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	<title>¡Esto es un bingo!&#187; Ciencia Ficción</title>
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		<title>Reto al destino</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Dec 2011 13:59:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martin Stefanelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
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		<description><![CDATA[El precio del mañana / Andrew Niccol / 2011 / Estados Unidos Después del avance que tuvieron los estudios de los genes en las últimas décadas, si alguien se detiene un minuto a pensar en todos los futuros posibles hacia los que camina la humanidad, ese alguien no puede imaginar un futuro que no sea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>El precio del mañana / Andrew Niccol / 2011 / Estados Unidos</strong></pre>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5808" title="el precio del futuro" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/12/el-precio-del-futuro.jpg" alt="" width="509" height="263" />Después del avance que tuvieron los estudios de los genes en las últimas décadas, si alguien se detiene un minuto a pensar en todos los futuros posibles hacia los que camina la humanidad, ese alguien no puede imaginar un futuro que no sea distópico. Andrew Niccol se detuvo dos veces. La primera vez se hizo conocido con <em>Gattaca</em>, esa película en la que el personaje de Ethan Hawke, destinado a la vida proletaria por no haber sido modificado genéticamente, tiene que demostrar su verdadero valor para poder cumplir su sueño de viajar al espacio, un lugar reservado a la elite diseñada en los laboratorios. La segunda, más de una década después, Niccol llega a los cines con otro futuro aterrador. En <em>El precio del mañana</em> Justin Timberlake (¿el Ethan Hawke de esta era?) también tiene un destino que torcer a puro golpe. Su personaje vive en un mundo donde gracias a los avances de la ciencia los seres humanos detienen su envejecimiento a los 25 años. Pero no se trata del País de Jauja: después de los 25 años cada minuto que vivan deberán pagarlo con trabajo y si no tienen con qué, deberán afrontar la deuda con su propia vida. Cada uno de los habitantes lleva en su muñeca un reloj que marca el tiempo que le queda. Si trabajan, venden o roban, ese reloj aumenta sus números. Si compran, regalan o están desempleados, la hora de la muerte se acerca segundo tras segundo. En esta película el refrán que dice que el tiempo es dinero es llevado a su máxima expresión. <span id="more-5807"></span></p>
<p><em>El precio del mañana</em>, como todo el cine de ciencia ficción, es una película política y, en este caso particular, hasta se podría decir que es una película económica. Durante la primera mitad −la parte que más se disfruta− asistimos a los constantes intercambios monetarios de los personajes, a las consecuencias de la inflación o a la subsistencia diaria a la que están sometidas las clases más bajas, que siempre andan con el tiempo justo.</p>
<p>Will Salas (Justin Timberlake) es un obrero que vive con su madre (Olivia Wilde, sí, es gracioso, pero recuerden que todos tienen 25 años corporales) en la zona más pobre y que por un golpe de suerte, como si ganara la lotería, recibe de parte de un millonario 100 años para gastar. Con ese tiempo de sobra inicia su incursión en el barrio de los ricos, un lugar vedado a la gente de su clase. Y la película cambia de rumbo. Se transforma en una de persecuciones cuando un cronometrador (algo así como un policía de los segundos) lo acusa de haber robado esa fortuna que cuenta el reloj de su muñeca. Hay que decirlo, <em>El precio del futuro</em> es bastante obvia cuando emite su discurso político: este, por ejemplo, que el policía cumple su benemérito rol de guardián del statu quo a pesar de su magro salario.</p>
<p>Mientras siguen las persecuciones la película empieza a buscar la manera de cerrar el relato. El eterno gran problema de las historias grandilocuentes, muchas veces, el problema de la ciencia ficción. Para eso Niccol encuentra una luz al final del túnel en la belleza anime de Amanda Seyfried, que se transforma en la compañera de aventuras de Justin (primero forzada y luego voluntaria) en la huída que emprende de sus cazadores. Juntos se convertirán en una especie de Bonnie y Clyde futuristas, hijos de Robin Hood y el Che Guevara que tendrán por objetivo destruir el sistema. Se trata de la parte menos feliz. Una buena resolución para ese gran comienzo parece a todas vistas una misión imposible. A esa altura sólo resta contentarse con las composiciones visuales de ese futuro minimalista, despojado de cualquier belleza fortuita, a las que Niccol les pone todo su empeño. Aunque hay en la película otro atractivo visual mucho más interesante para prestarle atención: los ojos japoneses de Amanda Seyfried lo valen. Esos sí que son buenos genes.</p>
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		<title>Nostagia trip</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Aug 2011 13:41:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aventuras]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Thriller]]></category>
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		<description><![CDATA[Super 8 / J. J. Abrams / 2011 / Estados Unidos La aparición del logo de Amblin Entertainment (ese que tiene la silueta de Elliot y ET cruzando la luna en una bici, imagen icónica de los 80 si las hay) ya lo dice todo, J. J. Abrams quiere homenajear a su ídolo y mentor, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>Super 8 / J. J. Abrams / 2011 / Estados Unidos</strong></pre>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/super-8.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5531" title="super 8" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/super-8.jpg" alt="" width="509" height="302" /></a></p>
<p>La aparición del logo de Amblin Entertainment (ese que tiene la silueta de Elliot y ET cruzando la luna en una bici, imagen icónica de los 80 si las hay) ya lo dice todo, J. J. Abrams quiere homenajear a su ídolo y mentor, nada más y nada menos que Steven Spielberg. Lo del creador de <em>Lost</em> y director de la nueva <em>Star Trek</em> sigue siendo una incógnita dentro del cine, una similar a la que por nuestros pagos tuvimos con Damián Szifron: ¿Se trata de alguien al que la televisión le queda muy chica o de alguien al que el cine le queda muy grande? <em>Misión Imposible 3</em> instaló esa duda (sobre todo en comparación con las anteriores películas de la saga, dirigidas por auténticos animales del celuloide como John Woo y Brian De Palma) mientras que su nueva versión de <em>Viaje a las estrellas</em> sorprendía a propios y extraños. Algo era muy claro, lo de Abrams es la primera división. Por eso la idea de querer realizar esta suerte de Greatest Hits Spielberguiano y ochentoso generaba sentimientos encontrados y alguna que otra duda. ¿Lograría Abrams ganarle al maestro en su propio terreno o estamos ante un mero imitador que busca emular a un narrador mucho más eficiente que el?</p>
<p>Partiendo de una idea basada en las propias experiencias del realizador que de chico se juntaba con sus amigos a filmar películas caseras en su pueblo natal, <em>Súper 8</em> confirma el innegable talento de Abrams como narrador y generador de las diferentes emociones. Por momentos J. J. consigue (al igual que el Spielberg de <em>E.T.</em> y <em>Encuentros cercanos del tercer tipo</em>) combinar el mejor cine pochoclero de aventuras con una historia intima y familiar, en la que la ausencia de las figuras paternas y el paso de la infancia a la adultez (los temas más recurrentes del Spielberg de aquel periodo) son la clave del relato.</p>
