro placer por la aventura y la imaginación, con un mensaje de fondo acerca de añorar lo que uno quiere para siempre pese a las cosas nuevas que aparezcan en nuestro camino. Luego vino <em>Toy Story 2</em>. Poco antes de verla me acuerdo de haber tenido que regalarle los pocos muñecos del Hombre Araña que me quedaban al nieto de la portera de mi edificio. No me arrepiento de haberlo hecho, pero me da cierta nostalgia por haberlos abandonado, por eso al ver esa increíble escena en que la vaquerita Jessie cuenta cómo fue desechada por su dueña no pude más que emocionarme hasta las lágrimas.</p>
<p>Esta vez existía de entrada un factor que hacía temer que Pixar pudiera bajar en calidad al encarar la tercera parte de la saga que puso al estudio en el mapa cinematográfico allá por 1995, y es la ausencia de John Lasseter en la silla del director (ahora como jefe a cargo de departamento de animación de Disney) reemplazado por Lee Unkrich, quien debuta como realizador solitario luego de codirigir <em>Buscando a Nemo</em> y <em>Monsters Inc. </em>Pero afortunadamente Pixar es como esos equipos de fútbol en los que todo está tan bien aceitado que por más que entre un nuevo jugador a la cancha el sistema sigue mostrando la misma solidez de siempre. Diez años se tomaron para darle a estos entrañables personajes la despedida que realmente se merecían, y vaya despedida que les dieron, porque desafío a cualquiera que vea <em>Toy Story 3 </em>a que no suelte alguna lágrima durante los momentos finales de esta pequeña gran joya.   <span id="more-2834"></span></p>
<p>Los diez años que pasaron entre una secuela y otra son los mismos que han transcurrido dentro del relato. Ahora Andy tiene diecisiete años y está a punto de irse a la universidad, por lo que Woody, Buzz y el resto de los juguetes temen por su destino final y se preguntan si será en el ático o en la basura. Luego de una serie de peripecias la banda irá a parar a una guardería, donde conocerá a un nuevo grupo de juguetes liderados por un oso de peluche llamado Lotso, que convertirá al lugar en una prisión de la cual no hay escapatoria posible. Así, <em>Toy Story 3</em> pasa a formar parte del género de películas carcelarias al mejor estilo <em>El gran escape</em> y <em>Sueños de fuga</em>, y no sólo en lo narrativo sino también en lo estético, ya que hay planos en contrapicado y un fuerte juego de contraluces en la fotografía que remiten a films como <em>Shock corridor</em>, de Samuel Fuller. Unkrich y compañía no temen darle un tono absolutamente oscuro a la película, con la presencia de juguetes (como la bebé de rostro magullado o un mono de mirada diabólica) que van a causar más de una pesadilla en los más chiquitos, y dando a entender que ningún juguete está a salvo de un destino trágico.</p>
<p>Lo que nos lleva al tema más importante de esta tercera entrega, que es la muerte. Mientras la primera película nos mostraba cómo Woody y Buzz aprenden a encontrar su lugar en el mundo y la segunda los desafiaba a darse cuenta de que la vida de un juguete no es infinita, esta tercera parte los pondrá definitivamente ante la idea de que el ciclo entre un muñeco y su dueño tiene un final. Por eso, pese al amor incondicional que alguien pueda tener por sus juguetes inevitablemente llegará ese momento en el que deba mirar al futuro y separarse de todo aquello que lo marcó cuando era chico. Obviamente que es un mensaje que afectará más a los adultos que a los niños, aunque creo que la idea de aferrarse a lo que uno más quiere es universal a todos, tengamos diez o noventa años.</p>
<p>Pero no todo es oscuridad en el mundo de <em>Toy Story 3</em>, porque cuando parece que la cosa se va a poner densa es cuando sale a relucir el otro tema importante que acompañó a esta saga desde el principio, y es el de la amistad. La amistad inquebrantable entre Woody y Buzz, junto a Slinky, Jessie, Ham y el eterno Sr. Cara de Papa, junto con el espíritu de equipo, permitirá que ninguna prisión sea suficiente para librarlos del deseo de volver con su dueño legítimo, y los mantendrá fuertes y unidos cuando las cosas se les pongan difíciles, al punto de ir a parar directamente a un incinerador. El humor característico de Pixar siempre está presente, con gags imperdibles que es mejor no comentar por acá (esperen a ver a Ken con sus complejos sexuales o al Sr. Cara de Papa convertido en un panqueque). Tratando temas tan disímiles como la muerte y la amistad, Pixar logra capturar nuestra imaginación y llenarnos el corazón de felicidad año tras año. Espero que en el futuro continúen esta tradición, y como dice el mismo Buzz, puedan llevarla “¡hasta el infinito, y mas allá!”.</p>