<p>La historia es la de Joe, un joven que perdió a su madre y se comunica poco con su padre, y que mientras filmaba junto a sus amigos una película de zombies casera es testigo de un accidente ferroviario y el posterior escape de una misteriosa criatura del interior del tren descarrilado. <span id="more-5530"></span>Ese es el punto de partida para una aventura en la que habrá terror, un misterio por resolver y hasta una historia de amor prohibida entre Joe y su compañera (y actriz del film dentro del film) Alice. Sin dudas, es en este territorio más intimo en donde están las mayores virtudes de <em>Súper 8</em>, ya sea en la interacción natural entre los amigos al mejor estilo <em>Los Goonies</em> o <em>The Monster Squad</em>, como en la relación amorosa creciente entre Joe y Alice (a la que Elle Fanning dota de una humanidad contagiosa, sin dudas la mejor actuación de todo el film) o los conflictos disfuncionales entre padres e hijos que sirven de trasfondo dramático para el cuento principal.</p>
<p>Si Abrams sólo se hubiera dedicado a contar esta linda y trágica fabula de amor y perdida de inocencia creo que hubiéramos estado ante una autentica obra maestra. Pero el problema es que el director no sólo quiso hacer su propio <em>Cuenta Conmigo</em>, sino que también buscó el gran espectáculo y entremezcló las historias personales con la “gran historia”, aquella que tiene al extraterrestre revoloteando por el pueblo y haciendo que el ejército se haga cargo de contener la situación a cualquier costo. Es en este punto, en el que las citas cinéfilas ahora pasan por <em>Jurassic Park</em> y <em>Tiburón</em> (sobre todo en la idea de dejar al bicho en fuera de campo hasta el final) es donde se sienten demasiado los hilos del relato, y quizás sea donde Abrams, si bien demuestra ser un tipo de un indudable talento similar al de su mentor (ambos comparten además el excesivo uso de <em>Lens Flare</em> en varios planos) todavía le faltan unos pasitos para lograr esa combinación exitosa de géneros por las que es famoso el barbudo realizador. Pese a estas fallas, no hay dudas de que J.J. Abrams sigue siendo un director a tener muy en cuenta, sólo faltan unos pequeños ajustes para que estemos hablando de un excelente autor con todas las letras. Mientras tanto, esperamos con ansias el anuncio oficial de la segunda parte de <em>Star Trek.</em></p>
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		<title>Muda y ruidosa</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jul 2011 00:26:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hernán Schell</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Directores]]></category>
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		<category><![CDATA[Fritz Lang]]></category>
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		<description><![CDATA[El sábado fuimos en masa a ver Metrópolis (bueno, seremos masa pero no tenemos mediador, por eso nos peleamos tanto) y además de pasarla genial, a la salida por supuesto, discutimos. De esas charlas, y de la verborragia apasionada de Hernán, salió este texto.La historia es conocida y puede leerse con mayor detalle clickeando aquí: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El sábado fuimos en masa a ver Metrópolis (bueno, seremos masa pero no tenemos mediador, por eso nos peleamos tanto) y además de pasarla genial, a la salida por supuesto, discutimos. De esas charlas, y de la verborragia apasionada de Hernán, salió este texto.<a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/metropolis1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5437" title="metropolis1" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/metropolis1.jpg" alt="" width="509" height="315" /></a></em>La historia es conocida y puede leerse con mayor detalle clickeando <a href="http://www.taringa.net/posts/noticias/1352079/_CINE_-Se-encontro-version-completa-de-Metropolis-en-Buen.html" target="_blank">aquí</a>: en el año 2001 se encontró en Buenos Aires una versión extendida de <em>Metrópolis </em>con casi cuarenta minutos más de metraje (dura dos horas y media, a diferencia de la versión más conocida hasta el momento de 114 minutos). Así es como, después de muchos años de trabajo de investigación y restauración hechos tanto en Argentina como en Alemania, puede exhibirse en salas una copia nunca antes vista de la película. Hay otro detalle extra para alegría bonaerense: esta versión de la película puede verse <a href="http://www.malba.org.ar/web/cine.php?subseccion=programacion_diaria" target="_blank">en el Malba</a> los jueves a las 21. Vale la pena hacerlo ya que es un largometraje muy ameno que mezcla aventuras con ciencia ficción y melodrama, todo en medio de escenarios espectaculares propios de una superproducción de la época. De hecho <em>Metrópolis</em> fue un acontecimiento cinematográfico enorme para su tiempo<span id="more-5433"></span> –es la película muda más cara jamás realizada-, algo que se nota perfectamente en sus elaborados escenarios de estudio, sus efectos especiales y la sorprendente cantidad de extras (más de una vez hay planos de multitudes corriendo, bailando o trabajando). Hay incluso, por la lógica ausencia del digital, un encanto especial en tanto escenario de cartón pintado y tanto esfuerzo arquitectónico hechos para la sola realización de una película. En este sentido, <em>Metrópolis</em> es una película, en el mejor de los sentidos, &#8220;fechada&#8221;, ya que reproduce estéticas y hasta ideologías que hablan claramente de un tiempo.</p>
<p>Un ejemplo de esto tiene que ver con la característica &#8220;sonora&#8221; de esta obra. Como bien señala Michel Chion en <em>La música en el cine</em>, si algo caracteriza al cine mudo es su gran necesidad de sugerir sonidos de todo tipo para suplir el mutismo. Ahí está para Chion como prueba el hecho de que muchas películas de este período contaran con algún momento en el que había personajes cantando o bailando. En ese sentido la superproducción dirigida por Lang es un ejemplo cabal de esta teoría del crítico francés. <em>Metrópolis </em>es una película muda muy ruidosa, con imágenes de gente gritando, exclamando, con danzas extasiadas de burgueses y proletarios y sobre todo con sus permanentes imágenes de máquinas andando a un ritmo sostenido, como musical. Hay hasta una tecnofilia muy evidente por parte del realizador alemán a la hora de plantear su épica de ciencia ficción. <em>Metrópolis </em>empieza con muchos planos detalle de maquinarias andando frenéticamente, dando a entender de buenas a primeras que esas piezas resultan el corazón de la ciudad que se mostrará más adelante. De hecho, esta dependencia de la maquinaria es llevada hasta tal punto que cuando los obreros empiezan a destruirla toda la civilización empieza a correr peligro.</p>
<p>Sin embargo, en <em>Metrópolis</em> las máquinas también son la base de la destrucción ya que no es otro sino un robot el que provoca la rebelión obrera que desencadena el desastre. Esta paradoja de una maquinaria que es, al mismo tiempo, constructiva y destructiva, es también reflejo de una película caracterizada por sus contradicciones internas, un largometraje cuya mejor representación parece ser la de esa María desdoblada en dos (como santa y guía noble de las masas y en su versión cibernética y diabólica). <em>Metrópolis </em>se regodea en las grandes construcciones pero también en la idea de destrozar las cosas que la película misma construyó, deposita la fe en las masas y las elites para elaborar un nuevo futuro pero son esas mismas masas temerosas y las elites excesivamente confiadas de su poder las que realizan las peores crueldades. También es una película que parece transcurrir en el futuro y que parece obsesionada con los avances tecnológicos (algunos notoriamente premonitorios, como la idea de gente que puede comunicarse desde distintos puntos a través de una pequeña pantalla similar a la de un televisor chico) pero al mismo tiempo plantea una idea mítica que remite a lo antiguo o a lo primitivo (en la mención a la torre de Babel, nombres de características religiosas como María, o la misma figura de un Mesías).</p>
<p>Ante tantas contradicciones, la única forma que parece encontrar <em>Metrópolis</em> para unir los opuestos se encuentra en un mediador, alguien que por razones misteriosas(jamás se cuenta qué va a hacer exactamente, ni qué proyectos tiene) podrá unir el futuro con lo mítico, la tecnología con el hombre y al obrero con el burgués. Visto de este modo, si a esta concepción se le suma su gigantismo esencial, no parece casualidad que <em>Metrópolis</em> haya sido la película preferida de Adolf Hitler, un personaje obsesionado con la idea de una figura mesiánica (en este caso él mismo) y de una sociedad alemana que pudiera ser, al mismo tiempo, imponente, mítica, moderna y maquinal (después de todo, ¿qué fue el nazismo sino una forma aberrante de religiosidad  aplicada a la política y a la técnica?). De hecho, Fritz Lang estuvo en los proyectos hitlerianos para transformarse en el cineasta del tercer Reich. Los deseos del dictador alemán, sin embargo, se frustraron. Lang, al llegar el nazismo, se fue de Alemania tan rápido como pudo (su madre era de origen judío), mientras que la que en ese entonces era su esposa y guionista Thea von Harbou (quién también coescribió <em>Metrópolis</em>) siguió trabajando en Alemania bajo el régimen nazi y se volvió una fanática del partido en 1933.</p>
<p>Lang continuó su carrera en Hollywood y siguió haciendo un cine caracterizado por su mirada oscura sobre la sociedad y por la idea de que el orden social es siempre una gran máscara a punto de caerse. Sin embargo, ya no hubo mediadores con aires mesiánicos capaces de calmar a las masas y armonizarlas en su cine, sino simplemente una mirada desencantada y paranoica, maquillada a veces con finales engañosamente tranquilizadores como los de <em>Los Sobornados </em>o <em>La  Mujer</em><em> del Cuadro</em>. Su épica de ciencia ficción hoy significa cosas que no significó cuando <em>Metrópolis </em>se estrenó en la década del 20. Hoy la película es el reflejo de una visión menos amarga en la vida de un director, de una estética ya perdida que podía ser al mismo tiempo espectacular y artesanal, y de ciertas ideas que ahora pueden asociarse a una de las peores tragedias del siglo XX. Una película que, en suma, quiso reflejar un futuro posible pero que terminó siendo un documento visual y narrativamente virtuoso de un tiempo pasado que hoy nos parece tan extraño y lejano en sus concepciones morales y estéticas como cualquier fantasía.</p>
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		<title>Arma de destrucción masiva</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jul 2011 16:09:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Transformers: El lado oscuro de la luna / Michael Bay / 2011 / EE.UU. A Megan Fox la habrán echado de Transformers 3 por haber comparado a su director con Hitler, pero aunque sea un tanto exagerado asimilar a un mero realizador de tanques hollywoodenses con el peor dictador de la historia, en algún punto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>Transformers: El lado oscuro de la luna / Michael Bay / 2011 / EE.UU.</strong></pre>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/Transformers-3-Dark-of-the-Moon.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5423" title="Transformers-3-Dark-of-the-Moon" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/Transformers-3-Dark-of-the-Moon.jpg" alt="" width="509" height="307" /></a><br />
A Megan Fox la habrán echado <em>de Transformers 3</em> por haber comparado a su director con Hitler, pero aunque sea un tanto exagerado asimilar a un mero realizador de tanques hollywoodenses con el peor dictador de la historia, en algún punto Megan no se equivoca: Michael Bay es una especie de genio del mal.</p>
<p>A Bay la crítica lo calificó de muchas cosas menos lindo, y hasta algunos se levantan enojados diciendo que cada película suya representa la agonía del cine, con sus chorros de grasa escapando de la pantalla, su acción sólo apta para adolescentes adictos al Speed con vodka y su mirada política del mundo orgullosa(y republicana)mente norteamericana (las minorías siempre son denigradas en sus films). Pero quienes tenemos dos dedos de frente sabemos que, si bien no es una locura pensar que lo del director de <em>Bad Boys</em> y <em>Armageddon</em> a veces roza lo vomitivo, esa mirada adolescente esconde algunos destellos de locura y genialidad que hay que ver para creer. ¿Es buscada esa genialidad por el realizador? Lo dudo, pero no por eso deja de ser algo atractivo. Duden de mi capacidad como crítico, pero yo a <em>La Roca</em> la considero una maravilla que funciona del minuto 1 al 120<span id="more-5419"></span> (¿quién puede odiar una película que tiene a Sean Connery diciendo la frase “Los cagones dicen que van a hacer lo mejor que puedan, mientras que los ganadores se van a sus casas y se cogen a la reina de graduación”?), y creo <em>que Bad Boys 2</em> está tan llena de odio y maldad hacia la humanidad (desde una persecución en la que se arrojan cadáveres como obstáculos hasta un plano de cinco segundos de dos ratas cogiendo estilo perrito) que parece haber sido filmada por el mismo Satán. El problema es cuando Bay en lugar de abrazar su lado oscuro quiere hacer algo parecido a una película en serio, y allí surgen bodrios como <em>Pearl “nunca voy a mirar un amanecer sin pensar en vos” Harbor</em> o <em>La Isla</em>, en donde las risas no parecen intencionales sino involuntarias.</p>
<p>Pero ocupémonos de <em>Transformers</em>. La idea de hacer una película basada en una serie de juguetes en la que unos robots buenos (los Autobots) pelean contra unos robots malos (los Decepticons), y todos se convierten en diferentes vehículos, sonaba demasiado estúpida como para hacerla realidad. Por ende, Michael Bay era el indicado para llevar adelante tal proeza. Lo único que uno espera de un concepto tan bobo es que al menos cuando los robots se matan a trompadas, el tipo lo haga lindo y entendible para que nos podamos distraer un rato y después ir a casa a jugar con los muñecos reales. Pero hete aquí el problema que Bay encara en toda la saga, incluida la reciente tercera parte. Primero, que cuando los robots no están en pantalla, a Bay se le da por perder el tiempo con Shia LaBeouf y sus “problemas adolescentes” o metiendo un sinfín de escenas de dudosa comicidad en donde los chistes racistas y de doble sentido a lo <em>Poné a Francella</em> están a la orden del día (en esta tercera parte es vergonzoso lo que obligan a hacer a buenos actores como John Malkovich y Frances McDormand). El segundo problema tiene que ver con la constante necesidad de crear una trama complicada alrededor de la acción que justifique las luchas robóticas. En la uno era una “Chispa Suprema” que buscaba el villano Megatron vaya a saber para qué, la dos tenía algo llamado “La matriz de liderazgo” que hacía que el sol se apague (¿?) y en la actual tenemos unos “pilares” que hacen de apertura del planeta robot a la tierra, y todo esto es explicado cientos de veces en diálogos que son pura solemnidad berreta (poco ayuda el tono de pocos amigos que tiene Optimus Prime).</p>