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		<title>Al sufrir y al amar</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 21:59:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
				<category><![CDATA[Animación]]></category>
		<category><![CDATA[Festivales]]></category>
		<category><![CDATA[Independiente]]></category>
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		<description><![CDATA[Mary and Max / Adam Elliot / 2008 / Australia Mary and Max es una película maravillosa, mitad gris mitad marrón, con un humor corrosivo y personajes entrañables. Mary es una nenita australiana un poco fea y de anteojos que tiene una mancha de nacimiento en la frente y ojos color de charco (así, con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>Mary and Max / Adam Elliot / 2008 / Australia
</strong></pre>
<p><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-2178" title="mary_and_max2" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/mary_and_max2.jpg" alt="mary_and_max2" width="300" height="200" /></strong><em>Mary and Max</em> es una película maravillosa, mitad gris mitad marrón, con un humor corrosivo y personajes entrañables. Mary es una nenita australiana un poco fea y de anteojos que tiene una mancha de nacimiento en la frente y ojos color de charco (así, con ese lenguaje, se la presenta). Max es un solterón gordo y judío que vive solo en un departamento sórdido de Nueva York. La mitad-Mary de la película es marrón, que es el color favorito de la nena, junto con otras cosas favoritas como el chocolate y la leche condensada que le ayudan a soportar al padre freak y la mamá borracha. La mitad-Max es implacablemente gris, acorde con la vida de este personaje que no entiende a los seres humanos y ni siquiera sabe cómo interpretar gestos faciales. Solitarios los dos, se conocen por correspondencia, y la película es la historia de cómo esa amistad los cambia. La mitad-Mary y la mitad-Max se encuentran en un solo plano, imaginario, que es de los dos colores (y un ratito al final, pero no quiero adelantarles eso). <em>Mary and Max</em> está llena de estos momentos sorprendentes. Son vidas tristes contadas con un humor salvaje que es capaz de reírse de lo más dramático con terrible inteligencia, además de que la fluidez en la presentación de los personajes y el intercambio de relatos carta va carta viene es ejemplar. Hasta que descarrila. Porque los años pasan y la catarata de desgracias, que no para de aumentar, culmina en ese plano que es el colmo del golpe bajo: Mary, sola, fea, fracasada, deprimida, está subida a un banquito con un frasco de valium en la mano y una soga al cuello, y se nos muestra como con rayos X que en la panza lleva un feto mientras suena &#8220;Qué será, será&#8221;. Después queda mucha desgracia por venir. Sobre el final me imaginé que desde arriba estaba por aparecer un zapato gigante, el del director, para aplastar de un pisotón a sus personajitos de masilla. Lo divertido es imaginar a un señor padre diciéndole a su señora esposa, mientras planean el fin de semana con los chicos, &#8220;Querida, ¿y si vamos a ver una de dibujitos?&#8221;.</p>
<pre><span style="color: #800000;"><strong><strong>Viernes 16 a las 23 / Domingo 18 a las 12.45

</strong></strong></span><span style="color: #800000;"><strong><strong></strong></strong></span></pre>
<pre><strong>Alamar / Pedro González-Rubio / 2009 / México
</strong></pre>
<p><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-2174" title="ALAMAR" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/ALAMAR.jpg" alt="ALAMAR" width="300" height="200" /></strong></p>
<p>Puede ser que <em>Alamar</em> sea la mejor película que vi en el Bafici. Lo que es seguro es que es una de las que me sorprendió, y mucho. González-Rubio trabajó con una familia real en un lugar real, como <em>La pivellina</em> y <em>Constantin and Elena</em> (las tres son buenas). Se ve que hay una tendencia a hacer estas películas modestas, tiernas, con personas reales y una fotografía maravillosa. ¿En qué se diferencia entonces <em>Alamar</em>, que en su simpleza puede parecer más de lo mismo? Bueno, en lo que va de este Bafici nunca vi la materia filmada como es filmada acá. Todo lo que hay para contar está contado con materia. La historia del padre que pasa un tiempo con el hijo, antes de que el nene vuelva con su madre que vive en Italia, no se <em>dice</em>: lo que está son los cuerpos. El chico y el papá están en cuero y en patas toda la película (tienen una piel color marrón en la que se destacan los mínimos esfuerzos), y más que nada juegan y trabajan. Mientras tanto algo pasa. Pero para ver eso que pasa, hay que mirar con muchísima atención la manera en que el nene le pone la mano en la panza al papá cuando trata de tocarlo al principio, alejándolo, cómo juegan después a la lucha en el piso y ahí cambia algo, cómo el padre le sostiene la cabeza en el primer viaje en bote, doblándose él mismo en una posición incómoda. Cuando se meten en el agua juntos, cerca del final, sabemos que por dentro se levantaron y tiraron muros, se limaron fricciones, se construyó un amor.  <span id="more-2130"></span>Pero la particularidad de esta película es que trabaja con procedimientos más poéticos que narrativos. Me acuerdo, y ya no creo que se me borre, de un plano relativamente largo donde se ven los pies del chico y del papá mientras bajan un tronco con mucho cuidado, los músculos tensos y aferrados a lo natural (que sostiene la historia), esos pies más oscuros y menos oscuros, de hombre, de nene, que después de haber luchado ahora están pararelos, van juntos. González-Rubio lo registra de cerca, nos sube al bote cuando salen a pescar y nos sienta a la mesa a comer pescado frito, porque la nitidez para filmar con precisión la materia y los detalles -la precisión es la belleza- hace que acá seamos parte de una experiencia. Por eso cerca del final, cuando el nene dibuja todo lo que vio en esos días, incluida la cámara (es decir, la película) en una hojita y la mete en una botella que se va del plano muy despacio mecida por el agua, sabemos que en esa botella también vamos nosotros, que estuvimos ahí, y que por fin, con los ojos colmados de celeste, debemos despedirnos.</p>
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		<title>Freakshow</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 04:50:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Animación]]></category>
		<category><![CDATA[Festivales]]></category>
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		<category><![CDATA[Bafici]]></category>
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		<category><![CDATA[Rob Zombie]]></category>
		<category><![CDATA[The haunted world of El Superbeasto]]></category>

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		<description><![CDATA[The haunted world of El Superbeasto / Rob Zombie / EEUU / 2009 South Park es una película de Disney al lado de esto. Rob Zombie nunca fue un tipo de muchas sutilezas, ya sea con su rock metalero iniciado en la banda White Zombie o con sus dos primeras incursiones como director en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>The haunted world of El Superbeasto / Rob Zombie / EEUU / 2009
</strong></pre>
<p><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-2151" title="the_haunted_world_of_el_superbeasto_1_small" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/the_haunted_world_of_el_superbeasto_1_small.jpg" alt="the_haunted_world_of_el_superbeasto_1_small" width="300" height="200" /></strong><em>South Park</em> es una película de Disney al lado de esto. Rob Zombie nunca fue un tipo de muchas sutilezas, ya sea con su rock metalero iniciado en la banda White Zombie o con sus dos primeras incursiones como director en el género de terror, con las memorables <em>House of 1000 Corpses</em> y <em>The Devils Rejects</em>. Pero nada los podrá preparar para la locura que es <em>Superbeasto</em>, una adaptación en dibujos animados de su propio comic. Desde un ejército de zombies nazis en busca de la dominación mundial (con cabeza de Hitler incluida), pasando por un luchador de catch y estrella porno que sólo piensa en acostarse con cuanta mina se le cruce, una stripper con tetas gigantes convertida en superheroína, un robot que no para de tener erecciones y hasta el mismísimo Satanás haciéndose una paja, la palabra límites no existe en el diccionario de Zombie. Además emplea, a lo largo del relato, una innumerable cantidad de referencias cinéfilas dedicadas en particular al cine de terror, tanto el clásico (como de la Universal) como el clase b, género al que obviamente le tiene un cariño que no para de demostrar en sus films (especial mención merece aquí un homenaje a <em>Carrie</em> tan explícito que hasta el propio narrador de la película se encarga de criticarlo humorísticamente). Mezclando la animación física de los <em>Looney Tunes</em> con el humor grosero y corrosivo de <em>Ren y Stimpy</em>, esta suerte de <em>Hanna Barbera </em>lisérgico y sólo apto para freaks que es <em>Superbeasto</em>, es de esa clase de experiencias en donde las palabras quedan cortas para describir tal nivel de excesos y depravaciones, simplemente hay que rendirse ante la (in)sana locura que nos regala la enfermiza mente de Rob Zombie.</p>