<p>Pero ojo que cuando llega la acción y hay que mandar literalmente todo a la mierda, ahí aparece el Bay que más nos gusta. En la segunda parte de <em>El lado oscuro de la luna</em> es tal el nivel de destrucción y explosiones en la ciudad de Chicago que hace que el 11 de Septiembre parezca una caída de ceniza volcánica en Buenos Aires. Es en esa segunda mitad, en la que los Decepticons aniquilan a los humanos descarnadamente convirtiendo el lugar en un auténtico Ground Zero, en donde parece renacer el costado oscuro y misántropo de Bay que estallaba en <em>Bad Boys 2</em>. Sólo con eso, sumado a un par de escenas grandiosas, como un edificio vidriado colapsando con los protagonistas adentro y los soldados zambulléndose en plena batalla con unos trajes voladores especiales, pareciera que estamos por lo menos ante el mejor Bay que se pudo ver en toda la saga. Lástima que tengamos que esperar casi una hora y media de planos publicitarios y tomas sugestivas del culo de la reemplazante de Megan Fox para llegar a divertirnos con tanta malevolencia y destrucción. ¿Será el precio a pagar por presenciar la verdadera obra del diablo?</p>
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		<title>Menos es más</title>
		<link>http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/06/los-agentes-del-destino/</link>
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		<pubDate>Thu, 23 Jun 2011 00:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paola Simeoni</dc:creator>
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		<category><![CDATA[The adjustment bureau]]></category>

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		<description><![CDATA[Los agentes del destino / George Nolfi / 2011 / EE.UU. Siempre resulta una tranquilidad pensar que hay un plan escrito para nosotros, que alguien se dedica a sembrar miguitas para que alegremente las vayamos siguiendo cual pulgarcitos del no azar. Pero también, cuando la suerte no acompaña (nadie es afortunado a tiempo completo), nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>Los agentes del destino / George Nolfi / 2011 / EE.UU. </strong><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/the-adjustment-bureau-w1280.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5373" title="the-adjustment-bureau-w1280" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/the-adjustment-bureau-w1280.jpg" alt="" width="509" height="305" /></a></pre>
<p>Siempre resulta una tranquilidad pensar que hay un plan escrito para nosotros, que alguien se dedica a sembrar miguitas para que alegremente las vayamos siguiendo cual pulgarcitos del no azar. Pero también, cuando la suerte no acompaña (nadie es afortunado a tiempo completo), nos gusta creer que controlamos la dirección de nuestra vida y que de repente podemos pegar el volantazo que lleve nuestros huesos a una mejor situación. De los asuntos del libre albedrío se vienen preocupando hace siglos la filosofía, las religiones y el arte. Tratando de dar respuestas al asunto se quemaron millones de pestañas y se escribieron centenares de tratados, se labraron miles de fantasías y ahora, para no ser menos, otra película de Hollywood usa el tema como excusa para una película que no decide el género (¿acción?, ¿romántica?, ¿ciencia ficción?&#8230;un poco de todos y bastante de ninguno).</p>
<p>Matt Damon es un muchacho de origen humilde con una prometedora carrera política que malogra por mostrar el traste en una noche de parranda. Es un poco camorrero, pero como también es carismático tiene muchas posibilidades de recuperarse del traspié y ganar los próximos comicios norteamericanos y muchos más. Ese parece ser el destino que le ha asignado una especie de corporación de diseñadores celestiales de la historia del mundo formada por una serie de agentes secretos con superpoderes vestidos a lo Mad Men. Pero el muchacho se enamora y pone en peligro todo el plan semi celestial. Entonces, esta organización, que cree firmemente en la vieja advertencia sobre aquello que tira más que una yunta de bueyes, hace lo imposible para que nuestro héroe no concrete su amor y vuelva al camino de poder y gloria que le había sido trazado.<span id="more-5368"></span></p>
<p>Lo mejor que tiene <em>Los agentes del destino</em> es a Matt Damon, tan buen actor que le creemos que realmente está sufriendo esta trama disparatada. Le compramos que está enamorado de Emily Blunt y nos divierte ver cómo les hace gambetas a los operadores de traje gris que inventan todo tipo de trucos para “ajustarle” la vida.</p>
<p>Si uno no se la toma demasiado en serio la película resulta divertida, porque muchas veces cruza la línea de lo posible y, se sabe, los excesos se agradecen cuando de acción se trata. Pero el problema es que <em>Los agentes del destino</em> no se conforma solamente con eso y también quiere hacer su aporte a los problemas existenciales que comentábamos al comienzo de esta nota. Ahí la situación se pone pesada porque el argumento se explica, se amplía y se sobreexplica hasta el hartazgo y, mientras nosotros queremos ver si Damon finalmente le puede dar un beso a Blunt o si sale corriendo para un lado insólito y despista a los ángeles de traje y sombrero, la película se detiene para darnos detalles de su cosmogonía y trazar apuntes de filosofía/psicología barata y zapatos de goma.</p>
<p>No se le está pidiendo aquí al director George Nolfi que se convierta en Spinoza ni a Matt Damon que se arranque los ojos cual Edipo moderno para burlar las órdenes de los dioses, quizás lo contrario: un poco menos de pretensión filosófica para darle camino a la acción más descerebrada, pero seguro, más disfrutable.<strong></strong></p>
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		<title>Mutantes y orgullosos de serlo</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jun 2011 23:06:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Santiago Armas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acción]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Estrenos]]></category>
		<category><![CDATA[James McAvoy]]></category>
		<category><![CDATA[Matthew Vaughn]]></category>
		<category><![CDATA[Michael Fassbender]]></category>
		<category><![CDATA[X-Men: First Class]]></category>
		<category><![CDATA[X-Men: Primera generación]]></category>

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		<description><![CDATA[X-Men: Primera generación / Matthew Vaughn / 2011 / EE.UU. Cuando se habla de la resurrección que tuvieron en esta última década las películas de superhéroes, es inevitable mencionar a la primera X-Men de Bryan Singer como factor fundamental de este fenómeno. El director de Los sospechosos de siempre demostró que se puede adaptar un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<pre><strong>X-Men: Primera generación / Matthew Vaughn / 2011 / EE.UU.</strong></pre>
<p><strong><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/x-men-first-class-cast.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5329" title="x-men-first-class-cast" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/x-men-first-class-cast.jpg" alt="" width="509" height="300" /></a></strong>Cuando se habla de la resurrección que tuvieron en esta última década las películas de superhéroes, es inevitable mencionar a la primera <em>X-Men</em> de Bryan Singer como factor fundamental de este fenómeno. El director de <em>Los sospechosos de siempre</em> demostró que se puede adaptar un comic con mutantes y gente superpoderosa con la seriedad que corresponde, bien lejos de los mamotretos cercanos a la clase B que se venían haciendo anteriormente. Lo que siguió después (los <em>Spiderman</em>, los <em>Batman Inicia</em> y demás) ya es historia conocida; la cuestión es que actualmente los dólares y la tecnología han hecho que Hollywood pueda llevar cualquier superhéroe de historieta a la pantalla grande, convirtiendo lo que antes era conocido como un subgénero más dentro de la acción y la ciencia ficción en un género que ya tiene vida propia (y eso que este año todavía faltan dos apuestas importantes, <em>Linterna Verde</em> y <em>Capitán América</em>). Las posibilidades de sacar provecho de esta corriente son muchas, por eso a primera vista la idea de hacer una precuela de la primera <em>X-Men</em> contando los orígenes de Magneto y el Profesor X sonaba más a negocio que a otra cosa, y sumado a la dudosa calidad de las dos últimas películas de los mutantes (<em>X-Men 3</em> y <em>Wolverine</em>), la cosa no daba para confiar.<span id="more-5324"></span></p>
<p>Por suerte, si bien <em>X-Men: Primera generación</em> no llega a los niveles de un <em>Batman: Caballero de la noche</em> o un <em>Hombre Araña 2</em>, es un paso adelante para la saga de mutantes aunque sin llegar al nivel de la segunda parte (en mi opinión la mejor de la saga). Pero vayamos a los aciertos. El regreso de Bryan Singer en el rol de productor y coguionista se nota ya en la primera escena del film, una réplica exacta del comienzo de la primera <em>X-Men</em> adonde vemos cómo el joven Eric Lensherr es separado de su familia en plena época del Holocausto. Poco después veremos a un pequeño Charles Xavier en la cocina de su mansión descubriendo a la camaleónica mutante Raven (más adelante conocida como Mystique) a quien trata afectuosamente y termina adoptandocomo hermana. En ambos prólogos se delinean los perfiles de los dos protagonistas, y la relación creciente entre ellos constituye el corazón de esta nueva <em>X-Men</em>. La contraposición entre el pasado tormentoso de Eric y la infancia llena de privilegios que tuvo Xavier marcará los puntos de vista que más adelante adopten sobre la posición de los mutantes en la sociedad, uno llevado por el odio y el otro por la compasión. Estaríamos en problemas si estos dos personajes no funcionaran dentro del relato, y acá está el mayor merito de <em>X-Men Primera generación</em>, ya que tanto James McAvoy como Michael Fassbender le otorgan la profundidad y el carisma suficiente a sus papeles como para hacerlos propios sin caer en comparaciones con los actores de la trilogía original (nada menos que Sir Patrick Stewart y Sir Ian Mc Kellen).</p>
<p>Otra gran jugada de Singer y el director Matthew Vaughn (que venía de la excelente <em>Kick-Ass</em>) fue la de situar a estos seres fantásticos en el marco de la crisis de misiles entre Estados Unidos y Cuba en los años 60 (similar a lo que Zack Snyder había hecho con <em>Watchmen</em>). Esa época de paranoia y peligro nuclear sirve como marco perfecto para el enfrentamiento posterior entre los mutantes y la humanidad que funciona como base de las primeras películas. También hay fallas, más que nada en el poco desarrollo de algunos personajes secundarios (algunos mutantes como Azazel o Havoc apenas tienen una línea de dialogo), el uso un tanto exagerado de efectos especiales (el maquillaje de Bestia por ejemplo) y la necesidad sobre el final de apurar los trámites para que cada personaje caiga exactamente en el lugar en donde se inicia la primera película (es inentendible en ese sentido la decisión que toma Mystique de pasarse al bando de Magneto). Pero más allá de sus aciertos y errores, se nota en <em>X-Men: Primera generación</em> la intención de sus realizadores de hacer un producto digno y evitar la ridiculez que fueron los últimos filmes de la saga. Mientras tengan a McAvoy y a Fassbender como protagonistas y a Vaughn y Singer detrás de cámaras, los Hombres X estarán en buenas manos.</p>
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		<title>El misterioso caso del vecino de al lado</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Mar 2011 16:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Terror]]></category>

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		<description><![CDATA[Cunde la preocupación en el equipo de ¡Esto es un bingo!. Según fuentes que no nos es dado revelar (las estadísticas del wordpress) en los últimos meses nada menos que la friolera de 1.122 personas han llegado a este blog a través de Google buscando la frase &#8220;el vecino de al lado&#8221;. El incierto arrime [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cunde la preocupación en el equipo de ¡Esto es un bingo!. Según fuentes que no nos es dado revelar (las estadísticas del wordpress) en los últimos meses nada menos que la friolera de 1.122 personas han llegado a este blog a través de Google buscando la frase &#8220;el vecino de al lado&#8221;. El incierto arrime del bochín guglesco los ha traído como por embudo a nuestra crítica de la película argentina <em>El hombre de al lado</em>. Error, o agua para nuestro molino, pero la duda permanece: ¿se trata de un típico caso de confusión con el nombre de una película que bien podría haberse intitulado con el mote &#8220;vecino&#8221;, o de un intento de espío masivo via google hacia las casas circundantes? De momento nos es imposible dar más precisiones, pero hemos hecho la prueba y nos consta que la casa del vecino de al lado NO se ve por el Google (y ni siquiera por el Google Earth). Cumplimos nuestro servicio a la comunidad notificando a los 1.122 desorientados: si usted es uno de ellos y está buscando al vecino de al lado, pruebe con el vetusto pero infalible método de mirar por la ventana. Si se encuentra con el paisaje habitual quiere decir que el universo está en orden, pero si desde la ventana de enfrente lo saluda Daniel Araoz significa que el delicado equilibrio realidad-ficción ha colapsado. En ese caso inicie acciones legales, lea l<a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2010/09/el-hombre-de-al-lado/">a crítica de la película</a> o múdese al google, pero le adelantamos la inquietante verdad: su vecino de al lado también lo anda buscando.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/el-hombre-de-al-lado-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4557" title="el-hombre-de-al-lado- 2" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/el-hombre-de-al-lado-2.jpg" alt="" width="509" height="296" /></a></p>
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		<title>Muestrario de semana cinéfila</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 18:14:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
				<category><![CDATA[Animación]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Cine argentino]]></category>
		<category><![CDATA[Estrenos]]></category>
		<category><![CDATA[Fase 7]]></category>
		<category><![CDATA[Rango]]></category>
		<category><![CDATA[Salas]]></category>

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		<description><![CDATA[Donde Marina cuenta cómo las películas y las personas cambian con el tiempo y cómo fue la primera vez que vio una película desde el banco, en su flamante devenir proyectorista. Todos los jueves, los bingos vamos al Hoyts a ver estrenos gratis desde que Papá Noel tomó la forma de una sala multinacional que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Donde Marina cuenta cómo las películas y las personas cambian con el tiempo y cómo fue la primera vez que vio una película desde el banco, en su flamante devenir proyectorista. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/fase-7-450x230.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4471" title="fase-7-450x230" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/fase-7-450x230.jpg" alt="" width="450" height="230" /></a></em>Todos los jueves, los bingos vamos al Hoyts a ver estrenos gratis desde que Papá Noel tomó la forma de una sala multinacional que da pases de prensa. Elegimos el Abasto porque está más o menos en el medio de todas nuestras casas, y ahí nos pasamos la tarde de una sala a la otra –los que podemos, los demás suelen caer más tarde- viendo películas malas en su mayoría (gran escuela, la película mala), discutiendo lo que vimos y comiendo barato en Chabuca Granda. Entre las cosas que pueden pasar en un día como ése, mi preferida fue cuando fuimos con Casandra a ver <em>Papá por accidente</em> y en un momento un fuego invadió la pantalla desde el centro, se extendió en un segundo hacia los bordes y se devoró completamente la película. La sensación de euforia que me dio ese fuego (y eso que <em>Papá por accidente </em>me estaba gustando, era la segunda vez que la veía después de verla bajada en lo de Martín y odiarla) es algo que todavía no me explico, pero se ve que a veces queremos ver arder cosas hermosas. También, claro, fue la ocurrencia de algo extraordinario que vino con regalo extra: un empleado entró a la sala para anunciar que en unos minutos se iba a solucionar el problema y repartió entradas gratis para cualquier día de la semana entre los que estábamos ahí: más regalos (soy particularmente fan de lo gratuito, que me pone eufórica, tanto como de la destrucción).</p>