<pre><strong>

Black Dynamite / Scott Sanders / EEUU / 2009
</strong></pre>
<p><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-2152" title="black_dynamite_1_small" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/black_dynamite_1_small.jpg" alt="black_dynamite_1_small" width="300" height="200" /></strong>Con <em>Black Dynamite</em> el director Scott Sanders logró con éxito lo que tanto Robert Rodríguez como Quentin Tarantino apenas arañaron hace un par de años con <em>Grindhouse</em>, y es crear una auténtica película que rinda homenaje a los géneros menores de los años setenta. Tomando como referencias principales a dos íconos del cine blaxplotation como son la <em>Shaft</em> original de Richard Roundtree y <em>Sweet sweetback’s badass song </em>de Melvin Van Peebles<em>, Black Dynamite</em> cuenta las andanzas del héroe del título, un negro muy cool de peinado afro y seductor con las mujeres (a las que obviamente llama “bitches”), al que el actor y artista marcial Michael Jai White (el mismo de <em>Spawn</em> y <em>Soldado universal 2</em>) encarna con iguales dosis de carisma y autoparodia. Dynamite iniciará su cruzada contra “el hombre” (<em>the man</em>), que se encargó de vender heroína en los orfanatos de sus calles, traficar licor de malta adulterado (no quisieran saber los efectos) y hasta asesinó a su hermano. Pero no se alarmen por la supuesta gravedad, ya que estamos ante una parodia absoluta de todos los clisés de las películas berretas setentosas, repleto de cortes extraños y jump-cuts, micrófonos que se ven arriba de los actores, rayones en el negativo y situaciones tan ridículas como ver a nuestro héroe luchando mano a mano con Richard Nixon en el salón oval de la Casa  Blanca. Más que como película, <em>Black Dynamite</em> funciona como una máquina del tiempo que nos traslada hacia una época en la que lo berreta era sinónimo de cool, y en donde la mejor política era la de “metérsela al hombre por el culo” (<em>sticking it to the man</em>).  <em> </em></p>
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		<title>Aventuras en el altillo</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 02:48:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>In the attic: Who has a birthday today? / Jirí Barta / 2009 /
República Checa, Eslovaquia, Japón
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<p><img class="aligncenter size-full wp-image-2097" title="in_the_attic_who_has_a_birthday_todayr_1_small" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/in_the_attic_who_has_a_birthday_todayr_1_small.jpg" alt="in_the_attic_who_has_a_birthday_todayr_1_small" width="300" height="200" /></p>
<p><em>In the attic</em> es un pequeño relato de animación, filmado con la rústica y artesanal técnica del stop motion (en el que a varios objetos se les da la impresión de movimiento al ser filmados cuadro por cuadro). Desde el primer momento en que presenciamos la vida cotidiana de un peculiar grupo de muñecos en el altillo de una vieja casa abandonada, la atención al detalle en el diseño de cada personaje logra capturar nuestra atención inmediatamente. El diseño de los decorados es de una manualidad tal que pareciera que hubieran sido diseñados con elementos rústicos que cualquiera puede encontrar en el sótano de su casa. Así, entre cajas de zapatos que hacen de hogar, violentas corrientes de agua en forma de sábanas y trencitos de juguete, presenciamos la odisea de un soldadito de plomo, un oso de peluche y una plastilina que cambia de forma tanto como de ánimo para rescatar a una inocente muñeca rubia de las manos de La Cabeza, un líder tirano que desea poseer a la doncella para siempre. <em>In the attic</em> recuerda mucho a <em>Toy Story</em>, sobre todo en la idea de imaginar qué es lo que sucede con los juguetes cuando los humanos no les están prestando atención, y si bien el filme de Barta carece tanto del nivel tecnológico como sentimental de la obra maestra de Pixar, lo compensa con un tono más oscuro y un mensaje alegórico que nunca se impone por encima del relato. Aún más importante, <em>In the attic</em> nos hace creer que en un mundo tan pequeño como lo es el de un altillo, las aventuras más peligrosas y divertidas pueden llegar a suceder.</p>
<pre><span style="color: #800000;"><strong>Viernes 16 a las 17.15</strong></span></pre>
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