<p>El jueves pasado no hubo nada de eso, pero sí fui a ver una película que ya había visto antes como me pasó con <em>Papá por accidente</em>, y la encontré cambiada. La película es <em>Fase 7</em> y la vi por primera vez en el Festival de Mar del Plata del año pasado, un martes a la medianoche (esa noche cuando volví del cine escribí <a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2010/11/fase/">esto</a>). No sé si fue el aire de la playa, el horario –los festivales implican días de dormir mal y terminar alucinado- o qué cosa, pero <em>Fase 7</em> me gustó bastante. <span id="more-4468"></span>Y no solamente a mí: también les gustó a <a href="http://hacerselacritica.blogspot.com/">Marcos</a> Vieytes y a otros redactores de El amante que estaban ahí (después, claro, tuve que googlear a ese tal Yayo, porque todos hablaban de él y yo que no tengo tele no sabía quién era). Esa noche me entusiasmó la música carpenteriana y la aparición de cosas poco vistas en el cine argentino: la ciencia ficción, el gore, los chistes políticamente incorrectos con chinos y empleadas domésticas (“somos dieciséis personas y una empleada doméstica” creo que dice Luppi en un momento), la barbita de Hendler (gran comediante de acá a la china, pero la próxima vez que quiera verlo en comedia volveré a ver <em>Los paranoicos</em>). Son razones muy tontas para que a alguien le guste una película, pero es verdad que a veces lo más o menos novedoso entusiasma, como lo sabe cualquiera que haya comprado un Danette Cindor o Marroc y no encuentre diferencias con el ya suficientemente bueno Danette Chocolate (eso de decir frente a la góndola del super, “¡Uuuuuh, hay un Danette nuevo, Marroc, qué buena idea!”).</p>
<p>Bueno, el jueves <em>Fase 7</em> me aburrió bastante, y sobre todo sentí que a duras penas había una película ahí, o por lo menos una película filmada de alguna manera que valga la pena ver y no tan recostada sobre los diálogos (que se recuestan a su vez sobre lo divertido de escuchar a un cordobés decir “pelotudo, pelotudo!, unas cuantas veces) y sobre los personajes. Pienso que algo de esta sensación tiene que ver con la manera muy básica de filmar el edificio: se sigue a los actores, pero no se da ningún tipo de densidad a ese espacio. Todo el tiempo se tiene la impresión de estar viéndolos a ellos <em>actuando </em>sobre un fondo que se resiste a ser película, por eso creo que <em>Fase 7</em> se vale tanto de la música para ser cine –es la música la que da algún tipo de espesor a las escenas-, y eso es algo engañoso. Hay una buena película potencial adentro de <em>Fase 7</em>, pero se arruina cuando, por ejemplo, Hendler y Luppi acaban de matar a una mujer en un departamento, la hija de esa mujer entra al departamento, ve a la madre muerta y tarda como treinta segundos (hubiera estado bueno contarlos) en decir “¡Mamáaaaa!”. Y no parece que se trate de que la fuerza traumática del acontecimiento la deja momentáneamente muda, sino de que la actriz está dando tiempo a que Hendler y Luppi terminen de hacer sus cosas. Raro (sobre todo porque no se trata de una película que apueste a ser berreta).</p>
<p>Después vino <em>Rango</em> en una sala llena de nenes con conitos de pochoclos y un niño cinéfilo al lado mío más que entusiasmado (Santi, ¿si no quién más?). <em>Rango </em>empieza lisérgica y feliz, una road movie con lagartija histriónica de camisa hawaiana que busca el papel de su vida. Cuando lo consiga será sheriff, y la película un western, y la simpleza del principio –estamos en el desierto, después de todo- un despelote que acumula citas y citas y citas como si la vida –la de <em>Rango</em>- dependiera de ello. Pero yo pienso lo contrario y sentí que la acumulación de citas y complejidad mataba todo lo bueno que había (y hasta lo mejor, el coro de lechuzas mariachis mala onda que anuncia enseguida “Pero la lagartija…va a morir”). Rango se convierte en héroe entre retazos animados de <em>Apocalipsis now</em>, Indiana Jones, Leone y <em>La guerra de las galaxias</em> (como dijo Santi en su <a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/03/rang/">crítica</a>). Pero es raro lo que pasa cuando la cita no tiene mucho sentido más que el de citar: el duelo entre Rango y la villana víbora gigante, filmado como copia de los duelos de Leone, pierde todo sentido porque la víbora es claramente superior –es, repito, gigante- y es obvio que sólo una ocurrencia del azar o del delirio puede ayudar a Rango, entonces no hay contrincantes de verdad, por lo tanto no hay duelo. Cuando la película hace su villana a esa víbora desaforada, se convierte en buena medida en eso mismo y deja de impresionar (y no me refiero a la impresión ligera del “Uauuu” frente a ese Danette nuevo). Lo mismo con la espantosa aparición de ese pseudo-Clint Eastwood que es el personaje de <em>Por un puñado de dólares</em> y siguientes leonidades que adoro: acá, Rango se lo encuentra en el desierto y el cowboy le enseña el heroísmo, entonces este no es Clint Eastwood porque tiene otra cara (y a pesar del poncho) pero también porque no tiene nada de aquel no-héroe callado que mascaba su cigarro y cagaba a todo el que pudiera. ¿Entonces para qué la cita? Carteles, carteles por todas partes que dicen “Western”, pero nada que se le parezca.</p>
<p>Uh, me está quedando muy largo todo esto: cambio de planes (tanto como de opinión, como se ve), corto y sigo mañana en otro post. Quiero contarles de mi nuevo trabajito en un cineclub amigo (aparte dije &#8220;semana cinéfila&#8221; y sólo conté un pedacito de un día, después vienen <em>Infierno al volante</em>, <em>Un conte de Noel</em>, <em>Chocolate</em>, las últimas de Perrone y Romero, y <em>Mammuth</em>, con Gerard Depardieu).</p>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/03/muestrario-de-semana-cinefila-ii/">2da parte</a></p>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/2011/03/muestrario-de-semana-cinefila-iii/">3era parte</a></p>
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		<title>Noche flúo digital</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Dec 2010 17:30:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>¡Esto es un bingo!</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Estrenos]]></category>
		<category><![CDATA[Jeff Bridges]]></category>
		<category><![CDATA[Jospeh Kosinski]]></category>
		<category><![CDATA[Olivia Wilde]]></category>
		<category><![CDATA[Tron: El legado]]></category>
		<category><![CDATA[Tron: The legacy]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestro chico &#8220;problemas de guión&#8221; Santiago Armas y la chica &#8220;me fascina todo&#8221; Marina Yuszczuk compartieron butacas en el estreno de Tron. Después de las peleas por Avatar y Skyline, hacen las paces por mail (mmm, pero no del todo). Tron: El legado / Joseph Kosinski / 2010/ EE.UU. Santiago: la verdad que no tengo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Nuestro chico &#8220;problemas de guión&#8221; Santiago Armas y la chica &#8220;me fascina todo&#8221; Marina Yuszczuk compartieron butacas en el estreno de Tron. Después de las peleas por Avatar y Skyline, hacen las paces por mail (mmm, pero no del todo).</em></p>
<pre><strong>Tron: El legado / Joseph Kosinski / 2010/ EE.UU. </strong>
</pre>
<p><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/12/Tron-el-legado.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4021" title="Tron el legado" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/12/Tron-el-legado.jpg" alt="" width="509" height="294" /></a></p>
<p>Santiago: la verdad que no tengo un recuerdo fijo de cuándo vi la primera <em>Tron</em>. Sé que la enganchaba los sábados a la tarde cuando los canales de aire pasaban películas de Disney como <em>Cupido motorizado</em>. No recuerdo haber visto la película entera pero había algo que la hacía muy intrigante, y era la idea de que pudiera existir todo un mundo virtual adentro de una computadora. Era la época en que se jugaba al Arcanoid en las Ataris y los fichines clásicos como el Pac-Man y el Wonderboy estaban en su plenitud, por eso uno flasheaba mucho ante el hecho de poder entrar a un videojuego y vivirlo en primera persona, cosa que ahora es mucho más común ante los avances tecnológicos. Pero sacando mis experiencias personales, la película de 1982 sin dudas se convirtió en uno de los fenómenos de la cultura Sci-Fi más influyentes de los últimos treinta años. Y cuando digo influyentes me refiero a la cantidad de artistas, técnicos y programadores, tanto de la industria del cine como de otros campos, que tomaron el concepto de la digitalización del mundo real y lo llevaron hasta límites impensados. En resumen, de no haber habido <em>Tron</em> no hubiéramos tenido películas como <em>Matrix</em> y <em>Avatar</em>. Por ese motivo, la expectativa que generaba <em>Tron: El legado</em> no era menor, al menos en mi caso.</p>
<p>Marina: a mí que no había visto la primera (¡de hecho me enteré ayer Santi, cuando me lo explicaste vos, que no era de hace tres años!; soy un mar de ignorancia) me llevó al cine el trailer, pienso, y Jeff Bridges. Pero sobre todo el trailer, que vi en 3D antes de <em>Jackass</em>. Mientras veía la película pensaba en otras de cuando era chica que me hicieron sentir esa fascinación de ver en la pantalla mundos que no me había imaginado, sobre todo <em>Laberinto</em> y <em>Viaje insólito</em>. Imaginate, para mí ver a la quinceañera de Jennifer Connelly sorteando obstáculos para salvar al hermanito, con el vestido blanco ese rasgado que siempre queda genial (una princesa en aventuras) y cortándole el rostro a Bowie, era la gloria. Y <em>Viaje insólito</em> me fascinaba porque posta, meter el viaje espacial adentro del cuerpo como un universo a recorrer en una nave, ¡qué linda idea! Cualquier cosa cercana, cotidiana, se puede convertir en un mundo posible para recorrer si lo pensás un poco<span id="more-4018"></span>, y estas películas trabajan con eso, hacen de la vida cotidiana una cantidad de historias posibles comprimidas en una compu, en tu pieza, o adentro tuyo incluso (tendría que agregar entonces <em>La historia sin fin</em>, que hace lo mismo pero con un libro). ¿No que siempre quisimos meternos adentro de las cosas? Por eso me hace vibrar ese momento en que una luz succiona a Sam Flynn y lo lleva la rejilla (puf, qué mal queda en castellano, me suena a trapo esa “rejilla”). De paso te digo para molestarte que ese mismo deseo es lo que yo vi en <em>Skyline</em>, pero dejémoslo ahí. ¿Qué te pareció el mundo virtual, vos que sos el especialista?</p>
<p>Santiago: Mientras menos hablemos de <em>Skyline</em>, mejor. Pero volviendo a <em>Tron</em>:<em> El legado</em>, obviamente que la expectativa estaba puesta sobre todo en cómo esta nueva versión iba a representar el mundo de la “rejilla” que tan icónico había sido en la original. Y sí, el diseño visual está a la altura de esas expectativas. Lo más llamativo del diseño de arte es que, aunque está a años luz de la primera versión (los colores predominantes acá son el negro y las luces fluorescentes; en la original eran el azul y el gris), igual intentaron que los diseños específicos, como las naves cuadradas, las motos luminosas y hasta los trajes no se alejen mucho de los originales. Eso sí, quizás sea un signo de nuestros tiempos que en la versión 2010 predomine la oscuridad por sobre los colores más claros de la del ´82 ¿Se volvieron emos los programas de computación, o pesimistas? Pero dejemos lo visual de lado y pasemos a lo argumental. La primera película fue como una precursora a la hora de alertarnos acerca de los avances tecnológicos en la sociedad. Hoy lo digital es una parte importante e inevitable de nuestra vida diaria, y ese terreno podría haber sido aprovechado por la nueva <em>Tron </em>como punto de partida para generar algún concepto interesante, pero lamentablemente aquí es donde se ven las mayores fallas de la película. Hay ideas interesantes dando vueltas, como el tema de los ISO, o de la visión de Kevin Flynn sobre utilizar la tecnología para curar enfermedades y crear religiones, que se terminó volviendo contraproducente para él, pero todo queda en la superficie. Está bien, lo primero es la aventura y en muchos momentos <em>Tron: El legado</em> es impactante en ese sentido (sobre todo la persecución de motos), pero me hubiera gustado que haya algo que vaya más allá de las persecuciones y las peleas con discos. No sé si compartís este último punto conmigo, Marina.</p>
<p>Marina: más o menos Santi, ¡cómo nos conocemos! Me acuerdo de la discusión que tuvimos a propósito de <em>Avatar</em>, y también de esa otra película innombrable (mirá como te obedezco). En algún punto nuestros argumentos se repiten; vos veías problemas de guión en <em>Avatar</em> y yo veía cosas azules flotando nada más (y no estaba drogada). Los temas en <em>Tron </em>son bastante convencionales: está esa especie de científico loco que es Kevin Flynn y que se pasa de la raya en querer perfeccionar una cosa que para los parámetros humanos, ya es perfecta (Jeff Bridges dice por ahí que lo perfecto para nosotros es inconocible, “unknowable”, eso me encantó). También está la relación difícil entre el mundo digital y el real. Pero a la vez, toda <em>Tron</em> es pura fascinación con la tecnología, creo que hasta vos me lo dijiste ayer, y de hecho la película tiene toda su belleza, ¡que es muchísima!, puesta en el diseño tecno, incluso desde la música de Daft Punk (ay, lo quiero decir, la escena de pelea musicalizada por los Daft Punk desde una cabina es acción en la disco, y autoconciencia también sobre lo que hay en la acción de coreografía; ¡me puso eufórica!). Quiero decir: el mundo virtual, en <em>Tron</em>, es una amenaza cuando se sale de control y pretende avanzar sobre el mundo real (big fat cliché), pero a la vez, así como Pandora era una red (network), una versión tecnológica de la naturaleza, en el mundo de <em>Tron</em> están los ISOs, una forma de vida que surge espontáneamente de la tecnología…ese es el punto de locura de todas esas películas, poner como utopía esa fusión, ¿no te parece? Y cuando digo locura lo digo bien, no sé, o al menos como un síntoma de lo que pasa. La fantasía es la de disolver el límite entre lo virtual y lo real, por eso Sam se lleva a Quorra con él. Por eso, y porque a vos te encanta Olivia Wilde. Vamos a terminar diciendo que lo que importa es la aventura, como en <em>Avatar</em>. Una aventura que puede ser lo más básica posible, pero que en sus variantes genera sensaciones físicas distintas. En la emoción no falla nunca <em>Tron</em>, ¿no?</p>
<p>Santiago: mmm…qué pregunta esa última. Fallar no falla, pero sí creo que falta ese factor de riesgo propio del cine de aventuras. El problema con el universo de <em>Tron</em> es que cuando las reglas no son del todo explicadas uno empieza a cuestionar la lógica interna de ese universo. Y aparte en el centro de la historia está la relación padre-hijo entre Kevin y Sam, que queda apabullada por todo ese entorno virtual. Olivia Wilde es preciosa, sí, pero me gustaría que esa perfección quede atrapada en el mundo digital y no se materialice en el real (porque lo mas lógico es que hubiera reaparecido en forma de chip, ¿no?). Así me pasa con otros aspectos habiendo tomado distancia de la película. Por ejemplo ¿Qué es lo que toman en la “rejilla”, tragos pixelados? ¿Por qué hay un boliche tecno adentro de un software, y qué representa el dueño, una especie de virus? ¿Y cuál es el verdadero plan del villano CLU, materializarse en el mundo real con su ejército, o directamente reemplazarlo por el virtual? Son aspectos que por más parafernalia visual y sonora presente (gracias por existir Daft Punk) a uno con el tiempo le hacen ruido en la cabeza. Aclaro, disfruté la película, pero me hubiera gustado que el guión estuviera a la altura de los efectos visuales. Eso sí, el Jeff Bridges robótico jamás podrá igualar al verdadero.</p>
<p>Marina: ¡ni hablar! Cuando le muestran la cara por primera vez y es aberrantemente joven casi me muero. Si lo pensás es impresionante que en la película esa cara rejuvenecida por computadora sea el mal, hay algo con eso. Y cuando en cambio aparece el Jeff Bridges real, el nuestro, de párpados caídos y canas, es un alivio. Lo humano adentro de lo virtual, es un alivio. Es todo un poco obvio, sí, lo digital es negro y el Jeff Bridges bueno vestido de blanco, ¿pero no es lo más cuando reabsorbe a su alter ego diabólico con un golpe de energía y sacrificio? ¿Y cuando le dice al chico “goodbye, kido”? Casi me largo a llorar. No sé, para mí <em>Tron</em> fue como estar en una fiesta tecno, me daban ganas de bailar. Te tendría que haber apostado algo aparte, porque la película terminó como te había dicho.  Ya está: vamos a verla otra vez el lunes en 3D, te apuesto una hamburguesa a que termina igual.</p>
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		<title>Podés quedarte con mi cerebro si te place</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 05:05:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marina Yuszczuk</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Estrenos]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[Colin Strause]]></category>
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		<category><![CDATA[sunshine]]></category>

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		<description><![CDATA[El clásico Marina vs. Santiago ya es el Boca-River de ¡EEUB!, desde Avatar. Ahora, en un nuevo round, las potencias se enfrentan a propósito de la desquiciada Skyline. Skyline: La invasión / Colin Strause, Greg Strause / 2010 / EE.UU. Skyline es una película infernal, infernalmente gozosa. No voy a contar acá de qué se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El clásico Marina vs. Santiago ya es el Boca-River de ¡EEUB!, desde Avatar. Ahora, en un nuevo round, las potencias se enfrentan a propósito de la desquiciada Skyline.</em><strong></strong></p>
<pre><strong>Skyline: La invasión / Colin Strause, Greg Strause / 2010 / EE.UU. </strong></pre>
<p><strong><a href="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/skyline-movie-poster.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3893" title="skyline-movie-poster" src="http://www.estoesunbingo.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/skyline-movie-poster.jpg" alt="" width="509" height="302" /></a></strong></p>
<p><em>Skyline </em>es una película infernal, infernalmente gozosa. No voy a contar acá de qué se trata porque mi cumpa Santiago ya lo contó, pero voy a contar de qué se trata (¡muejejeje!, pure evil no es una marca de puré). <em>Skyline</em> es una fábula demente donde el mal viene bajo la forma de luces azules para hacernos desear que nos lleve –me da calor, me da poder, sé que hace mal pero por favor dame un poco más de eso. Los contactos con esa fuerza son desde el principio pura vibración de intensidad, éxtasis frente a aquello que seduce y penetra en el cuerpo, brota bajo la piel. Pero la decisión mayor de la película es que se trata de un terror que muta todo el tiempo, siempre de formas bellas, burdas, subacuáticas, ya no se sabe si tecnológicas o también animales.</p>
<p>Esto es lo mejor de <em>Skyline</em>: desde el principio, el mal externo –alienígenas, bah: eso que estábamos esperando desde siempre- invade y llena el plano desde el fondo, se acerca a la superficie de la pantalla hasta tocarnos a nosotros, y sabemos entonces que no hay manera de que nadie se salve. Ahí está la imagen del viejito y el negro, ocultos detrás de una mesada de cocina, en primer plano, y la bestia tentacular flexible al fondo estirándose para llegar, más seductora que una salvación ya no deseada. El tema es cuánto vamos a desear que también nos absorban a nosotros, y con qué intensidad, en medio de un sonido de bajos trepidantes que hace sentir como si temblara el suelo abajo, vamos a pedirlo.<span id="more-3887"></span></p>
<p>Por eso esta película fascinada con el mal tiene su equivalente en amarillo en esa otra película que amo, <em>Sunshine:</em> <em>Alerta solar</em>, puro deslumbramiento con esa luz que puede aniquilarte, y por eso la fiesta de destrucción en la que pronto se convierte todo tiene su antecedente más inmediato en la brutal, hiperbólica <em>2012</em>. Sobre todo en los detalles felices de que un helicóptero sea tironeado por tentáculos gigantes como si fuera de juguete, y en el momento divertido, absurdamente coreográfico de la parejita librada a su suerte en la terraza que llega a agacharse justo cuando los restos del avión encendido pasan sobre sus cabezas para ir a estrellarse en una nave. Igual que ese John Cusack escapando de una grieta que parte la tierra para llegar justo a subirse a la avioneta, al filo de, como un acróbata imposible de videojuegos en un segundo delirante y eufórico, mientras todo se cae alrededor.</p>
<p>Absurda y fantástica como los desastres que nos encantan, <em>Skyline</em> sin embargo tiene sentido, para el que quiera verlo. Porque en el mundo vencedor que elimina ese “afuera” que es el mundo nuestro –vean cuando los protagonistas entran por fin en la nave dejando atrás un exterior que se anula por completamente destruido- después del beso más bello del año, la victoria es la de una forma de ¿vida? que primero había convertido nuestro cielo en un fondo del mar lleno de denso humo –naves como calamares y medusas- y después había seducido a todos con un poder-calor, algo que dan ganas de mirar, que pide como precio tu cerebro. Y lo consigue.</p>
<p>A partir de ahí, la apertura de todas las metáforas. Pero a mí no me importa nada de eso; me importa que estuve ahí, y quise que las luces azules me alcanzaran, harta de nuestro mundo. Porque frente a los marrones y verdes opacos, a la luz blanca y fría de Los Angeles, ese brillo parece lo único deseable. Ah, y cuando la nave mayor explotó como un amanecer que llenó la pantalla y se volvió a rehacer de sus esquirlas, estuvo el pánico frente a esa fuerza que hasta podía hacer a la película dar marcha atrás, controlándolo todo, mientras todos hacíamos que corríamos para el otro lado. Y es que tampoco se puede escaparse de un cine que funcione así. ¿No les encanta?</p>
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